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El Barça, contra las cuerdas: sin dinero ni avalista para pagar 22,7 millones a Hacienda ¿Lo rescatará ERC con el dinero robado a Madrid?
El Barça sigue recibiendo golpes a su maltrecho estado financiero. El último, a cuenta de Hacienda, que ha impuesto al club azulgrana una sanción millonaria por el impago de casi nueve millones de euros en concepto de retenciones por los rendimientos de trabajo no abonados durante tres años (2012-2015), y al que le reclama ahora un total de 22,7 millones al sumarle la multa por los tres años de retraso.
La multa le viene al Barcelona en el peor momento, por lo que ha tenido que recurrirla ante la Audiencia Nacional ante la imposibilidad de hacer frente a dicha cantidad, según el auto al que han tenido acceso diversos medios digitales.
La gestora que dirige el club tras la dimisión de Josep María Bartomeu refleja en su recurso la situación excepcional a la que se enfrenta debido a la pandemia del covid-19. «El coronavirus no solo ha afectado a los ingresos y los gastos del club, sino que también ha devaluado temporalmente su intangible más preciado, esto es, el valor de su plantilla».
En el auto la Audiencia acepta conceder las medidas cautelares solicitadas por el Barça debido a «la comprometida situación de la tesorería del club y a la negativa de diversas entidades financieras a concederle aval».
La junta gestora del Barcelona, presidida por Carles Tusquets, sigue maniobrando para rebajar unos 300 millones de las partidas de gastos del club, toda vez que los ingresos han caído por encima del 30 por ciento en los últimos meses.
Solo en sueldos de la plantilla necesita rebajar 190 millones. Y necesita hacerlo cuando antes, aunque la negociación con los jugadores se está alargando más de lo deseable para el club. La posibilidad de declarar un concurso de acreedores es cada vez más real.
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Las ciudades incorporan zonas deportivas abiertas para reducir el sedentarismo urbano
Los espacios públicos están adquiriendo un papel cada vez más activo dentro de las políticas municipales relacionadas con salud y bienestar. En muchos municipios, la instalación de áreas deportivas abiertas forma parte de estrategias destinadas a fomentar hábitos saludables sin depender exclusivamente de instalaciones cerradas o de pago.
El crecimiento de estas zonas responde a una realidad evidente: gran parte de la población pasa demasiadas horas sentada y encuentra dificultades para incorporar actividad física a la rutina diaria. La posibilidad de entrenar en parques o paseos urbanos facilita un acceso más directo y espontáneo al ejercicio.
El entrenamiento al aire libre gana usuarios de todas las edades
Lo que empezó como una iniciativa orientada principalmente a personas mayores o circuitos básicos de movilidad ha evolucionado hacia espacios mucho más completos. Actualmente, jóvenes, adultos y usuarios habituales de gimnasios utilizan estas instalaciones como complemento o alternativa a centros deportivos tradicionales.
Los aparatos para gimnasios en exterior se diseñan cada vez con mayor variedad de usos, incorporando ejercicios de fuerza, resistencia y movilidad dentro de un mismo recorrido. Esto permite adaptar el entrenamiento a distintos niveles físicos sin necesidad de grandes infraestructuras.
Además, muchas zonas deportivas urbanas se integran en parques o áreas verdes, favoreciendo una experiencia más abierta y menos condicionada por horarios.
Materiales preparados para uso intensivo y condiciones climáticas
Uno de los principales retos en este tipo de instalaciones es garantizar su durabilidad. El uso constante y la exposición a lluvia, humedad o altas temperaturas obligan a trabajar con materiales especialmente resistentes.
Las máquinas de gimnasio al aire libre actuales incorporan tratamientos anticorrosión, estructuras reforzadas y sistemas que requieren poco mantenimiento. Los municipios buscan soluciones capaces de mantenerse operativas durante años sin deteriorarse rápidamente.
La resistencia del equipamiento se ha convertido en un aspecto prioritario, especialmente en ciudades costeras o zonas con gran afluencia de usuarios.
Espacios deportivos integrados en la vida cotidiana
Otro de los factores que explica el crecimiento de estas instalaciones es su facilidad de acceso. Al estar ubicadas en espacios públicos, permiten realizar actividad física sin necesidad de desplazamientos específicos ni cuotas mensuales.
Muchas personas incorporan estos espacios a sus rutinas diarias aprovechando paseos, trayectos habituales o momentos de ocio al aire libre. Esto favorece una práctica más espontánea y constante del ejercicio.
Los aparatos para gimnasios de exteriores empiezan así a formar parte del paisaje urbano cotidiano en numerosos municipios.
Nuevos diseños para fomentar la interacción y el uso compartido
Las áreas deportivas abiertas también están cambiando en su diseño. Ya no se plantean únicamente como zonas individuales de entrenamiento, sino como espacios donde conviven distintas actividades y perfiles de usuario.
Circuitos funcionales, zonas de calistenia y áreas de estiramiento se combinan con bancos, recorridos peatonales y espacios verdes para generar entornos más dinámicos. El objetivo es favorecer tanto la actividad física como la interacción social.
Esta combinación contribuye a aumentar el uso continuado de los espacios públicos.
El urbanismo incorpora la actividad física como elemento estructural
La expansión de las máquinas de gimnasio al aire libre refleja un cambio más amplio en la planificación urbana. Las ciudades comienzan a integrar la actividad física dentro del diseño cotidiano de calles, parques y zonas comunes.
El ejercicio deja de entenderse como algo reservado exclusivamente a instalaciones deportivas cerradas y pasa a ocupar un lugar visible dentro del espacio público. Este enfoque busca crear entornos más activos y accesibles para distintos perfiles de población.
La tendencia apunta hacia ciudades donde deporte, ocio y vida urbana conviven de forma mucho más natural dentro del mismo entorno.
