Opinión
Dirigentes catalanes cargados de complejos. Por Jesús Salamanca Alonso
En un mundo globalizado no podemos dar pasos hacia atrás y caer en el vulgar aldeanismo, que es al que parecen aspirar los nefastos dirigentes catalanes.
Pere Aragonés, presidente de la Generalidad catalana, ha aprendido a mentir siguiendo las enseñanzas del felón de Moncloa. No ha dudado en acudir a la patraña, al engaño y a la falsedad documental. Nadie sabe de dónde ha sacado que España pretende sustituir todo lo catalán por lo castellano en un intento de centralización política y económica. Por mucho que se empeñe Pere Aragonés, el catalán es una lengua minoritaria: se habla en Andorra, pero no la hablan ni la practican todos los habitantes de Cataluña.
Hablar catalán puede hablarlo quien lo desee, pero España no tiene por qué impulsar esa lengua en el mundo y tampoco protegerla más allá de nuestras fronteras patrias. El reconocimiento de la identidad lingüística ya está en la Constitución, como lo están otras. ¿También pretende el nacionalismo independentista y proterroristas de ERC que la protejan, potencien y reconozcan Francia o Italia? ¿A santo de qué, Aragonés? En un mundo globalizado no podemos dar pasos hacia atrás y caer en el vulgar aldeanismo, que es al que parecen aspirar los nefastos dirigentes catalanes; unos dirigentes que se integran en las formaciones más dañinas del orbe catalán: independentismo, golpismo, nacionalismo y antisistema.
Al presidente de la Generalidad catalana le sucede lo que a Pedro Sánchez: supera sus propios niveles de indecencia cada vez que interviene en algún organismo internacional. Lo último de Pere Aragonés (“Pepe Agarrones”, como le dicen en Barcelona) es exigir que se deje de utilizar el castellano en favor del catalán en ámbitos privados. No sé si se refiere a las barras americanas que frecuentan los nacionalistas, pero allí llegan hablando en castellano y, cuando piden dinero al Estado, lo hacen también en castellano, no sea que no se les entienda correctamente y el dinero vaya para otros.
Hay que tener la cara más dura que el cemento armado para presentarse en Ginebra como víctima, en vez de hacerlo como verdugo. Pere Aragonés es verdugo corresponsable de la vulneración de los derechos lingüísticos de los castellanohablantes en Cataluña, instigador de la represión permanente, acomplejado hasta límites insospechados y cutre baluarte de la desobediencia a las instituciones constitucionales.
Hoy ya nadie duda de que Cataluña se corrompió con Pujol, pero se ha enfangado considerablemente con esta gente tan rara y levantisca, hasta el punto de haber convertido la economía catalana en un albañal y lo social en un atentado a la dignidad y a la convivencia. El colmo del enfangamiento ha sido la hoja de ruta que Gabriel Rufián ha trazado a Pedro Sánchez desde hace tres semanas: el chantaje de suprimir la sedición del Código Penal a cambio de apoyar los presupuestos para 2023. Y Sánchez, claro, se ha puesto mirando a Cuenca con tal de no perder el colchón de Moncloa. ¡Qué poca dignidad tiene el despreciable presidente!
Afirmar cuanto afirma Aragonés es propio de un cínico y de un descarado con acentuados complejos. Él tiene buena culpa de que Cataluña esté destrozada y de que haya perdido el norte. No se entiende que un político segundón tenga tanto alto grado de miserable y tan nula vergüenza. Alguien debe explicar al presidente de la Generalidad que, cuando no se limpia a tiempo, y a fondo, la mierda se amontona. Ni más ni menos, eso es el resultado de las políticas del mentiroso de Moncloa que paulatinamente van plagiando cuantos son de la misma calaña. Los complejos de inferioridad intenta ocultarlos Pere Aragonés con un mecanismo de compensación que no consigue desarrollar.
En la cuestión de la juventud, ésta nos daría para todo un tratado, no simplemente un artículo. Es brutal el daño que en Cataluña se hace a los jóvenes, limitando la enseñanza a sus antojos verbeneros; rebajando el nivel; despreciando valores; inculcando falsedades históricas y doctrinales, incluso complejos que muchos no llegan a superar. Los dirigentes catalanes, a través de los órganos y organismo que manejan y manipulan, no dudan en arruinar a las empresas y las destrozan con impuestos, desprecios y nulas ayudas, de ahí que acaben en otras localizaciones de España.
Recurro a los datos del Registro Mercantil de los últimos cuatro años y compruebo que Cataluña ha perdido en ese tiempo 7.007 empresas, que han decidido abandonar esa región para instalarse en otros puntos de España. Apenas han llegado a Cataluña 2.506 empresas lo que nos da un saldo negativo. Si comparamos los datos de Cataluña con los de Madrid, la primera sale perdiendo por los cuatro costados y con grandes números. En esos cuatro años, de Madrid se han marchado 1.231 empresas.
Los datos no son un brindis al sol, sino que «bebemos» de los datos del Colegio de Registradores de España. En su informe del último trimestre de 2020, indicaba que se aceleraba considerablemente el cierre y huida de empresas de Cataluña, algo que en 2022 sigue sucediendo cada año en mayor medida. Pero no nos engañemos: el receptor principal no es Madrid.
Fíjense en un dato llamativo: hoy es un hecho real en Cataluña que el alumnado catalanoparlante titulado en Derecho (hoy graduados, antes licenciados) acuda a Madrid y a otras provincias del centro de la nación tras finalizar su carrera y si desean optar a presentarse a los exámenes de Judicatura: precisan aprender castellano porque las pruebas se realizan en ese idioma y no dominan gran parte del lenguaje, de ahí que lancen pestes contra Cataluña por el maltrato recibido durante todo el sistema educativo catalán y contra la desigualdad generada con respecto a otras comunidades del Estado español.
Esos jóvenes titulados en Derecho no tienen inconveniente en aventar el duro daño que el catalanismo y el sectario sistema educativo les ha generado, no sin una alta dosis de adoctrinamiento cateto e inservible. Y así, fuera de su terruño, suelen pasar entre uno y dos años para perfeccionar el castellano, al que acaban reconociendo sus bondades y entendiendo la grandeza del mismo frente a una lengua limitada, limitadora y minoritaria como es el catalán.
Flaco favor el que hacen los políticos y dirigentes catalanes a la ciudadanía. Acaban por crear ciudadanos excluidos del Estado e indigentes intelectuales con fuertes y arraigados complejos que, dicho sea, en muchos casos no los llegan a superar.
España
Los sindicatos reactivarán algaradas y movilizaciones. Por Jesús Salamanca Alonso
«La falta de experiencia en la formación de equipos de trabajo y en gobernar instituciones puede hacer que VOX interfiera en cuestiones que deben darse por superadas»
Con tanta ayuda pública, los sindicatos mayoritarios viven en la abundancia como señores feudales venidos a menos. Permiten llevar una vida de lujos y privilegios; eso hizo hace unos años que, en algunas sedes de las formaciones mayoritarias, colgaran longanizas como forma de llamarlos «chorizos»: esas debieron de ser bien acogidas porque no las devolvieron, confirmando lo que ya se sabía.
Mientras se dan una vida de lujo y sin sobresaltos, los trabajadores ven cómo los recortan y aprietan cada vez más. Por eso, la ciudadanía en general, exige que sean los afiliados quienes mantengan a esas organizaciones tan costosas, tan poco rentables y desprestigiadas. Protestar, deben de protestar mucho, pero en lo de trabajar ya tengo más dudas y una prueba es que más del 30% de los convenios colectivos siguen sin aprobar, pero como no afecta directamente al bolsillo de ellos, pues tranquilidad, no hay prisa. Si esa es su forma de actuar en todo, mejor que cierren sus sedes, envíen al tajo a sus liberados y se jubilen los dirigentes, que ya chirría y molesta hasta su imagen degradada y despreciada sindicalmente.
¡Qué diferencia, de lidiar con esta gente que se agarra como lapas al sillón, a negociar con Marcelino Camacho, Nicolás Redondo y, posteriormente, José Mª Fidalgo y Cándido Méndez! Hay que destacar que Nicolás Redondo luchó y padeció el franquismo y siempre fue un referente en la lucha obrera en las acerías navales de Vascongadas. Y puesto que vive en el mismo municipio del que es natural Patxi López, no estaría de más que le diera unas lecciones de urbanidad, educación básica, cortesía, dignidad y protocolo; tal vez de esa forma dejaría de hacer el ridículo en las controladas y sesgadas ruedas de prensa del Congreso de los Diputados, más propias de un dictador que de un demócrata. No por casualidad lo llaman «el zorro del Congreso» por sus espantadas.
Volvamos al gran logro que ya planifican las comunidades donde la derecha y VOX trabajan para formar Gobierno: la eliminación y dependencia de las ayudas públicas. Andalucía lo tiene claro y ya ha anunciado que retirará el 50% de las ayudas sindicales. Sin duda, es un intento fallido, ya que debe ser el 100% si no quiere tener problemas a corto plazo, lo mismo que Castilla y León. De Aragón apenas ha trascendido nada al respecto, pero es firme el convencimiento de seguir la misma línea que las demás comunidades. Extremadura también acabará con ese atropello que ha existido durante años: tal vez se chupen menos cabezas de gamba y se respete más a los pobres crustáceos emparentados con el langostino y el camarón.
Lo prometido por Andalucía es el camino que seguirán las demás, excepto las dos comunidades rebeldes, más egoístas y aprovechadas e insolidarias. También es el momento de que los trabajadores se organicen contra los sindicatos sectarios y de clase y convoquen movilizaciones contra ellos. En una reunión de amigos, el más político de todos comentaba que «si VOX no cumple su compromiso, lo mejor es que no participe en los gobiernos autonómicos y calle en lo sucesivo» La falta de experiencia en la formación de equipos de trabajo y en gobernar instituciones puede hacer que VOX interfiera en cuestiones que deben darse por superadas. Desde que se celebraron las elecciones ya va siendo hora de que se formen los gobiernos. Han perdido demasiado tiempo con la constitución de las mesas de cada Parlamento y cualquiera diría que les da miedo dar el paso de formar los gobiernos. ¡A trabajar, gandules!

A ver si es verdad que se les acaba el abuso público y se inicia la transparencia que nunca ha existido, ni en las comunidades y no digamos en el Gobierno central donde nos ocultan hasta los viajes viciosos, lascivos y deshonestos del Falcon al ser declarados treinta y nueve de ellos como secreto de Estado. Eso no huele bien y menos los que llevaban destino a República Dominicana y a Venezuela vía Colombia.
Llevamos sin una huelga general muchos años y no será que no ha habido motivos para ello: corrupción, latrocinio, malversación, mordidas, comisiones, nula transparencia, ataques a los jueces, corrupción del exfiscal general y otras instancias más respetables que el Gobierno del felón «cum fraude». Ahora que se sienten rechazados los sindicatos, las huelgas se cuadruplican en este año 2026, debido al bloqueo de las negociaciones salariales. Más de un 30% de los trabajadores están afectados.
Hay que recordar que desde 2022 parecía que la relación entre empresas y trabajadores se había normalizado o, por lo menos, se había calmado debido al acuerdo entre CEOE, Cepyme y el sindicalismo fantasma de la izquierda bolchevique, protegidos por doña Yolanda «Tucán», hoy caída en desgracia en el Gobierno sanchista. Sus traiciones al sanchismo y a Podemos le han pasado factura. Nadie le admite en sus filas porque lo que toca, lo desgobierna. ¡Si tendrá capacidad de traición y facilidad para la misma que hasta a su principal mentor lo «apuñaló» por la espalda! ¿Se acuerdan de Xosé Manuel Beiras, político y economista gallego, además de líder del BNG? Si a ello añaden la protección y encubrimiento al pederasta Ramiro Santalices por pare de Yolanda, pues ya tienen todos los ingredientes para que nadie se fie de ella y genere un rechazo brutal, menos en UGT y CC.OO. a quienes ha regado de euros y prebendas.
Las solicitudes de huelga y los conflictos laborales ya han comenzado y aumentarán si hay adelanto electoral y se hunde, como es previsible, la zurda sindical, falsaria y ruinosa. Quienes llevan siete años tirándose a la bartola se reactivarán con las algaradas y las movilizaciones.
Tan sólo las huestes del felón tranquilizan a esos sindicatos radicales y reaccionarios cuyo logro de la «derechita cobarde» será eliminar por completo las abundantes ayudas y subvenciones públicas que reciben los dos sindicatos sectarios y falsarios amparados y amamantados también por la mafia criminal sanchista.
