Sociedad
Dani Mateo se mofa ahora del Rey tras hacerlo de la bandera: «Es un blandengue, dudo que se haga pajas»
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Dani Mateo se mofa ahora del Rey tras hacerlo de la bandera: “Es un blandengue, dudo que se haga pajas”
Teresa Gómez10/11/201803:03544 Comentarios
Cientos de personas reciben a Dani Mateo con banderas españolas y el himno de la Legión en Ciudad Real
Dani Mateo se ha mofado de Felipe VI tras hacerlo días pasados de la bandera española. Lo ha hecho en la obra teatral ‘Nunca os olvidaremos’ que ha representado este viernes en Ciudad Real. Durante su monólogo ha hablado de la eyaculación masculina. El cómico ha afirmado que “todos nos hacemos pajas, incluso el Rey”, para luego rectificar y añadir: “Bueno, el Rey actual no sé yo. Éste es un blandengue”.
El cómico ha sido el último en intervenir en el espectáculo. Y lo ha hecho para hablar de “las pajas”, literalmente. Ha confesado que en medio de la polémica que ha generado que se haya sonado los mocos con la bandera de España en ‘El Intermedio’, él opta por hablar de un tema que “nos une a todos los españoles”.
Más adelante aseguró: “Yo no sé si la bandera nos une o no, pero las pajas… a todos, incluidos los que están ahí fuera”, (haciendo referencia al grupo de manifestantes que le recibieron en la entrada del teatro con la bandera de España y el himno de la Legión).
En su monólogo el cómico asegura que todos se hacen “pajas”: Echenique, el Rey, Pablo Iglesias…, “incluso con esa cara” decía… Pero Mateo, no contento con su lista, decidió volver a retomar la figura del Rey.
El humorista decidió dar marcha atrás en su afirmación sobre si el Rey se hacía “pajas” y dijo: “Bueno aunque el Rey… el Rey no sé yo. Con esa pinta de blandengue, que parece que su madre le hace la raya al lado”.
Dani Mateo aseguró, sin embargo, que el Rey emérito, Juan Carlos I, sí que tiene pinta de hacerse “pajas”. “Ése sí que se las hace, ahí con su escopeta…”, y finalmente, terminó asegurando que Froilán sí le gusta. “Con él las cosas serían diferente”, ha terminado confesando.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.

Ramiro
07/07/2019 at 13:37
¿Y la Fiscalía…?
Además de cobrar «religiosamente», y nunca mejor dicho, ¿qué hacen?
Ramiro
11/11/2018 at 16:51
¿Y la Fiscalía…?
Además de cobrar «religiosamente», y nunca mejor dicho, ¿qué hacen?