Sucesos
¡Disfruten del domingo! Un grupo de menas contagiados de covid se saltan la cuarentena en Ceuta
VOX advirtió de las consecuencias de la gestión del Gobierno con respecto a la llegada de inmigrantes a nuestro país.
Las últimas semanas están siendo agotadoras para las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, cuyo trabajo no cesa debido a los masivos desembarcos que se están produciendo en nuestras costas. Canarias continúa siendo la Comunidad Autónoma más afectada este año con la llegada de más de 5.000 ilegales en los cuatro últimos meses.
Sin embargo, esta vez los acontecimientos han tenido lugar en Ceuta. Un grupo de 14 menas ha sido interceptado por la Policía cuando intentaban darse a la fuga de una nave industrial del Tarajal donde se encontraban haciendo la cuarentena obligatoria tras dar positivo en covid-19. Los inmigrantes son de nacionalidad marroquí y residen en grupos en diferentes almacenes industriales de la Comunidad. En este lugar ya se han registrado varios brotes positivos en covid-19.
Según ha informado el Gobierno local, varios dispositivos de Policía se encuentran permanentemente en los aledaños las naves con el objetivo de evitar la fuga de ilegales, sucesos que ocurren con mucha frecuencia.
VOX lleva tiempo advirtiendo de la pésima gestión del gobierno de Sánchez. Nuestra formación exigió hace meses al Ejecutivo un protocolo para la recepción de pateras con el objetivo de identificar los casos positivos y evitar que surjan brotes que puedan no ser controlados.
La inmigración ilegal está azotando cada día y con mayor notoriedad nuestras costas. Muchos vecinos de diferentes comunidades como Andalucía, Murcia, Ceuta o Melilla están siendo víctimas de las consecuencias de las políticas buenistas de un Gobierno que, con su efecto llamada, favorece la libre actividad de las mafias que se lucran con el tráfico de personas.
VOX exige en sus 100 medidas para la España Viva la expulsión de todos los inmigrantes ilegales, pero también la expulsión de aquellos que, siendo legales, hayan cometido delitos graves en nuestro territorio. VOX siempre estará con aquellos vecinos y CCFFSE que sufren las consecuencias de la inmigración ilegal y descontrolada.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
