Sucesos
Detenido un rumano en Palma como presunto autor de cuatro agresiones sexuales
La Policía Nacional ha detenido en Palma a un hombre de 29 años y origen rumano como presunto autor de cuatro agresiones sexuales, dos de ellas en grado de tentativa.
La investigación se inició después de recibir una denuncia de una mujer que fue objeto de una agresión sexual a finales de julio, poco después de la medianoche, cuando se encontraba en las Avenidas de Palma esperando el autobús en una parada. En ese momento pasó a su lado un vehículo ocupado por un hombre, quien entabló conversación con la víctima, ofreciéndose a llevarla a su destino. La mujer aceptó dicha propuesta. Sin embargo, el hombre ahora arrestado se dirigió a otro lugar aislado, donde golpeó y agredió sexualmente a la joven.
Posteriormente, se produjo otra agresión a primeros de agosto, en torno a las once de la noche, cuando una mujer se encontraba paseando a su perra por la zona de Cala Major. El mismo sospechoso se le acercó por detrás y la piropeó, por lo que la víctima se alejó, hasta que en un momento dado el individuo sujetó a la mujer y la intentó arrastrar a una zona de vegetación cercana y sin iluminación. La víctima se resistió y forcejeó con el hombre, cayendo al suelo. El agresor no le soltó el pelo y siguió arrastrándola, si bien la mujer empezó a gritar, lo que alertó a los vecinos de la zona y provocó la huida del hombre.
Investigación policial
Los agentes de la Unidad de Atención a la Familia y Mujer (UFAM) iniciaron una ardua investigación, en la que se consiguió identificar al presunto autor de las agresiones, obteniendo evidencias y pruebas que le incriminaban en los hechos señalados. Además, se averiguó que el sospechoso podría estar igualmente relacionado con una agresión sexual consumada que fue perpetrada a finales de mayo en la barriada del Polígono de Levante. Asimismo, el mismo joven sería el autor de una tentativa de agresión a otra mujer, a la que conoció en un bar en la zona de las Avenidas. En ese caso concreto, cogió fuertemente por el cuello a la víctima, manteniendo un forcejeo sin llegar a agredirla sexualmente.
En el marco de la citada investigación, se puso en marcha un dispositivo conjunto con unidades de Seguridad Ciudadana para la localización del presunto violador. Se averiguó entonces que no disponía de domicilio conocido y que se desplazaba en su vehículo por toda la ciudad.
Finalmente, el sospechoso fue localizado por un agente libre de servicio en la zona próxima a la Plaza de Toros, el pasado 19 de agosto. El agente avisó inmediatamente a las unidades del dispositivo, procediéndose a la detención del presunto agresor sexual múltiple, que pasó a disposición judicial. La investigación continúa abierta, ya que no se descarta que pudiera haber más víctimas.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
