España
El 28-A confirma las predicciones de «Alt News»: La dispersión del voto de la derecha, clave en la victoria de Pedro Sánchez
LR.-Predijo semanas atrás en «Alt News» que la dispersión del voto de la derecha situaría al PSOE de Pedro Sánchez cerca de los 130 diputados. Advirtió de la subida de los partidos separatistas. Indicó que la división del votante derechista le haría perder al PP su diputado en Ceuta, y extrapoló el ejemplo de la ciudad norteafricana a al menos 30 circunscripciones, entre ellas Álava. Aseguró que Vox no era un partido transversal y que sus votos procederían única y exclusivamente de antiguos votantes del PP. Incluso subrayó que PP y Vox no serían capaces de alcanzar los cien diputados. Avalado por la certeza de sus predicciones en días anteriores a los comicios, Armando Robles ha participado en el programa «Alt News» de hoy y señalado a Vox como el principal responsable de la victoria de la izquierda y de la masiva movilización de sus votantes. «Han sido los tontos útiles de Pedro Sánchez para movilizar a la izquierda y romper a la derecha», dijo.
Durante el espacio conducido por Santiago Fontenla, Robles manifestó que la desarticulación política de la derecha se ha consumado y al PP no le cabe siquiera el consuelo de haber evitado que Ciudadanos le adelantara. Vox ha irrumpido con fuerza, pero no como esperaban sus dirigentes. Al final, la pregunta que deberán hacerse sus votantes es para qué ha servido su voto. Ni ha sumado para echar al PSOE de La Moncloa, ni ha obtenido unos resultados que les permitan aspirar a liderar la derecha. Su llamamiento a una especie de desinhibición ideológica de la derecha ha captado a más de dos millones de votantes, sí, pero políticamente ha sido una operación desastrosa para la alternativa del cambio. La fragmentación del voto no izquierdista ha pasado una factura que se puede pagar de nuevo el 26 de mayo. Y si alguien tiene dudas al respecto, basta con que revise los resultados del Senado, dominado absolutamente por la izquierda y los nacionalismos, e incompatible con la aplicación del 155 en Cataluña.
Opinó el director de AD que la existencia política de Vox ha dejado de tener sentido, alertó sobre la salida de «muchos de los oportunistas que entraron en el partido al acecho de algún carguito político» y tanto Fontenla como Robles coincidieron en que Vox no volverá a tener un escenario tan favorable como el que ahora ha desaprovechado. «¿Seguirán dentro de cuatro años otra vez con lo de la derechita cobarde, cuando lo más probable es que Sánchez haya destrozado España? Espero que los de la asociación que se opone a la exhumación de Franco, que han trabajado para Vox, no vengan ahora a pedirnos que les ayudemos. Franco será exhumado en cuestión de semanas o meses y se lo deberán al de la nariz ganchuda», sentenció Robles.
Por otra parte, el éxito de ERC -unido al de Bildu en el País Vasco- y el hundimiento de la antigua Convergència, acentúa la victoria de izquierdas y abre el horizonte a un gobierno radical influenciado por el separatismo, justo cuando el juicio por el 1-O se acerca a su segunda mitad. La presión a la Fiscalía y la presión de los indultos entrarán de nuevo en el debate para la suma de apoyos a Sánchez. Es evidente que los votos se suman, no se juzgan, pero el resultado del 28-A ofrece lecturas preocupantes para España.
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España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
