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Opinión

Diga lo que diga Europa

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¿Qué podía salir peor? La verdad no se me ocurre, habida cuenta de la forma en interpretar sentencias europeas que tiene lugar en España. Seamos serios: Europa solo dice que Junqueras debía de haber adquirido su condición de eurodiputado. No dice que Junqueras sea inocente de haber organizado una maniobra indebida en función de la legislación española. Otra cosa es la derivada política que se tome en suelo patrio. La sentencia dice que Junqueras debía haber sido autorizado a recoger su acta de eurodiputado, sin más. Y no dice que sea inocente de los cargos que la sentencia del Supremo le imputa. Es reo de sedición por muy pronto que se levante el tribunal europeo, el propio Junqueras y la madre que les parió a todos. Lo dicho por los alegres muchachos de Luxemburgo no supone la nulidad del proceso ni implica su puesta inmediata en libertad, por mucha hiperventilación que muestren sus partidarios y algunos cretinos de los que juegan en medio campo sin saber bien a qué portería disparar.

Pero eso no significa que no cree problemas operacionales. Los crea, vaya si los crea. Junqueras será un mártir para los suyos, y aunque no signifique que haya que enviarle a casa con una paga del Estado, sí dificulta las maniobras del PSOE para pactar la investidura con ERC. Habrá quien diga que eso no es necesariamente malo para los intereses nacionales, pero es innegable que crea más inestabilidad de la que de por sí proporcionan los actores principales de la política española. Mucho ruido y pocas nueces, aunque las nueces que hay sean suficientes para desestabilizar la ineficaz planificación política de España. La gente de Junqueras lo tiene ahora muy difícil para pactar con el sanchismo: llenan de aire sus pulmones y le dicen al Gobierno que considere a su líder como un sujeto inocente de los cargos con los que el Supremo resolvió condenarle. Sin razón, pero lo hacen. Y le vienen a decir a los timoratos socialistas que o hay excarcelación o no hay investidura. Los socialistas de Sánchez tienen un problema: vamos a ver cómo manejan a la Abogacía del Estado para intentar satisfacer a unos tipos crecidos por una sentencia que quisiera yo saber si se habría dado en el caso de ser un político provincial francés o alemán quien hubiera organizado un golpe de Estado contra las estructuras de esos dos países.

La sentencia del Supremo es indiscutible, por mucho que esta decisión europea sea un premio al secesionismo catalán (y el que esté por venir). Es una simple cuestión de procedimiento, no de fondo. Inmunidad no es impunidad. Lo dicho por Europa no cuestiona la razón por la que Junqueras está en prisión: está condenado, digan lo que digan y hagan el ruido que hagan. Pueden vivir en la euforia propagandística, pero la sentencia hace referencia a la prisión provisional que debió ser reconsiderada para obtener su acta, no a la definitiva como consecuencia de una sentencia tomada por la soberanía jurídica de un país miembro de la Unión Europea que, evidentemente, sustituye toda decisión anterior.

Que eso signifique que Sánchez y su equipo de cuentistas tengan que apretar esfínteres para ser investidos es harina de otro costal. Ese es un debate político. Y la derivada de Puigdemont no es necesariamente la que se interpreta de forma un tanto ligera en diversos ámbitos políticos y mediáticos. Por muchas ilusiones que se hagan en el ámbito independentista catalán -y en otros ambientes inexplicablemente colaboracionistas ligados al sorprendente PSOE de Sánchez- Puigdemont no se va a pasear panchamente por España. Ser eurodiputado no exime de las responsabilidades penales que un individuo haya acarreado mediante su conducta delictiva en su país de origen.

Eso sí, que ahora Sánchez disfrute de los socios que ha elegido.

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España

Los sindicatos reactivarán algaradas y movilizaciones. Por Jesús Salamanca Alonso

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«La falta de experiencia en la formación de equipos de trabajo y en gobernar instituciones puede hacer que VOX interfiera en cuestiones que deben darse por superadas»

 

Con tanta ayuda pública, los sindicatos mayoritarios viven en la abundancia como señores feudales venidos a menos. Permiten llevar una vida de lujos y privilegios; eso hizo hace unos años que, en algunas sedes de las formaciones mayoritarias, colgaran longanizas como forma de llamarlos «chorizos»: esas debieron de ser bien acogidas porque no las devolvieron, confirmando lo que ya se sabía.

Mientras se dan una vida de lujo y sin sobresaltos, los trabajadores ven cómo los recortan y aprietan cada vez más. Por eso, la ciudadanía en general, exige que sean los afiliados quienes mantengan a esas organizaciones tan costosas, tan poco rentables y desprestigiadas. Protestar, deben de protestar mucho, pero en lo de trabajar ya tengo más dudas y una prueba es que más del 30% de los convenios colectivos siguen sin aprobar, pero como no afecta directamente al bolsillo de ellos, pues tranquilidad, no hay prisa. Si esa es su forma de actuar en todo, mejor que cierren sus sedes, envíen al tajo a sus liberados y se jubilen los dirigentes, que ya chirría y molesta hasta su imagen degradada y despreciada sindicalmente.

¡Qué diferencia, de lidiar con esta gente que se agarra como lapas al sillón, a negociar con Marcelino Camacho, Nicolás Redondo y, posteriormente, José Mª Fidalgo y Cándido Méndez! Hay que destacar que Nicolás Redondo luchó y padeció el franquismo y siempre fue un referente en la lucha obrera en las acerías navales de Vascongadas. Y puesto que vive en el mismo municipio del que es natural Patxi López, no estaría de más que le diera unas lecciones de urbanidad, educación básica, cortesía, dignidad y protocolo; tal vez de esa forma dejaría de hacer el ridículo en las controladas y sesgadas ruedas de prensa del Congreso de los Diputados, más propias de un dictador que de un demócrata. No por casualidad lo llaman «el zorro del Congreso» por sus espantadas.

Volvamos al gran logro que ya planifican las comunidades donde la derecha y VOX trabajan para formar Gobierno: la eliminación y dependencia de las ayudas públicas. Andalucía lo tiene claro y ya ha anunciado que retirará el 50% de las ayudas sindicales. Sin duda, es un intento fallido, ya que debe ser el 100% si no quiere tener problemas a corto plazo, lo mismo que Castilla y León. De Aragón apenas ha trascendido nada al respecto, pero es firme el convencimiento de seguir la misma línea que las demás comunidades. Extremadura también acabará con ese atropello que ha existido durante años: tal vez se chupen menos cabezas de gamba y se respete más a los pobres crustáceos emparentados con el langostino y el camarón.

Lo prometido por Andalucía es el camino que seguirán las demás, excepto las dos comunidades rebeldes, más egoístas y aprovechadas e insolidarias. También es el momento de que los trabajadores se organicen contra los sindicatos sectarios y de clase y convoquen movilizaciones contra ellos. En una reunión de amigos, el más político de todos comentaba que «si VOX no cumple su compromiso, lo mejor es que no participe en los gobiernos autonómicos y calle en lo sucesivo» La falta de experiencia en la formación de equipos de trabajo y en gobernar instituciones puede hacer que VOX interfiera en cuestiones que deben darse por superadas. Desde que se celebraron las elecciones ya va siendo hora de que se formen los gobiernos. Han perdido demasiado tiempo con la constitución de las mesas de cada Parlamento y cualquiera diría que les da miedo dar el paso de formar los gobiernos. ¡A trabajar, gandules!

A ver si es verdad que se les acaba el abuso público y se inicia la transparencia que nunca ha existido, ni en las comunidades y no digamos en el Gobierno central donde nos ocultan hasta los viajes viciosos, lascivos y deshonestos del Falcon al ser declarados treinta y nueve de ellos como secreto de Estado. Eso no huele bien y menos los que llevaban destino a República Dominicana y a Venezuela vía Colombia.

Llevamos sin una huelga general muchos años y no será que no ha habido motivos para ello: corrupción, latrocinio, malversación, mordidas, comisiones, nula transparencia, ataques a los jueces, corrupción del exfiscal general y otras instancias más respetables que el Gobierno del felón «cum fraude». Ahora que se sienten rechazados los sindicatos, las huelgas se cuadruplican en este año 2026, debido al bloqueo de las negociaciones salariales. Más de un 30% de los trabajadores están afectados.

Hay que recordar que desde 2022 parecía que la relación entre empresas y trabajadores se había normalizado o, por lo menos, se había calmado debido al acuerdo entre CEOE, Cepyme y el sindicalismo fantasma de la izquierda bolchevique, protegidos por doña Yolanda «Tucán», hoy caída en desgracia en el Gobierno sanchista. Sus traiciones al sanchismo y a Podemos le han pasado factura. Nadie le admite en sus filas porque lo que toca, lo desgobierna. ¡Si tendrá capacidad de traición y facilidad para la misma que hasta a su principal mentor lo «apuñaló» por la espalda! ¿Se acuerdan de Xosé Manuel Beiras, político y economista gallego, además de líder del BNG? Si a ello añaden la protección y encubrimiento al pederasta Ramiro Santalices por pare de Yolanda, pues ya tienen todos los ingredientes para que nadie se fie de ella y genere un rechazo brutal, menos en UGT y CC.OO. a quienes ha regado de euros y prebendas.

Las solicitudes de huelga y los conflictos laborales ya han comenzado y aumentarán si hay adelanto electoral y se hunde, como es previsible, la zurda sindical, falsaria y ruinosa. Quienes llevan siete años tirándose a la bartola se reactivarán con las algaradas y las movilizaciones.

Tan sólo las huestes del felón tranquilizan a esos sindicatos radicales y reaccionarios cuyo logro de la «derechita cobarde» será eliminar por completo las abundantes ayudas y subvenciones públicas que reciben los dos sindicatos sectarios y falsarios amparados y amamantados también por la mafia criminal sanchista.

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