Internacional
El 71% de los estadounidenses considera a Antifa como un “grupo terrorista nacional»
Una reciente encuesta realizada por Harvard-Harris durante el mes de febrero, entre otros resultados arrojó que el 71% de los estadounidenses considera a la agrupación de extrema izquierda Antifa, como un grupo terrorista nacional.
[L]a encuesta realizada a un grupo representativo de 1778 personas entre el 23 y el 25 de febrero, arrojó diversos resultados interesantes entre los cuales que la agrupación de extrema izquierda Antifa, que durante el 2020 protagonizó casi diariamente graves disturbios a lo largo de todo el país, es entendida como un grupo que atenta contra la seguridad de los Estados Unidos por la gran mayoría de los estadounidenses.
La encuesta también realizó otras preguntas como qué se considera más preocupante, ¿la violencia en las ciudades estadounidenses durante el verano o los disturbios en el Capitolio el 6 de enero? Más del 55% respondieron por la primera opción, sobre la violencia en las ciudades.
La encuesta siguió preguntando:
¿Considera que los políticos están utilizando los eventos del 6 de enero en el Capitolio de los Estados Unidos para reprimir movimientos políticos legítimos o cree que no existe tal represión de los movimientos legítimos? En este caso el 62% afirmó que sí y sólo el 36% dijo que no.
La administración Trump en su conjunto entabló una verdadera lucha contra la agrupación de izquierda Antifa. Mientras los medios de comunicación y políticos demócratas defendieron los repudiables actos violentos de la agrupación durante todo el año pasado, el presidente Trump no escatimó en críticas y cada vez que tuvo oportunidad de recordar que Antifa es implica un peligro para la seguridad estadounidense, lo hizo.
Por el contrario el actual presidente Biden, llegó incluso a asegurar que Antifa es sólo una idea, insinuando que no existe como agrupación organizada con objetivos específicos como es comprobado que funcionan.
El exdirector del FBI, Christopher Wray, se manifestó en contra de Antifa, advirtiendo a la población en general sobre su peligrosidad y su protagonismo en los sucesos de extrema violencia que se vivieron durante los últimos meses en los Estados Unidos.
Christopher Wray emitió unas palabras frente al Comité de Seguridad Nacional de la Cámara de Representantes en septiembre del año pasado, y reconfirmó que Antifa es una ideología sumamente peligrosa que alimenta disturbios en todo el país por su carácter extremista y violento. También informó que sus agentes están realizando profundos trabajos de investigación sobre el movimiento y determinadas personas que figuran como afiliadas.
La encuesta también demostró que existe un importante rechazo en cuanto a la catarata de políticas progresistas llevadas a cabo por el presidente Biden en sus primeros días de gobierno.
Entre las cuales se destaca que cuando se les consultó a los encuestados sobre su parecer respecto a si los inmigrantes ilegales que ingresan por la frontera Sur, deberían ser devueltos a sus países o permanecer en EE. UU., como lo está permitiendo el presidente Biden, el 67% dijo que deberían ser devueltos a México y sólo el 33% afirmó que deberían ser liberados en Estados Unidos con una cita en la corte.
Andrés Vacca
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
