Opinión
Distorsionan la doctrina católica

La exhortación “AMORIS LAETITIA” no carece de consejos psicológicos ni espirituales, pero la distorsión que en ella sufre la doctrina católica, deja desgraciadamente a los fieles sin referencias claras en cuestiones morales de capital importancia.
Así la ley natural, norma fija y clara, queda relegada al rango de inspiración (subjetiva) para decisiones de “casos particulares”, a gusto de las propias conciencias.
Según esta subjetiva y cobarde “conciencia de situación”, acepta el Papa que en ciertos casos de divorciados, vueltos a casar, puedan perseverar en una unión ilegítima… ¿Qué validez tiene entonces la voz de Cristo: “Pero yo os digo que quien repudia a su mujer y se casa con la repudiada comete adulterio”? (Mat. 5, 27).
Cristo manda a sus ministros no dispensar las cosas santas a hombres indignos de la gracia: “No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos” (Mat. 7, 6).
Y si la ley natural es solo una fuente de inspiración subjetiva en lo referente al 6º. y 9º. mandamientos, ¿no será también en lo referente a los otros mandamientos? Así podría el ladrón vivir “menos plenamente”, el 7º. y el homicida el 5º., mientras procuren acercarse “gradualmente” al “ideal” que proponen.
Pero, ¿en qué queda entonces la moral católica?
La exhortación “Amoris Laetitia” deja en la contradicción la doctrina y la práctica constante de la Iglesia, engañando por una apariencia de falsa misericordia.
La firmeza en los príncipes debe ir a la par con la caridad hacia las personas. Por eso nuestro Salvador tuvo la actitud con los pecadores públicos como la mujer adúltera: “Vete, desde ahora no peques más”. No se hiere inútilmente, sino explica con toda caridad.
Amar al pecador es intentar sacarlo de su pecado. Y amar a los demás, es hacer de tal manera que el mal no se extienda más por nuestra inacción.
El Cardenal Martínez Sistach, de Barcelona, en su libro “Cómo aplicar Amoris Laetitia”, sostiene la primacía de la conciencia subjetiva y hasta tachaba a los Cardenales conservadores de la “Tradición de lamentables –cuando no hay razones, solo queda el insulto-, por intentar corregir al Papa, y desfigurar su carácter doctrinal”.
¿Quién desdibuja sino él, que se despacha diciendo que “Estamos llamados a formar las conciencias, pero no a sustituirlas”? Formar o deformar las que solo tienen un origen innato para detectar las exigencias de la ley natural indeformable?
Para el Papa Francisco, los divorciados vueltos a casar no son siempre pecadores públicos, ni su situación es siempre ocasión de pecado y por este motivo puede, en algunos casos, admírselos a la recepción de la Eucaristía. Ya no es posible decir que todos los que se encuentran en situación “irregular” vivan en situación de pecado mortal, privados de la gracia santificante (nº. 301).
Por lo visto, para el Obispo de Roma, habría que crear una criba para identificar a los que sí vivan en gracia y a los que no, aun estando todos en situación “irregular”.
“Lo que constituye el verdadero hombre de carácter no es una tenacidad cualquiera, sino la de seguir los eternos principios de justicia que no pueden existir en su integridad, si no es dando a Dios lo que a Dios se debe como lo hace el verdadero cristiano” (Pío XI, Enc. Divini Illius Magistri, sobre la Educación cristiana).
¿Por qué ya no se citan las sapientísimas encíclicas de los Papas anteriores al Vaticano II?
Todo esto da mucho que pensar.
Párroco de Villamuñio, León.
España
Elecciones autonómicas o juegos florales. Por Jesús Salamanca Alonso

«El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria».
Trascurrido el 8-M con división, amenazas entre las diversas «tribus» innombrables, desnudos malogrados –aunque ellas mismas se llamen feministas o «feminazistas»– esputos, amenazas e insultos a las periodistas que cubrían la noticia, parece que volvemos a la normalidad diaria que, en estas fechas, son las elecciones de las distintas comunidades, siendo las más cercanas las de Castilla y León.
Tal comunidad, decíamos hace unos días, que tenía sus revoluciones pendientes; incluso León (solo) trabaja por su independencia uniprovincial, otra revolución pendiente y que ya huele. Sigue insistiendo Fernández Mañueco que va a exigir a Vox que, si hay acuerdo, lo sea para toda la legislatura. Él tiene la impresión de que el Mediterráneo estaba sin descubrir hasta que llegó a presidente con su declaración rimbombante. Algo que es lógico y que no se cumplió la legislatura pasada por la falta de cuadros y la división interna del partido que «acaudilla» un tal Santiego Abascal y del que empiezan a mofarse sus seguidores más jóvenes y buena parte de la ciudadanía madura. En fin, si la incompetencia volara…seguramente no nos daría el sol.
Alguien dijo eso de que «éramos pocos y parió la abuela». Pues justamente es lo que está sucediendo en el partido a la derecha del Partido Popular. Abascal se ha ido quedando sin los mejores por las cacicadas que se han impuesto desde la cúpula ultraderechista. Recordarán a Macarena Olona, a Espinosa de los Monteros, la ejecutiva de Murcia y más recientemente a Ortega Smith. Quienes mejor podían conformar los cuadros de gestión están en la calle y durante la campaña electoral tan sólo se ha visto a Abascal. ¿Le molesta que otros chupen cámara? ¿Acaso piensa que le van a destronar de un plumazo por su caudillismo mal enfocado? ¿quiere seguir presumiendo de su enfrentamiento pasado con ETA?
Por mucho que hable Alfonso Fernández Mañueco de exigir compromisos para toda la legislatura, eso no lo puede hacer con Vox porque hay una tremenda deficiencia en sus inexistentes cuadros de gestión. Carece de banquillo, como se dice ahora. Lo estamos viendo en Extremadura y en Aragón, aquí parece que los militantes son más sensatos. En Extremadura ha sido calamitosa la actuación del líder regional de Vox, asesorado por los de más arriba, por eso se están marchando los militantes a chorro. No olviden que los políticos son como los libros de una biblioteca, cuanto más latos están menos sirven.
Casi un 70% de la población extremeña culpa a la formación de Abascal de huir, de no dar la cara y de no haber entendido el voto de las urnas. Han aterrizado en política como podían haber planeado y caído en una vaquería. Si quieren presumir de torpeza, allá ellos, pero la ciudadanía no se lo va a consentir. No deben olvidar que los atropellos se pagan siempre en las urnas y, a veces, antes.
En Castilla y León de prevé un proceso parecido al de Extremadura: «aguanto como que soy fuerte, pero en dos meses te desgasto». Eso no es hacer política, sino terrorismo electoralista y con ello se parece a EH Bildu, pero desde otra perspectiva. ¡Qué poca cabeza tiene el líder extremeño de Vox, si al final acabará claudicando, como dejaba constancia de ello el 53% de los extremeños! La actitud de Vox en Extremadura se conoce en mi pueblo como «enmarranar más al cerdo». En otros tiempos le hubieran «hecho los perrillos» como hacíamos en el colegio a quienes presumían de algo o fantasmeaban demasiado. Y lo hacíamos por su mala fe, tocapelotas, imbécil e insensato.
Tan sólo el 31% de extremeños culpa a María Guardiola del bloqueo por no haber sabido atraerse a los de Santiago Abascal. Posiblemente, la peor noticia para Vox sería convocar ahora mismo nuevas elecciones porque, según las dos encuestas consultadas, esa formación ultraderechista perdería entre dos y cuatro diputados, que sumaría el PP y dos perdería el PSOE.
Si Vox no tiene más que estratagema, esa se combarte con una buena estrategia. Siempre ha sido así. Al PSOE de Extremadura le hundió los engaños del «hermanísimo», las trampas mafiosas de Garrido y la desconfianza de los socialistas. Si se hubieran convocado antes las elecciones generales sería otro el resultado, pero donde no hay mata, no hay patata.
Según veo en una encuesta de Signa Dos para El Mundo, siguen divididos los deseos de los extremeños y mientras uno de cada cuatro apoya que el PSOE permita un gobierno de la derecha pepera en solitario, entre quienes se dicen votantes socialistas, un 40% quiere ese gobierno en solitario del PP. Un 22% de extremeños prefiere que haya repetición electoral porque creen que la ultraderecha acabará de morros contra las urnas. Y créanme que no van descaminados.
El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria. Ni Castilla ni León van a permitir tonterías, ni se va a esperar a que caiga el higo de la higuera o a Abascal lo alumbre San Apapucio, patrón de la estupidez.
Cuando ese santo alumbra, la estupidez y la torpeza ya están instaladas en la persona. Y si no ceden las partes todo lo que haya que ceder, que dejen la política y se vayan a poner copas y cacahuetes a los lupanares de Pedro Sánchez y malversadora señora «catedrática» o a República Dominicana a contar los aterrizajes del Falcon sin transparencia.






