Sociedad
El «Chepas», ¿un depredador sexual? ¿Ha cambiado Pablo Iglesias a Irene Montero por la hija de Verstrynge?
Según informa Periodista Digital, es un insistente rumor, sin categoría de noticia y desde luego desmentido al citado medio por algunas fuentes de Podemos que rebajan el ‘rumor’ a ‘bulo’. Pero estos días corre como la pólvora en las redes sociales que la pareja compuesta por Pablo Iglesias e Irene Montero estaría hoy rota, se habrían separado. [SIGUE MÁS ABAJO]
Así lo cuentan numerosas publicaciones, portales de internet, blogs o cuentas de Twitter y Facebook que están haciendo viral la noticia -en principio supuesta- de una ruptura entre la pareja de dirigentes de Podemos. [SIGUE MÁS ABAJO]
Sin filtro alguno las redes hablan estos días de esa separación de la pareja, con tres hijos de corta edad, y atribuyen ese triste desenlace sentimental a una presunta infidelidad por parte de Iglesias.
El origen de estos rumores, que desmienten a Periodista Digital desde el entorno de Podemos, podría tener su origen en el reciente fichaje de Pablo Iglesias. El líder de la formación morada ha contratado a Lilith Verstrynge como asesora de la Vicepresidencia Segunda del Gobierno. Y con Lilith es con quien ahora se relaciona sentimentalmente a Iglesias que, de esta forma, habría roto su pareja con la ministra de Igualdad, Irene Montero, continúa en su información el citado medio.
Lilith es hija del conocido político Jorge Verstrynge, que fue secretario general del PP con Manuel Fraga, después pasó al PSOE y ahora gurú de Podemos). Ella es licenciada en Historia, Ciencias Políticas y Estudios Europeos lleva vinculada a la formación morada desde 2016, donde ejercía como asesora.
Lilith, de 27 años, a quien su familia apoda por el nombre de Lilu, conoce a Pablo Iglesias y a Juan Carlos Monedero desde finales de 2012. Ella era apenas una joven de 17 años cuando el movimiento 15M entró en su vida de la mano de su madre Mercedes Revuelta en el año 2011.
En las redes sociales, fundamentalmente en Twitter, se insiste con la relación entre Pablo Iglesias y la hija de Jorge Verstrynge y se comenta con duras críticas al líder de Podemos.
Periodista Digital recoge un par de comentarios por significativos:
“Lo de Pablo Iglesias dejando tirada a Irene Montero con una hipoteca y tres niños por la hija de Verstrynge da para una serie en HBo y Netflix. Ahora ya podrá decir eso de sola y borracha quiero llegar a casa”.
O “¿Es un depredador Pablo Iglesias con el sexo y las mujeres? Hace un mes se trajo de Bruselas a su gabinete a Lilith, una hija de Verstrynge, y ahora aseguran que ha repudiado a Irene Montero a la que habría dejado con su mantra de ‘sola y borracha’. ¿Tampoco en esto tiene freno?».
Sin embargo, no hay versión oficial, hasta el momento, de algún cambio en las relaciones personales de la pareja, concluye Periodista Digital.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
