Opinión
El voto útil es el voto inútil
Vivimos en una apariencia de democracia, muy similar a la puta que finge ser virgen.
En realidad llevamos más de cuarenta años viviendo en un régimen de bipartidismo perfecto, en el que el PP sustituye al PSOE, y el PSOE toma el relevo al PP. Los mismos perros, pero con distintos collares. En realidad ambos partidos son las dos caras de una misma moneda: la memocracia.
Se trata de hacer creer al pueblo que pinta algo, cuando todos sabemos que no es así, y que son unas pocas decenas de personas, como mucho un centenar, las que realmente mandan en España.
Unas listas cerradas, en las que es el propio partido quien te promociona o arrincona, sin importar para nada la opinión de los afiliados, y mucho menos de los votantes, que deben imitarse a introducir el voto en la urna, con una papeleta de acero, en la que no se puede introducir cambio alguno.
Ni siquiera en las elecciones locales se permite el voto a las personas, cuando todos los residentes en pueblos, pequeñas ciudades, y hasta mediadas, sabemos mucho de todos y cada uno de los candidatos.
No hay distritos electorales, como en el Reino Unido, donde los diputados tengan una oficina abierta al público, reciben a sus electores –o a sus potenciales “clientes”-, escuchen sus problemas, y les ayudan a solucionarlos.
Aquí los candidatos son “funcionarios del partido”, cuyo futuro como casta política dependerá del dedo del jefe, y de lo pelotas, arrastrados y lameculos que sean.
Solamente en el Senado, -pues la casta política es plenamente consciente de que sirve para bien poco-, se permite el voto a las personas, pero con un sistema mayoritario, que no es realmente democrático, pues no refleja la pluralidad existente en la sociedad.
Pero incluso en el Senado está demostrado que los candidatos que figuran en los primeros lugares del alfabeto tienen muchas más posibilidades de salir elegidos que los que aparecen al final de la “sábana” electoral, pues la gente es más bien vaga, y suele votar a los primeros.
Unos partidos regionalistas, autonomistas o separatistas, que de todo hay, envían sus representantes al Congreso y al Senado, y desde allí “luchan” contra la unidad e integridad de España. Será legal, y hasta constitucional, si me apuran, pero es completamente absurdo y demencial.
¡España debe de ser el único país civilizado del mundo que tiene a sueldo a sus propios “enemigos”, o por lo menos, adversarios!
Lo lógico sería que solo pudieran presentarse a las elecciones los partidos de ámbito nacional, que concurriesen en la totalidad del Estado, y obtuvieran un mínimo de representación, de un 3 o un 5% del censo electoral nacional, repito, de toda España.
En fin, que quieren que les diga. El sistema es francamente mejorable, pero los primeros interesados en que nada cambie son los propios partidos políticos, que incumplen totalmente la Constitución, cuyo artículo 6 dice, entre otras cosas, lo siguiente:
“… Su estructura interna y funcionamiento deberán ser democráticos”.
Ustedes creen, de verdad, ¿qué hay un solo partido político en España, y digo uno solo, que tenga una estructura interna y un funcionamiento realmente democrático?
En fin, los partidos “fomentan” la democracia, desde su funcionamiento totalmente dictatorial. ¡Consejos doy, que para mí no tengo!
Y no me preguntan a quién voy a votar, que a nadie le importa, pues el voto es secreto.
Como pudiera parecer que estoy atacando a la democracia, cuando en realidad critico únicamente “nuestro” sistema democrático, que es francamente mejorable, diré lo mismo que dijo Churchill: “la democracia es el sistema menos malo”.
Abogado y escritor.
España
Los sindicatos reactivarán algaradas y movilizaciones. Por Jesús Salamanca Alonso
«La falta de experiencia en la formación de equipos de trabajo y en gobernar instituciones puede hacer que VOX interfiera en cuestiones que deben darse por superadas»
Con tanta ayuda pública, los sindicatos mayoritarios viven en la abundancia como señores feudales venidos a menos. Permiten llevar una vida de lujos y privilegios; eso hizo hace unos años que, en algunas sedes de las formaciones mayoritarias, colgaran longanizas como forma de llamarlos «chorizos»: esas debieron de ser bien acogidas porque no las devolvieron, confirmando lo que ya se sabía.
Mientras se dan una vida de lujo y sin sobresaltos, los trabajadores ven cómo los recortan y aprietan cada vez más. Por eso, la ciudadanía en general, exige que sean los afiliados quienes mantengan a esas organizaciones tan costosas, tan poco rentables y desprestigiadas. Protestar, deben de protestar mucho, pero en lo de trabajar ya tengo más dudas y una prueba es que más del 30% de los convenios colectivos siguen sin aprobar, pero como no afecta directamente al bolsillo de ellos, pues tranquilidad, no hay prisa. Si esa es su forma de actuar en todo, mejor que cierren sus sedes, envíen al tajo a sus liberados y se jubilen los dirigentes, que ya chirría y molesta hasta su imagen degradada y despreciada sindicalmente.
¡Qué diferencia, de lidiar con esta gente que se agarra como lapas al sillón, a negociar con Marcelino Camacho, Nicolás Redondo y, posteriormente, José Mª Fidalgo y Cándido Méndez! Hay que destacar que Nicolás Redondo luchó y padeció el franquismo y siempre fue un referente en la lucha obrera en las acerías navales de Vascongadas. Y puesto que vive en el mismo municipio del que es natural Patxi López, no estaría de más que le diera unas lecciones de urbanidad, educación básica, cortesía, dignidad y protocolo; tal vez de esa forma dejaría de hacer el ridículo en las controladas y sesgadas ruedas de prensa del Congreso de los Diputados, más propias de un dictador que de un demócrata. No por casualidad lo llaman «el zorro del Congreso» por sus espantadas.
Volvamos al gran logro que ya planifican las comunidades donde la derecha y VOX trabajan para formar Gobierno: la eliminación y dependencia de las ayudas públicas. Andalucía lo tiene claro y ya ha anunciado que retirará el 50% de las ayudas sindicales. Sin duda, es un intento fallido, ya que debe ser el 100% si no quiere tener problemas a corto plazo, lo mismo que Castilla y León. De Aragón apenas ha trascendido nada al respecto, pero es firme el convencimiento de seguir la misma línea que las demás comunidades. Extremadura también acabará con ese atropello que ha existido durante años: tal vez se chupen menos cabezas de gamba y se respete más a los pobres crustáceos emparentados con el langostino y el camarón.
Lo prometido por Andalucía es el camino que seguirán las demás, excepto las dos comunidades rebeldes, más egoístas y aprovechadas e insolidarias. También es el momento de que los trabajadores se organicen contra los sindicatos sectarios y de clase y convoquen movilizaciones contra ellos. En una reunión de amigos, el más político de todos comentaba que «si VOX no cumple su compromiso, lo mejor es que no participe en los gobiernos autonómicos y calle en lo sucesivo» La falta de experiencia en la formación de equipos de trabajo y en gobernar instituciones puede hacer que VOX interfiera en cuestiones que deben darse por superadas. Desde que se celebraron las elecciones ya va siendo hora de que se formen los gobiernos. Han perdido demasiado tiempo con la constitución de las mesas de cada Parlamento y cualquiera diría que les da miedo dar el paso de formar los gobiernos. ¡A trabajar, gandules!

A ver si es verdad que se les acaba el abuso público y se inicia la transparencia que nunca ha existido, ni en las comunidades y no digamos en el Gobierno central donde nos ocultan hasta los viajes viciosos, lascivos y deshonestos del Falcon al ser declarados treinta y nueve de ellos como secreto de Estado. Eso no huele bien y menos los que llevaban destino a República Dominicana y a Venezuela vía Colombia.
Llevamos sin una huelga general muchos años y no será que no ha habido motivos para ello: corrupción, latrocinio, malversación, mordidas, comisiones, nula transparencia, ataques a los jueces, corrupción del exfiscal general y otras instancias más respetables que el Gobierno del felón «cum fraude». Ahora que se sienten rechazados los sindicatos, las huelgas se cuadruplican en este año 2026, debido al bloqueo de las negociaciones salariales. Más de un 30% de los trabajadores están afectados.
Hay que recordar que desde 2022 parecía que la relación entre empresas y trabajadores se había normalizado o, por lo menos, se había calmado debido al acuerdo entre CEOE, Cepyme y el sindicalismo fantasma de la izquierda bolchevique, protegidos por doña Yolanda «Tucán», hoy caída en desgracia en el Gobierno sanchista. Sus traiciones al sanchismo y a Podemos le han pasado factura. Nadie le admite en sus filas porque lo que toca, lo desgobierna. ¡Si tendrá capacidad de traición y facilidad para la misma que hasta a su principal mentor lo «apuñaló» por la espalda! ¿Se acuerdan de Xosé Manuel Beiras, político y economista gallego, además de líder del BNG? Si a ello añaden la protección y encubrimiento al pederasta Ramiro Santalices por pare de Yolanda, pues ya tienen todos los ingredientes para que nadie se fie de ella y genere un rechazo brutal, menos en UGT y CC.OO. a quienes ha regado de euros y prebendas.
Las solicitudes de huelga y los conflictos laborales ya han comenzado y aumentarán si hay adelanto electoral y se hunde, como es previsible, la zurda sindical, falsaria y ruinosa. Quienes llevan siete años tirándose a la bartola se reactivarán con las algaradas y las movilizaciones.
Tan sólo las huestes del felón tranquilizan a esos sindicatos radicales y reaccionarios cuyo logro de la «derechita cobarde» será eliminar por completo las abundantes ayudas y subvenciones públicas que reciben los dos sindicatos sectarios y falsarios amparados y amamantados también por la mafia criminal sanchista.
