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El COI se da tres meses de plazo para decidir si se celebran los Juegos de Tokio
El Comité Olímpico Internacional (COI) se pronunciará en tres meses sobre si se celebran los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, tal y como estaban previstos, debido al coronavirus, según ha confirmado este martes Dick Pound, el miembro más antiguo del organismo.
Pound estima que deben esperar «un plazo de tres meses» para decidir el destino de los Juegos Olímpicos de Tokio, que están siendo amenazados por el virus de rápida propagación en China. «Todo tendría que seguir como siempre», dijo en una entrevista a Associated Press que recoge Europa Press.
El mensaje de Pound, miembro del COI desde 1978, no fue alarmista, pero sí reconoció con franqueza los riesgos que afronta la cita olímpica que comienza el 24 de julio. «Esta es la nueva guerra y tienes que enfrentarla. Diría que la gente tendrá que preguntar: ‘¿Está esto bajo el control suficiente para que podamos confiar en ir a Tokio, o no?’», se cuestionó.
Los Juegos Olímpicos modernos datan de 1896 y desde entonces sólo se cancelaron durante las Guerras Mundiales -precisamente, en Tokio debió celebrarse en 1940-, además se enfrentaron a diferentes boicots a lo largo de su historia: en 1976 en Montreal, en 1980 en Moscú y en 1984 en Los Ángeles.
«Es una gran, gran, gran decisión y no podemos tomarla hasta que tengamos datos fiables en los que basarnos», dijo Pound, explicando que «cualquier consejo que el COI está recibiendo ahora» sobre el coronavirus y su posible impacto pese a tratarse de otro país diferente al origen de la enfermedad, «no requiere la cancelación o el aplazamiento de los Juegos Olímpicos», tranquilizó.
«Simplemente no se pospone un evento del tamaño y la escala de los Juegos Olímpicos de esta manera (…) En realidad no podemos decir qué haremos en unos meses». Además, Pound reconoció que «mudarse a otra ciudad» es una opción que parece «poco probable». «Mover el lugar es difícil porque hay pocos sitios en el mundo capaces de preparar las instalaciones en ese corto periodo de tiempo», sentenció.
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Las ciudades incorporan zonas deportivas abiertas para reducir el sedentarismo urbano
Los espacios públicos están adquiriendo un papel cada vez más activo dentro de las políticas municipales relacionadas con salud y bienestar. En muchos municipios, la instalación de áreas deportivas abiertas forma parte de estrategias destinadas a fomentar hábitos saludables sin depender exclusivamente de instalaciones cerradas o de pago.
El crecimiento de estas zonas responde a una realidad evidente: gran parte de la población pasa demasiadas horas sentada y encuentra dificultades para incorporar actividad física a la rutina diaria. La posibilidad de entrenar en parques o paseos urbanos facilita un acceso más directo y espontáneo al ejercicio.
El entrenamiento al aire libre gana usuarios de todas las edades
Lo que empezó como una iniciativa orientada principalmente a personas mayores o circuitos básicos de movilidad ha evolucionado hacia espacios mucho más completos. Actualmente, jóvenes, adultos y usuarios habituales de gimnasios utilizan estas instalaciones como complemento o alternativa a centros deportivos tradicionales.
Los aparatos para gimnasios en exterior se diseñan cada vez con mayor variedad de usos, incorporando ejercicios de fuerza, resistencia y movilidad dentro de un mismo recorrido. Esto permite adaptar el entrenamiento a distintos niveles físicos sin necesidad de grandes infraestructuras.
Además, muchas zonas deportivas urbanas se integran en parques o áreas verdes, favoreciendo una experiencia más abierta y menos condicionada por horarios.
Materiales preparados para uso intensivo y condiciones climáticas
Uno de los principales retos en este tipo de instalaciones es garantizar su durabilidad. El uso constante y la exposición a lluvia, humedad o altas temperaturas obligan a trabajar con materiales especialmente resistentes.
Las máquinas de gimnasio al aire libre actuales incorporan tratamientos anticorrosión, estructuras reforzadas y sistemas que requieren poco mantenimiento. Los municipios buscan soluciones capaces de mantenerse operativas durante años sin deteriorarse rápidamente.
La resistencia del equipamiento se ha convertido en un aspecto prioritario, especialmente en ciudades costeras o zonas con gran afluencia de usuarios.
Espacios deportivos integrados en la vida cotidiana
Otro de los factores que explica el crecimiento de estas instalaciones es su facilidad de acceso. Al estar ubicadas en espacios públicos, permiten realizar actividad física sin necesidad de desplazamientos específicos ni cuotas mensuales.
Muchas personas incorporan estos espacios a sus rutinas diarias aprovechando paseos, trayectos habituales o momentos de ocio al aire libre. Esto favorece una práctica más espontánea y constante del ejercicio.
Los aparatos para gimnasios de exteriores empiezan así a formar parte del paisaje urbano cotidiano en numerosos municipios.
Nuevos diseños para fomentar la interacción y el uso compartido
Las áreas deportivas abiertas también están cambiando en su diseño. Ya no se plantean únicamente como zonas individuales de entrenamiento, sino como espacios donde conviven distintas actividades y perfiles de usuario.
Circuitos funcionales, zonas de calistenia y áreas de estiramiento se combinan con bancos, recorridos peatonales y espacios verdes para generar entornos más dinámicos. El objetivo es favorecer tanto la actividad física como la interacción social.
Esta combinación contribuye a aumentar el uso continuado de los espacios públicos.
El urbanismo incorpora la actividad física como elemento estructural
La expansión de las máquinas de gimnasio al aire libre refleja un cambio más amplio en la planificación urbana. Las ciudades comienzan a integrar la actividad física dentro del diseño cotidiano de calles, parques y zonas comunes.
El ejercicio deja de entenderse como algo reservado exclusivamente a instalaciones deportivas cerradas y pasa a ocupar un lugar visible dentro del espacio público. Este enfoque busca crear entornos más activos y accesibles para distintos perfiles de población.
La tendencia apunta hacia ciudades donde deporte, ocio y vida urbana conviven de forma mucho más natural dentro del mismo entorno.
