Tribunales
Denuncia del bipartidismo (3): Perspectiva económica de la estafa
Javier Marzal.- En un artículo anterior informamos de la denuncia de ANVIPED contra el autoritarismo de la Seguridad Social, del Presidente de Gobierno Sánchez y su antecesor Rajoy, así como de dos Ministros de cada uno de ellos y de varios cargos nacionales y provinciales que la prensa calificó como “estafas” de la “mafia de los recortes”.
Sobre la Seguridad Social se dice en la denuncia lo siguiente: “2.- La Seguridad Social es la mayor aseguradora española; es un organismo público y sus servicios son obligatorios“.
Se continúa diciendo: “3.- No sólo es la mayor aseguradora, sino que es la mayor organización económica de España. Según el resumen de ejecución de presupuesto de 2017, publicado en su website, éste ascendió a 149.592,60 millones de euros. Esta cifra de negocios es un 9% superior a las diez mayores empresas no financieras y un 240% mayor que el mayor sector de actividad económica que es el comercio al por menor en establecimientos no especializados. Por el enorme tamaño de esta aseguradora, su incidencia en la economía es muy alta; por ello, las actuaciones aquí denunciadas empobrecen a la población. Este empobrecimiento es el principal objetivo institucional, como lo acredita también el hecho del favorecimiento a las empresas financieras, de energía, telecomunicaciones y grandes constructoras por parte de los cuatro poderes públicos (legislativo, ejecutivo, judicial y constitucional). En este sentido, cabe recordar las palabras de un catedrático en 2016, cuyo nombre se omite, pero está publicado por un medio relevante y accesible desde Internet: “Con instituciones como las suecas, España progresaría como Suecia”. esta estrategia se utiliza incluso en los programas europeos con fondos europeos, se utilizan para empobrecer a la población”.
Efectivamente, si la Seguridad Social española fuera un país, sería el 52 más rico, entre Venezuela e Irak.
Cabe preguntarse la razón por la que el coste de la Seguridad Social ha crecido en más de 5 veces desde que se creó la pensión de jubilación y es mayor que todo el sector público de finales del siglo 19.
En la denuncia también se refieren las más de 20.000 sentencias judiciales que cada año otorgan las incapacidades laborales que miles de funcionarios de la Seguridad Social han denegado. Estos funcionarios son políticos, médicos y abogados, que dedican su tiempo pagado con nuestro dinero para vulnerar intencionadamente las coberturas del seguro que pagan los trabajadores. Además, originan más de 20.000 procedimientos judiciales, malversando los fondos públicos destinados a los mismos.
A pesar de ello, 20.000 trabajadores consiguen cobrar lo que han pagado, pero hay una cantidad mayor que desisten ante la intimidación administrativa y la poca confianza en los jueces.
Por otro lado, en la denuncia se dice “totaliza 113.669 trabajadores a los que se les ha retrasado la jubilación, […] que asciende a un impago de 4.546.760.000 euros”.
Siendo la mayor aseguradora, la Seguridad Social está haciendo la competencia desleal a todo el sector de los seguros.
¿Estos funcionarios defienden el interés general o defienden el interés de los políticos que con el dinero estafado, inventan nuevos derechos y así compran más votos, aumentando el clientelismo de la insostenible sociedad subsidiada?
Estando involucrados los Gobiernos del PP y del PSOE, esta información acreditada en la denuncia, cuestiona no sólo a la Seguridad Social, sino todo el dinero que nos confisca el sector público, porque pagamos a cambio de servicios que sólo recibimos si los funcionarios quieren. Como suele decirse, cada día pagamos más por menos servicios.
Una minoría, incluyendo a los políticos, pagan menos impuestos de lo que deberían, una mayoría paga más impuestos de lo que deberían y no tenemos garantía alguna de recibir lo que pagamos. Estos son los motivos por lo que cada día más personas afirman que somos esclavos del sistema. El régimen del PPSOE (PP+PSOE) ni siquiera cumple sus malas leyes y perjudica el interés general.
El volumen económico de la Seguridad Social hace que sea el principal culpable de la decadencia y ésta forma parte de la documentación de la Unión Europea, donde se dice que las actuales generaciones de jóvenes viven peor que las de sus padres.
En posteriores artículos seguiremos informando sobre otros aspectos de las 42 páginas de esta denuncia y de su tramitación.
Presidente de la Asociación Nacional de Víctimas de los Profesionales del Estado de Derecho (ANVIPED)
España
El juez del Tribunal Supremo que investiga al Fiscal General le acusa de «destruir pruebas». Pero aquí no dimite nadie
El juez que investiga a García Ortiz le reprocha que haya hecho «desaparecer pruebas»
Hurtado señala la «falta de colaboración» del fiscal general del Estado por no haber comunicado al tribunal la eliminación de sus mensajes
El juez del Tribunal Supremo que investiga al fiscal general del Estado por revelación de secretos -por la filtración de datos reservados del empresario Alberto González Amador, pareja de Isabel Díaz Ayuso- ha reprochado a Álvaro García Ortiz que haya hecho «desaparecer pruebas» de sus móviles, tras constatar la Unidad Central Operativa (UCO) que eliminó sus mensajes en los días claves de la divulgación de esa información confidencial sobre la investigación al empresario por fraude tributario.
Así lo pone de manifiesto el magistrado Ángel Hurtado en la resolución en la que -tras la queja del fiscal general sobre la incorporación de datos reservados a los informes de la UCO- acuerda que acusaciones y defensas puedan consultar los anexos de esos dictámenes en la propia secretaría del tribunal, para reducir así el riesgo de filtraciones. El instructor toma esta decisión tras recibir el último informe de la UCO, fechado el pasado día 21, que incorpora tres anexos sobre lo «cambios de móvil» del fiscal general
El instructor señala que «es una evidencia» que García Ortiz «ha hecho desaparecer pruebas que podrían encontrarse en sus terminales móviles» a lo largo de la instrucción. Y «aunque ha dado distintas explicaciones para hacerlo», añade, «de haber mostrado algún grado de colaboración con el esclarecimiento de los hechos, bien podía haberlo comunicado antes de llevar a cabo tal desaparición» y «no aprovechar» para llevar a cabo ese borrado masivo el mismo 16 de octubre del pasado año, «cuando es notorio que este Tribunal Supremo se declara competente para conocer de la causa, a raíz de auto de 15 de octubre».
«Precauciones para sustraerse a la acción de la Justicia»
Ante esa eliminación de datos, y «el cauteloso «conjunto de precauciones para sustraerse a la acción de la Justicia», como dice nuestra LECrim -asegura-, se han acordado diversas diligencias «para tratar de recuperar pruebas», para lo que «ha sido necesario acudir a la realización de una serie de medidas de investigación tecnológica en búsqueda de los dispositivos móviles con los que se presume que ha desplegado su actividad delictiva, en las que, previsiblemente, el propio investigado debió haberse representado la posibilidad de encontrar datos relativos a terceros, que no había razón para descartar que ofrecieran información que contribuyese a ese esclarecimiento de los hechos».
Hurtado se refiere de forma expresa a lo que señala a este respecto la Exposición de Motivos de la Ley de Enjuiciamiento Criminal (Lecrim) cuando se refiere -con el lenguaje propio de finales del siglo XIX- a la «desigualdad» de condiciones entre el investigado y el Estado en un procedimiento penal en la medida en que «desde que surge en su mente la idea del delito, o por lo menos desde que, pervertida su conciencia, forma el propósito deliberado de cometerlo», aquel «estudia cauteloso un conjunto de precauciones para sustraerse a la acción de la Justicia y coloca al Poder público en una posición análoga a la de la víctima, la cual sufre el golpe por sorpresa, indefensa y desprevenida». Para restablecer esa igualdad, expone la norma procesal, «menester es que el Estado tenga alguna ventaja en los primeros momentos siquiera para recoger los vestigios del crimen y los indicios de la culpabilidad de su autor».
Y aunque deja claro que «no desconoce» que «carece de relevancia penal que un investigado llegue a hacer desparecer pruebas», añade que «tampoco se debe ignorar» que ese borrado de mensajes de su móvil (y también de las copias de seguridad, según ha constatado la UCO) «no tenga incidencia en el desarrollo de una instrucción penal».
La consulta de documentos, en el Supremo
Hurtado acuerda que, a partir de ahora, los anexos de los oficios que realice la UCO no se entregarán a las partes, que únicamente podrán consultarlos en la secretaría del alto tribunal. García Ortiz se quejó de una supuesta vulneración de la normativa de protección de datos por la divulgación de información reservada en los anexos a esos dictámenes.
El magistrado se ampara en el artículo 236 de la Ley Orgánica del Poder Judicial, que faculta a los jueces a adoptar las medidas necesarias para suprimir datos personales de resoluciones y documentos «siempre que no sean necesarios para garantizar el derecho a la tutela judicial efectiva», y sin que en ningún caso, pueda producirse indefensión a las partes.

Ramón
07/07/2019 at 13:21
Este señor NO DICE MAS QUE TONTERÍAS, y me parece lamentable QUE USTEDES PUBLIQUEN ESTAS CHORRADAS.
Creo que voy a dejar de leerles, pues no vale la pena.
Ramón
10/04/2019 at 18:46
Este señor NO DICE MAS QUE TONTERÍAS, y me parece lamentable QUE USTEDES PUBLIQUEN ESTAS CHORRADAS.
Creo que voy a dejar de leerles, pues no vale la pena.