Sucesos
Dispara a un niño de 14 años que perdió el autobús y se acercó a preguntarle la dirección al colegio
Jeffrey Zeigler fue arrestado por disparar a un niño afroamericano de 14 años que estaba perdido en el vecindario. El incidente se registró en el sistema de vigilancia de la casa de Zeigler el pasado 12 de abril de 2018 y los fiscales han mostrado el vídeo al jurado en el juicio el pasado 11 de octubre.
Zeigler, de 53 años y de Rochester Hills, en Michigan, dijo a los oficiales que respondieron que pensaba que el adolescente era un potencial ladrón y que su esposa estaba gritando que alguien estaba tratando de irrumpir en la casa. Zeigler afirmó que se resbaló una vez que salió y que el arma se disparó accidentalmente.
Pero el vídeo de vigilancia, que no tiene audio, revela una historia diferente. Brennan Walker, de 14 años, fue visto caminando hasta la puerta principal donde permaneció unos 40 segundos después de tocar el timbre de la puerta.
El vídeo muestra a Zeigler saliendo de la casa, sin camisa y sosteniendo una escopeta. Se para y apunta, disparando el arma una vez. No se resbala, como le dijo originalmente a la policía. Afortunadamente, el disparo no dio a Walker y no resultó herido.
Walker explicó a los oficiales que se había quedado dormido y perdió el autobús escolar esa mañana. Su madre le había quitado su teléfono, por lo que decidió intentar caminar, pero se perdió. Otro vecino, identificado como James McFee, dijo a los oficiales que Walker había llamado a su puerta primero.
McFee explicó que las instrucciones eran un poco complejas y que Walker parecía «un poco nervioso pero educado».
Walker testificó durante el juicio que se perdió nuevamente y que por eso llamó a la puerta principal del Zeigler. Él le dijo a WDIV-TV en abril que después de llamar a la puerta, «una señora bajó las escaleras gritándome y me preguntó: «¿Por qué intentas irrumpir en mi casa?» Y le dije que solo estaba buscando direcciones a Rochester High».
Momentos después, Zeigler apareció con el arma y Walker salió corriendo. «Me di la vuelta y lo vi apuntándome. Estaba tratando de huir rápido y oí un disparo».
Al jurado se le mostró el vídeo de vigilancia el 11 de octubre. Al día siguiente, emitieron un veredicto de culpabilidad, pero con un cargo ligeramente menor. Zeigler fue declarado culpable de agresión con intención de causar un gran daño corporal, en lugar de agresión con intención de asesinato, que es lo que la fiscalía había estado pidiendo. Zeigler también fue condenado por el cargo de armas. Será sentenciado en noviembre, según informa The Washington Post.
https://www.youtube.com/watch?v=PdHIbz924Bc
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
