Connect with us

Opinión

Dudo de la pantomima del Kirchnerismo. Por Jesús Salamanca Alonso

Avatar

Published

on

Me alegré del encasquillamiento de la pistola porque cada ser humano tiene derecho a vivir su vida y no existe el derecho a que un semejante se la arrebate.

Permítanme seguir dudando de la ventolera que hace unos meses recorrió Argentina. Como dijo en su momento el periodista, Marcelo Duclos: «Dudo de todo y no es mi culpa, es del kirchnerismo». No menos dudas recogieron al respecto las redes sociales; ello se debió a que la izquierda nos tiene acostumbrados a estas cosas cada vez que ve próxima la soga del ahorcado. Precisamente, ni Cristina ni el Kirchnerismo siguen sin atravesar su mejor momento. Lo que no me sorprende es comprobar cómo la siniestra de casi todo el mundo no dudó en subirse al autobús de lo que llaman «atentado a la democracia argentina». Sinceramente, deja mucho que desear eso de conjugar al unísono democracia y Kirchnerismo.

Vimos cómo apareció repentinamente en la pantalla una pistola y se escuchó el «click». Miren por dónde el «juguete» se encasquilló. Me alegro del encasquillamiento porque cada ser humano tiene derecho a vivir su vida y no existe el derecho a que un semejante se la arrebate. Y menos aún por ideas políticas, pero parece que en España eso no importa: ahí tienen a los herederos de la banda asesina ETA sentados en el Parlamento y nutriendo con su apoyo a un Gobierno socialista con sujeción comunista, golpista, independentista y fascista-nacionalista.

Tendremos Cristina para rato, tranquilos –no sé si libre o en prisión– pero me genera muchas dudas por la malsana herencia que arrastra el Kirchnerismo. ¿Saben que al cutre y folclorista exmarqués de Galapagar le ha faltado tiempo para hablar de las balas que recibió en un sobre? Aquella falsedad que ellos mismos se inventaron y enviaron carecía de recorrido y Díaz Ayuso desmontó el circo comunista.

Precisamente, cuando peor estaba la extrema izquierda en España recibió balas y navaja como amenaza. Tanto comunistas como socialistas se la tuvieron que envainar y el juez también porque quedó todo en agua de borrajas. Siempre me he preguntado si ese juez sabía indagar e investigar. Carpetazo, silencio y a otra cosa, mariposa, hasta que la extrema izquierda vuelva a encargar un urgente sobreseimiento. «Manda huevos», que diría el siempre ínclito Federico Trillo. «¡Joder, qué tropa!» El caso es que esa siniestra extrema tenía excesiva información sobre ello, y Marlasca también. Fue el tal el berrinche que la izquierda extrema demostró que es «un canario de alcoba», sin más. Una repugnante llorona.

Algo nos hizo dudar y hasta muchos analistas llegamos a la conclusión de quién las había autoenviado, con el fin de cambiar el curso de las elecciones madrileñas donde el «exmarqués» salió humillado y ridiculizado por la «reina madrileña». El hecho me hizo dudar de la inventada autoría inicial, al igual que dudo de lo sucedido a Cristina Kirchner en el falso atentado que tanto estaba interesada en aventar por todo el mundo. Tengo derecho a dudar, como tantos otros. Dudo y no doy marcha atrás, pero me alegro de que siga viva la «culebra de plata» por el hecho de ser persona.

Advertisement

La puesta en escena fue perfecta, incluso la detención. El encasquillamiento es posible cuando el arma y la munición son una birria. Permítanme seguir dudando. «Dudo todo. No me llamaría la atención que eso haya sucedido, ya que es lo que vieron mis ojos, pero, se trata del kirchnerismo, en su momento máximo de desesperación», contaba un experto periodista en Panam Post. ¿Acaso alguien piensa que no son capaces de cualquier cosa? La desesperación es la madre del odio y la puesta en escena de lo peor que alberga cada uno. Hoy, Cristina, sale con las orejas gachas por hipócrita, corrupta, corrompedora, fraudulenta, rastrera política e indecente gobernante. La inhabilitación a perpetuidad y los numerosos años de cárcel que le han caído le servirán para la reflexión, que no para el arrepentimiento.

Si alguien piensa que estoy hablando de autoatentado, entonces es que no ha entendido nada. Pensamiento, sospecha y realidad no siempre coinciden. Yo dudo, doy fe, del mismo modo que las redes sociales hablan de «humo», además de hacerlo también la oposición argentina. Hay muchos argentinos confundidos, dudosos y preocupados, como lo hemos estado los españoles en el transcurso de muchos episodios de nuestra historia reciente: tiro en la nuca de la banda asesina ETA; confusas circunstancias y retirada de pruebas tras el 11-M; balas ensobradas durante la campaña madrileña; degenerados «fakes» de Marlasca para dañar la convivencia durante la pandemia; reiterada falsedad y engaños del «mentiroso» Sánchez; ministras enrarecidas que no miran por la ciudadanía y consienten que un tren intente traspasar un fuego infernal que era su muerte segura; ministra encantada de que los violadores salgan a la calle (debe andar a deseo); ayudas europeas amontonadas; dinero público donado a la empresa Playbol de los padres del indecente presidente…

Todo está en fase de investigación, pero al presidente le ha faltado tiempo para salir a hablar de violencia y de odio. No sabemos si el revolver estaba descargado, ni qué pretendía el ciudadano de 35 años que accionó el gatillo. Pero a la izquierda le faltó tiempo para hacer daño, sabedor de que para la población es «humo». Déjenme que siga dudando. Insisto de nuevo en cómo se puso la extrema izquierda con las balas ensobradas, que debieron salir de sus filas, y cuya investigación quedó en agua de borrajas. Había que taparlo como fuera y con urgencia, ¿no es así señorito Grande Marlasca?

Da la impresión de que el Kirchnerismo ha inaugurado la feria y, desde hoy, ya apuntan con el dedo. Hay que buscar culpable. Y si no lo hay, se pinta. A Alberto Fernández le ha faltado tiempo para aventar que “es el hecho más grave desde la recuperación de la democracia”. Duclos tiene claro que «el kirchnerismo aprovecha la situación para hablar de un enfrentamiento político, mientras que nadie en su sano juicio quiere ver a la vicepresidente muerta. Lo que merece es un juicio justo y una condena si es oportuno y necesario». Muchos zumbados de la ultraizquierda española también echan la culpa a la Judicatura. Desde el exterior vemos a Argentina como un manicomio a cielo abierto con enfrentamiento permanente. Cristina y Alberto recogen lo sembrado por hablar al buen tuntún.

Dudo. Con las declaraciones de la extrema izquierda española ya nos hemos reído bastante. La sensación de la oposición argentina coincide con las palabras de la diputada, Amalia Granata; es decir, el ataque a Cristina Fernández de Kirchner es «una pantomima armada». Cristina quería quedar como mártir, pero le ha salido rana y «el tiro por la culata». Se ha querido lavar a lo gato y ya solo le falta el rabo por desollar a la indecente exdirigente argentina.

Advertisement

«Ni Steven Spielberg se ha atrevido a tanto», insiste Granata en sus redes sociales. El kirchnerismo pretende victimizar a Cristina, pero no sabe cómo hacerlo. La espada de Damocles pende sobre su cabeza y no faltan jueces argentinos dispuestos a dar su vida por la Justicia. De esto último no dudo. Las bravuconadas de Echenique sobre la Justicia argentina no son más que el envalentonamiento de un corrupto y de un ignorante de izquierdas que sigue libre, a pesar de las dos condenas recibidas. Eso también nos genera dudas. ¿Acaso no le abandonaría usted en la gasolinera?

Advertisement
Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

España

Elecciones autonómicas o juegos florales. Por Jesús Salamanca Alonso

Avatar

Published

on

«El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria».

Trascurrido el 8-M con división, amenazas entre las diversas «tribus» innombrables, desnudos malogrados –aunque ellas mismas se llamen feministas o «feminazistas»– esputos, amenazas e insultos a las periodistas que cubrían la noticia, parece que volvemos a la normalidad diaria que, en estas fechas, son las elecciones de las distintas comunidades, siendo las más cercanas las de Castilla y León.

Tal comunidad, decíamos hace unos días, que tenía sus revoluciones pendientes; incluso León (solo) trabaja por su independencia uniprovincial, otra revolución pendiente y que ya huele. Sigue insistiendo Fernández Mañueco que va a exigir a Vox que, si hay acuerdo, lo sea para toda la legislatura. Él tiene la impresión de que el Mediterráneo estaba sin descubrir hasta que llegó a presidente con su declaración rimbombante. Algo que es lógico y que no se cumplió la legislatura pasada por la falta de cuadros y la división interna del partido que «acaudilla» un tal Santiego Abascal y del que empiezan a mofarse sus seguidores más jóvenes y buena parte de la ciudadanía madura. En fin, si la incompetencia volara…seguramente no nos daría el sol.

Alguien dijo eso de que «éramos pocos y parió la abuela». Pues justamente es lo que está sucediendo en el partido a la derecha del Partido Popular. Abascal se ha ido quedando sin los mejores por las cacicadas que se han impuesto desde la cúpula ultraderechista. Recordarán a Macarena Olona, a Espinosa de los Monteros, la ejecutiva de Murcia y más recientemente a Ortega Smith. Quienes mejor podían conformar los cuadros de gestión están en la calle y durante la campaña electoral tan sólo se ha visto a Abascal. ¿Le molesta que otros chupen cámara? ¿Acaso piensa que le van a destronar de un plumazo por su caudillismo mal enfocado? ¿quiere seguir presumiendo de su enfrentamiento pasado con ETA?

Por mucho que hable Alfonso Fernández Mañueco de exigir compromisos para toda la legislatura, eso no lo puede hacer con Vox porque hay una tremenda deficiencia en sus inexistentes cuadros de gestión. Carece de banquillo, como se dice ahora. Lo estamos viendo en Extremadura y en Aragón, aquí parece que los militantes son más sensatos. En Extremadura ha sido calamitosa la actuación del líder regional de Vox, asesorado por los de más arriba, por eso se están marchando los militantes a chorro. No olviden que los políticos son como los libros de una biblioteca, cuanto más latos están menos sirven.

Casi un 70% de la población extremeña culpa a la formación de Abascal de huir, de no dar la cara y de no haber entendido el voto de las urnas. Han aterrizado en política como podían haber planeado y caído en una vaquería. Si quieren presumir de torpeza, allá ellos, pero la ciudadanía no se lo va a consentir. No deben olvidar que los atropellos se pagan siempre en las urnas y, a veces, antes.

Advertisement

En Castilla y León de prevé un proceso parecido al de Extremadura: «aguanto como que soy fuerte, pero en dos meses te desgasto». Eso no es hacer política, sino terrorismo electoralista y con ello se parece a EH Bildu, pero desde otra perspectiva. ¡Qué poca cabeza tiene el líder extremeño de Vox, si al final acabará claudicando, como dejaba constancia de ello el 53% de los extremeños! La actitud de Vox en Extremadura se conoce en mi pueblo como «enmarranar más al cerdo». En otros tiempos le hubieran «hecho los perrillos» como hacíamos en el colegio a quienes presumían de algo o fantasmeaban demasiado. Y lo hacíamos por su mala fe, tocapelotas, imbécil e insensato.

Tan sólo el 31% de extremeños culpa a María Guardiola del bloqueo por no haber sabido atraerse a los de Santiago Abascal. Posiblemente, la peor noticia para Vox sería convocar ahora mismo nuevas elecciones porque, según las dos encuestas consultadas, esa formación ultraderechista perdería entre dos y cuatro diputados, que sumaría el PP y dos perdería el PSOE.

Si Vox no tiene más que estratagema, esa se combarte con una buena estrategia. Siempre ha sido así. Al PSOE de Extremadura le hundió los engaños del «hermanísimo», las trampas mafiosas de Garrido y la desconfianza de los socialistas. Si se hubieran convocado antes las elecciones generales sería otro el resultado, pero donde no hay mata, no hay patata.

Según veo en una encuesta de Signa Dos para El Mundo, siguen divididos los deseos de los extremeños y mientras uno de cada cuatro apoya que el PSOE permita un gobierno de la derecha pepera en solitario, entre quienes se dicen votantes socialistas, un 40% quiere ese gobierno en solitario del PP. Un 22% de extremeños prefiere que haya repetición electoral porque creen que la ultraderecha acabará de morros contra las urnas. Y créanme que no van descaminados.

El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria. Ni Castilla ni León van a permitir tonterías, ni se va a esperar a que caiga el higo de la higuera o a Abascal lo alumbre San Apapucio, patrón de la estupidez.

Advertisement

Cuando ese santo alumbra, la estupidez y la torpeza ya están instaladas en la persona. Y si no ceden las partes todo lo que haya que ceder, que dejen la política y se vayan a poner copas y cacahuetes a los lupanares de Pedro Sánchez y malversadora señora «catedrática» o a República Dominicana a contar los aterrizajes del Falcon sin transparencia.

Continue Reading
Advertisement
Advertisement Enter ad code here