Sucesos
El Ayuntamiento de Aguilar (Córdoba) retira la Cruz del Llanito de las Descalzas
«QUE SE ATENGAN A LAS CONSECUENCIAS», ADVIRTIÓ EL OBISPO EL DOMINGO
Como en las demoliciones del Gobierno chino, la corporación comunista de Aguilar ha cortado el símbolo cristiano en presencia de numerosos vecinos y lo han cargado en un camión. El obispo advirtió el domingo de las consecuencias y las cofradías han leído un manifiesto.
Como en las demoliciones del Partido Comunista Chino o en las de los fanáticos talibanes, en Aguilar de la Frontera, operarios del Ayuntamiento han procedido a retirar esta mañana la Cruz del Llanito de las Descalzas, la han cortado por la base y la han trasladado en grúa. Lo han hecho en presencia de numerosos vecinos que se oponían al derribo porque forma parte del patrimonio de Aguilar. Durante la noche, se han encendido velas en torno al símbolo cristiano y los vecinos han dejado notas manuscritas en contra de su demolición como informa la web del obispado. El Ayuntamiento no ha permitido alegaciones al expediente que hace desaparecer el símbolo cristiano querido y venerado por muchos.
En Aguilar de la Frontera, el Ayuntamiento (IU) ha decidido actuar como los talibanes aduciendo motivos sectarios. Espero que esta actuación arbitraria y liberticida no quede impune. Unido en la oración de desagravio a los hermanos de la @diocesiscordobapic.twitter.com/XOrCwTkgIS
— P. Juan Manuel Góngora (@patergongora) January 19, 2021
Comunicado de la Agrupación Hermandades y Cofradías
La Agrupación de cofradías de Aguilar de la Frontera emitió un comunicado en el que mostró su rechazo al derribo de la Cruz del llanito de las Descalzas, un enclave donde las hermandades han venido desarrollando actividades festivas y culturales, además de representar «un símbolo de unión en nuestro pueblo, desligada de toda la simbología del régimen pasado». En representación de todas las cofradías agrupadas en Aguilar de la Frontera, las no agrupadas y la mayoría de las hermandades romeras, la corporación solicitó acceder «al expediente de demolición para poder realizar las alegaciones oportunas en defensa de lo que consideramos como patrimonio común aguilarense», finalmente esta mañana en torno a las 10:30h, los trabajadores municipales han cortado la cruz por la base y la han cargado en un camión.
Solicitud de medidas cautelares
Como informa el obispado, la Asociación Española de Abogados Cristianos presentó ante el juzgado de lo contenciosos administrativo de Córdoba medidas cautelares contra la retirada de la Cruz de las Descalzas tras haber constatado que no existe acuerdo plenario y carece «de proyecto competente para actuar en un entorno BIC». En el escrito presentado en el juzgado, la Asociación de Abogados Cristianos asegura que la Cruz está «desprovista de de cualquier simbología política e incluso a la propia Ley de Memoria Histórica» y añade que es un caso el interés legítimo protegido para defender la libertad religiosa ya que «la existencia de cruces y símbolos cristianos que no corresponden a ninguna ideología están protegidos por nuestra Constitución Española».
«Que se atengan a las consecuencias», advierte el obispo
«Ahí están los sentimientos religiosos, por eso que nadie los toque. O si los toca, que se atenga a las consecuencias. Los cristianos no somos violentos, pero tomamos nota. Cuando lleguen las próximas elecciones tenemos en cuenta si han respetado nuestros sentimientos religiosos o no. Ojo, que eso queda ahí», declaró el obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, durante la misa del domingo 17 de enero de 2021, retransmitida en directo por Canal Sur Radio y Televisión.
Don Demetrio, obispo de Córdoba el domingo#LaCruzPrevalece pic.twitter.com/81a5cMt3oZ
— InfoCatólica (@InfoCatolica) January 19, 2021
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
