Sucesos
Eficaz, sencilla, rápida y ejemplar. Por desgracia, NO hablamos de la justicia. Bandas latinas: los tres menores inmigrantes acusados de matar al rapero saldrán libres al retrasarse el juicio
CRIMEN DE PACÍFICO
El 25 de agosto expira el plazo máximo de nueve meses de reclusión para los menores, de los Dominican Don’t Play
«Son un peligro para los demás y para ellos mismos», dice la madre de Isaac, sobre una venganza de los Trinitarios
El tiempo puede parecer que corre muy deprisa para el espectador de un suceso, por muy terrible que sea; pero para quienes lo han sufrido o incluso para el engranaje judicial la lentitud es el mayor enemigo. Y eso es lo que, a todas luces, puede pasar en el caso de Isaac López Triano, el rapero de Pacífico conocido en el mundo artístico como ‘Little Kinki’. Se acaba de cumplir un año de su asesinato, presuntamente a manos de tres menores y un mayor, David Bárcena, de 18 años, miembros de los Dominican Don’t Play (DDP). Este se encuentra en prisión provisional, a la espera de sentarse en el banquillo; en el caso de sus compinches, siguen en el centro de menores Teresa de Calcuta, en régimen cerrado y como medida cautelar, a la espera de su propio juicio (las causas de esta índole se dirimen en tribunales distintos, el ordinario para Bárcena y el de menores para los otros).
Pero los tiempos judiciales son distintos. El 25 de agosto se cumplen nueve meses de sus detenciones, y la legislación establece que quienes no han cumplido 18 años en el momento de los hechos solo pueden permanecer encerrados tres meses hasta el juicio, con dos prórrogas de otros tres cada una y la tercera excepcional.
Y ese es el brete en el que se encuentra este caso: falta poco más de un mes para que el plazo se cumpla y puede darse como un hecho (teniendo en cuenta, además, que estamos en pleno verano) que los tres peligrosos DDP saldrán a la calle, aunque continúen imputados. Un riesgo tanto para los demás como para ellos mismos, habida cuenta de que sus rivales eternos, los Trinitarios, les quieren hacer pagar con su sangre lo que hicieron.
Falta el volcado de teléfonos
De hecho, Garvi, como es conocido entre sus compañeros y que está considerado el ‘suprema’ (líder) de los DDP menores en el ‘coro’ de Villaverde, ya recibió una paliza a las 24 horas de entrar en el Teresa de Calculta, donde coincidió con un Trinitario.
El principal escollo para cerrar la instrucción de los menores a tiempo es el volcado de sus teléfonos móviles. Se esperaba contar con ello a mediados de julio, pero no parece que vaya a llegar a tiempo.
Las condenas para estos sujetos, por cierto, raramente podrían superar los ocho años de internamiento y la posterior libertad vigilada. En el caso de Bárcena, el mayor de edad, la acusación particular, ejercida por el letrado Juan Manuel Medina, como adelantó ABC, se plantea pedir la prisión permanente revisable: considera que concurren dos elementos, como la especial vulnerabilidad de Isaac (con una discapacidad del 48% por padecer síndrome de Asperger) y el hecho de que lo asesinaran miembros de una organización criminal, que es como están catalogadas jurídicamente las principales bandas latinas. De hecho, tres meses antes de darle muerte, el círculo de los arrestados ya le propinó una paliza en la zona de Legazpi por no querer sumarse a sus filas.
Isaac López Triano
Isaac López Triano había cumplido los 18 años apenas un mes antes de que le acuchillaran. Su pasión por la música urbana le había dado un nombre en el mundillo, en el que bien es verdad que se mueven muchos pandilleros de los DDP y los Trinitarios. Era, por lo tanto, normal que alguna relación tuviese con miembros de estas organizaciones, pero sin formar parte de ellas ni participar en sus actividades criminales. En concreto, tenía amigos de la segunda banda mencionada. Pero los DDP lo querían para ellos.
La noche del 14 de julio de 2021, la víctima había quedado con un buen amigo en Méndez Álvaro para grabar un videoclip. Desde su casa, en la zona de la plaza del Amanecer, tomó el camino del túnel subterráneo de la calle del Comercio. Pero los cuatro sospechosos, y así lo corrobora la Policía, le persiguieron en patinetes eléctricos, le dieron una paliza y lo acuchillaron hasta la muerte. Y todo, mientras su amigo, al que había llamado al sentirse en peligro, lo escuchaba por el móvil.
Los asesinos huyeron a la carrera. El Grupo VI de Homicidios de Madrid realizó una investigación muy exhaustiva. Sabían quiénes eran los sospechosos pero había que atar muy bien el atestado. Incluso gracias a la geolocalización hallaron dos de las navajas tipo mariposa utilizadas en el crimen, un mes después, entre unos matorrales del parque del Casino de la Reina.
Una vez detenidos, el mayor de edad, Bárcena, se autoinculpó de los hechos y quiso dejar fuera de lo ocurrido a los menores; pero está comprobado que todos participaron en la mortal agresión.
«No me dejan velar a mi hijo»
La madre de Isaac, Nines Triano, de 51 años, lleva todo este año luchando, mano a mano con su abogado, Juan Manuel Medina, por hacer justicia. En declaraciones a ABC, explica cómo el pasado jueves, día 14, cuando se cumplía el primer aniversario del crimen, acudió con un grupo de diez amigos de su hijo al altar que han colocado donde le mataron. «Nos siguieron una banda y se liaron a patadas con las velas y flores que le colocamos. Ya no me dejan ni velar a mi hijo«, se queja. La pandilla de Isaac echó a correr tras ellos, pero los atacantes huyeron a la carrera y el asunto no fue a más.
Sobre los asesinos de Isaac que están a punto de salir a la calle, es clara: «Pienso que si salen son un peligro para los demás y para ellos mismos. Posiblemente, maten o los maten. El parque de mi barrio está infestado de pandilleros, es territorio de los DDP. No se puede bajar por las tardes, está lleno«. No es un pronóstico baladí, a tenor de lo ocurrido con Alejandro Pérez, el pandillero asesinado en abril como venganza del grupo rival por su implicación en el homicidio de un menor de edad, apodado ‘Pepe’, el 5 de febrero en la puerta de una discoteca en la calle de Atocha.
La ley del ojo por ojo, de hecho, es una constante en estas organizaciones criminales, donde se cuentan ya por decenas los homicidios cometidos desde su implantación hace ahora veinte años en la Comunidad de Madrid. Delegación del Gobierno mantiene desde hace cinco meses el refuerzo en el plan contra las bandas juveniles.
Hoy, está previsto un nuevo homenaje a la víctima, en la iglesia del padre Ángel, donde el presidente de Mensajeros de la Paz oficiará la misa. La familia espera que no aparezcan los pandilleros a reventar un acto tan íntimo y especial.
Sobre si teme que ahora, cuando salgan en libertad los tres menores, vayan contra ella, Nines sentencia: «Una vez que pierdes todo, pierdes hasta el miedo. Seguramente intentarán algo, porque conocen mi cara, no me escondo, salgo en los medios. Para ellos la vida no tiene ningún valor». Y continúa: «Yo no vivo con miedo, vivo con mucha mala leche».
Protesta ante el ministerio
Sobre el retraso en la vida judicial, critica «cómo la Justicia puede funcionar así». «La Ley del Menor es una mierda. No son tres niños, son tres asesinos. No han robado en un supermercado ni se han llevado unos pantalones de una tienda». «Estoy muy cabreada y muy indignada. Mi madre y mi hermana están igual. Es horroroso, se está cometiendo una injusticia enorme. A las víctimas no se nos da nada».
El 25 de agosto, si nadie lo remedia, los tres saldrán a la calle. Recuerda casos como el de Sandra Palo o Marta del Castillo, con delincuentes menores de por medio. «El de mi hijo es otro caso más», explica. Por eso, es esa misma fecha cuando Nines y su entorno pretenden manifestarse frente al Ministerio de Justicia.
«Mi percepción de la vida, ahora, es ‘carpe diem’», acaba, resignada, pero con muchas ganas de seguir luchando por su hijo y por cambiar una legislación que, considera, es insuficiente en casos tan graves y que da la espalda a las víctimas.
Carlos Hidalgo
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.

