Economía
Efectos del nuevo salario mínimo: poco impacto sobre la pobreza y más riesgos para los que menos ganan

El Gobierno subirá el salario mínimo (SMI) hasta los 900 euros mensuales en 2019 tras pactar esta medida con Unidos Podemos para sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado del próximo ejercicio. El impacto presupuestario de esta medida se traduce en 340 millones de euros para el año que viene, tal y como se recoge en el acuerdo firmado entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. Actualmente, el SMI está situado en 735,9 euros mensuales, por lo que elevarlo a 900 euros supone un alza de 164,1 euros más al mes respecto a este año, el 22,3% más. En el acuerdo no se específica claramente el número de mensualidades (en 12 o 14), en que se abonaría pero por las referencias del mismo se intuye que en 14.
Este incremento afectará a 533.978 trabajadores, el 3,5% de los afiliados al régimen general de la Seguridad Social, según datos recogidos por la memoria del Real Decreto para la subida del 4% SMI que aprobó el anterior Gobierno del Partido Popular a finales de 2017. En dicha memoria también se indicaba que esta subida beneficiaría más a las mujeres por ser quienes cobran los sueldos más bajos. Respecto al perfil más habitual de estos trabajadores, la memoria señalaba que un joven de 20 años tiene una probabilidad de cobrar el SMI diez veces mayor que una persona entre 50 y 59 años, los no cualificados tienen cuatro veces más, y los empleados temporales se ven tres veces más afectados. Por regiones, destaca Canarias, y por sectores, se concentra en comercio y hostelería, así como entre conductores y operarios de máquinas.
Una medida con muchos interrogantes
Tanto Marcel Jansenn, profesor de Análisis Económico de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), como Florentino Felgueroso que es investigador asociado de Fedea, han coincidido en que la medida acordada por el Gobierno y Podemos ofrece muchos interrogantes y no es el mejor instrumento para combatir la pobreza laboral. En este sentido, ambos han apuntado al combate contra la precariedad laboral y a medidas como el complemento salarial o un impuesto negativo, como iniciativas de mayor efectividad que el incremento acordado para el Salario Mínimo Interprofesional (SMI).
En concreto, Jansenn ha apuntado la posibilidad de que haya «algún efecto negativo» sobre la creación de empleo ya que se trata de una subida muy sustancial del SMI- del 22,3%- «sobre todo en jóvenes poco cualificados, ya que esta subida puede dificultarles la entrada en el mercado laboral». En este sentido, ha recordado las altas tasas de desempleo juvenil en España. Por ejemplo, entre los menores de 25 años, el paro alcanzaba en agosto el 33,6% según el Ministerio de Trabajo. «Cuando la pobreza laboral se debe a la precariedad, la subida del salario mínimo tiene un impacto muy limitado en la reducción de la pobreza», ha añadido este experto.
Como ha recordado Felgueroso, de Fedea, entre 5 y 6 millones de personas no llegan a cobrar el salario mínimo interprofesional debido precisamente a la precariedad de sus condiciones laborales (una jornada laboral menor, por ejemplo), y advertido contra «un efecto contagio o de deslizamiento sobre todas las escalas salariales, teniendo un impacto mayor sobre los salarios medios y los precios».
Una línea defendida también en un estudio reciente, del presidente del Instituto de Estudios Económicos (IEE) José Luis Feito, en el que se concluye que la subida del SMI junto con la de las bases mínimas de cotización a la Seguridad Social es «dañina para parte de los trabajadores más vulnerables». «El aumento del coste salarial mínimo puede afectar también a la composición del empleo aumentando la proporción de contratos temporales, reduciendo la duración de la jornada o pasando empleo a la economía sumergida», indica Feito en este informe.
Asimismo, Feito añade que para evaluar el coste de este alza no basta «con analizar el porcentaje de la población asalariada con salarios cercanos al mismo» y considera necesario «estudiar las características de la población activa en el paro». «El nivel del SMI podría ser una barrera al empleo de una parte significativa de los parados», sentencia Feito.
Luxemburgo, el mayor salario mínimo de la UE
Si miramos al resto de la UE, encontramos que Luxemburgo es el país europeo con el salario mínimo más alto (1.999 euros), según datos de Eurostat. Le siguen Irlanda (1.614), Holanda (1.578), Bélgica (1.563), Alemania y Francia (1.498) y Reino Unido (1.401). En el lado más bajo de la tabla encontramos a Bulgaria (261 euros), Lituania (400), Rumanía (408), Letonia (430), Hungría (445), Croacia (462), República Checa (478), Eslovaquia (480), Estonia (500) y Polonia (503).
Economía
El auge del juego online: claves para entender un sector en plena revolución

Introducción
El universo del juego digital vive un momento de transformación profunda. La combinación de nuevas tecnologías, métodos de pago más seguros y experiencias cada vez más inmersivas ha impulsado un crecimiento que no muestra señales de freno. En este artículo analizamos las tendencias que están marcando el ritmo del sector, con un enfoque profesional, informativo e intuitivo, muy en la línea del estilo periodístico de Marca.
La nueva era del entretenimiento digital
La experiencia en vivo como motor de crecimiento
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Además, la llegada del 5G ha reducido los tiempos de carga y ha mejorado la estabilidad de las conexiones móviles, lo que facilita que los usuarios puedan jugar desde cualquier lugar sin perder calidad. Esta accesibilidad ha ampliado el público y ha impulsado la competitividad entre plataformas.
Métodos de pago: seguridad, rapidez y confianza
La importancia de elegir bien cómo depositar y retirar
En un entorno digital, la confianza es clave. Los jugadores buscan métodos de pago que les permitan operar con rapidez, seguridad y sin complicaciones. Entre las opciones más populares destaca PayPal, un sistema consolidado que ofrece protección al usuario y transacciones prácticamente instantáneas.
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PayPal como estándar de fiabilidad
La presencia de PayPal en plataformas de juego online ha marcado un antes y un después. Su política de protección al comprador, la ausencia de necesidad de compartir datos bancarios con terceros y su facilidad de uso lo han convertido en una herramienta imprescindible para muchos jugadores.
Además, su compatibilidad con dispositivos móviles y su integración con sistemas de verificación en dos pasos refuerzan la seguridad, un aspecto que los usuarios valoran cada vez más.
Tendencias que marcarán el futuro del sector
Gamificación y personalización
El jugador actual no solo busca ganar; quiere vivir una experiencia completa. Por eso, la gamificación —misiones, logros, niveles, recompensas— se ha convertido en una estrategia clave para fidelizar usuarios. Las plataformas que ofrecen contenidos personalizados, recomendaciones basadas en hábitos de juego y promociones adaptadas al perfil del jugador están ganando terreno.
Inteligencia artificial y análisis de datos
La IA ya no es ciencia ficción en el mundo del juego online. Se utiliza para detectar comportamientos sospechosos, prevenir fraudes, mejorar la atención al cliente y optimizar la experiencia del usuario. Gracias al análisis de datos, las plataformas pueden anticiparse a las necesidades del jugador y ofrecer un entorno más seguro y eficiente.
Realidad virtual y realidad aumentada
Aunque todavía en fase de expansión, la realidad virtual promete ser el próximo gran salto. Imagina entrar en un casino digital, caminar entre mesas, interactuar con otros jugadores y sentirte dentro de un entorno completamente inmersivo. La realidad aumentada, por su parte, permitirá integrar elementos digitales en el mundo real, abriendo la puerta a nuevas formas de entretenimiento.
Conclusión: un sector en constante evolución
El juego online vive un momento dorado. La combinación de experiencias en vivo, métodos de pago seguros como PayPal, avances tecnológicos y nuevas tendencias de interacción ha creado un ecosistema vibrante y competitivo. Los jugadores demandan calidad, transparencia y emoción, y las plataformas están respondiendo con propuestas cada vez más sofisticadas.
El futuro apunta a una mayor personalización, más inmersión y una integración tecnológica aún más profunda. Lo que está claro es que el sector seguirá evolucionando, y quienes sepan adaptarse marcarán el ritmo de esta revolución digital.







Ramiro
07/07/2019 at 14:05
A mayor salario mínimo, MÁS PARO.
Es curioso, pero es así. Hay que tener en cuenta que hay numerosos colectivos de aprendices, personas sin una formación previa, etc., A LOS QUE EL SISTEMA ECONÓMICO VA A EXPULSAR DEL MERCADO DE TRABAJO, pues por desgracia su aportación a la producción con esos salarios, más un 30% de seguros sociales, dos o más pagas extraordinarias, posibles trienios, en su caso, etc., SERÍA Y ES RUINOSA PARA LAS EMPRESAS.
Es decir, se va a conseguir un efecto contrario al que se buscaba.
Ramiro
11/10/2018 at 11:56
A mayor salario mínimo, MÁS PARO.
Es curioso, pero es así. Hay que tener en cuenta que hay numerosos colectivos de aprendices, personas sin una formación previa, etc., A LOS QUE EL SISTEMA ECONÓMICO VA A EXPULSAR DEL MERCADO DE TRABAJO, pues por desgracia su aportación a la producción con esos salarios, más un 30% de seguros sociales, dos o más pagas extraordinarias, posibles trienios, en su caso, etc., SERÍA Y ES RUINOSA PARA LAS EMPRESAS.
Es decir, se va a conseguir un efecto contrario al que se buscaba.