Sociedad
El Congreso empieza la legislatura apoyando la despenalización de la eutanasia
Paloma Cervilla.- El Congreso de los Diputados apoyará hoy la despenalización de la eutanasia, al anunciar la mayoría de la Cámara su voto a favor a la Proposición de Ley del Grupo Socialista para regular esta materia. Esta iniciativa legislativa se ha debatido esta tarde en la sesión plenaria de hoy:
Esta polémica cuestión es la primera iniciativa parlamentaria que los socialistas han llevado al Pleno del Congreso, después de que en la anterior legislatura ya se presentara y cuando se disolvió el Parlamento se encontraba en tramitación.
La iniciativa que presentó en su día el Grupo Parlamentario Socialista fue tomada en consideración por el Pleno, lo que suponía que, por primera vez, el Parlamento abría la puerta a la despenalización de la eutanasia.
La proposición de ley orgánica de regulación de la eutanasia que se aprobará mañana pretende dar «una respuesta jurídica, sistemática, equilibrada y garantista, a una demanda sostenida de la sociedad actual como es la eutanasia».
En el texto presentado en 2018, la misma que la de hoy, la norma socialista contemplaba la eutanasia como «prestación universal, con garantías sanitarias» y solo se podía aplicar cuando el paciente sufriera «una enfermedad grave e incurable o discapacidad grave y crónica. Igualmente, la incluia en la cartera de servicios del sistema nacional de salud» y contemplaba la objeción de conciencia y la creación de una comisión de control «de todo el proceso. Es sumamente garantista».
Dolor insoportable
El portavoz del PSOE, Patxi López, admitió que no es un debate nuevo y que «ya nos conocemos todos», acusando al PP del «bloqueo sistemático» en el trámite de enmiendas que «impidió conseguir el objetivo».
A juicio de López, Pablo Casado «viven fuera de la realidad y el PP se situa al margen del avance de los derechos y libertades en nuestro país». El portavoz socialista afirmó que «para mucha gente ya llegamos tarde» y que hay que «poner fin a tantos gestos de dolor insoportable».
Los socialistas apuestan por una «buena muerte como colofón de una vida digna» y que los enfermos no «pasen los últimos años de vida en un infierno de dolor y olvido».
Sobre el texto, afirmó que «contiene todas las garantías desde el punto de vista jurídico y sanitario« y que su objetivo es garantizar la calidad de la vida. No es una cuestión de ideología, sino de dignidad ante la vida. No hay ningún Dios que bendiga el sufrimiento insportable».
López pidió a los diputados que «no tengamos miedo» y que tengan «humanidad y no pongamos excusas». Además, mostró su confianza de que en esta legislatura se consiga este derecho: «La politica debe servir para responder a los justos deseos de la ciudadania». Por ello, esta legislatura debe de ser la de la «conquista de los nuevos derechos, del entendimiento y del progreso colectivo».
«Intereses electoralistas»
Desde el Partido Popular, José Ignacio Echániz, cuyo grupo parlamentario votó en contra, acusó a los socialistas de «utilizar las instituciones para los intereses electorales del señor Sánchez. La prueba la tenemos en la primera proposición de ley, que es un uso obsceno de los pacientes terminales para su trava final de su legislatura de cinco meses».
Los populares rechazan que sea una demanda: «Nunca he visto en el CIS la preocupación de los españoles por la eutanasia, no es una damanda social». Asimismo, consideran «irresponsable legislar la eutanasia sin resolver los cuidados paliativos».
El diputado popular arremetió contra Ciudadanos por apoyar a favor de despenalizar la eutanasia, subrayando el «giro de vuelta bastante oportunistas de Ciudadanos, Hoy se van a echar en manos de Podemos y nos tienen despistados».
Echániz señaló que «lo cómodo, lo sencillo lo barato es la eutanasia. Lo bueno, lo humano es la ley de cuidados paliativos».
En el turno de réplica a la posición del PP, Patxi López, calificó de «tremendos» los argumentos utilizados por el PP y los acusó de querer «utilizar el poder del Estado para imponernos. Ustedes no quieren alargar la vida, sino alargar la agonía».
Echániz le contestó que «matar el dolor y el sufrimiento, sí, pero no matar a la persona que lo sufre».
«Apología de la muerte»
Ciudadanos explicó su apoyo a la iniciativa socialista con el argumento de que, «aunque tenemos muchos peros en cómo está redactada, en la fase de enmiendas seguro que llegamos a un acuerdo. No estamos de acuerdo con el capítulo que recordaba las garantías del personal sanitario que puedan ayudar en esta circunstancia», serñaló la portavoz de la formación naranja.
Podemos le reprochó a los socialistas que lleven al Pleno esta iniciativa como una baza «electoralista», al presentarlo una semana antes de saber sí vamos a ir dentro de una semana a elecciones, según subrayó Noelia Vera.
La diputada de VOX, Lourdes Méndez, en una durísima intervención, aseguró que es una «ley que no tiene ninguna justificación política ni humanitaria. Es su respuesta al déficit demográfico bajo el disfraz de la compasión y no querer hablar de la natalidad».
Méndez entiende que lo que el PSOE hace es «poner toda la maquinaria del Estado al servicio de la muerte. Si son razones de humanidad habrían traído una ley de cuidados paliativos», ya que el cincuenta por ciento de la gente que muere con dolor es «por falta de cuidados paliativos».
Finalmente acusó a los socialistas de haber hecho «una apología de la muerte».
«Esperpento»
ERC considera que la eutanasia es «un derecho a elegir una muerte digna. Creemos que se debe reformar el Código Penal para dar dignidad a una persona en una situación de sufrimiento irreversible», afirmó Laia Cañigueral.
El PNV, que votó a favor, entiende que «lo que no podemos hacer es cerrar los ojos y no ver» y que la responsabilidad es «legislar sobre ello», señaló el diputado Joseba Andoni Agirretxea. El representante de los nacionalistas vascos se refirió al contenido de la ley socialista, subrayando que «esta ley no obliga a nadie, a nada y no se debe legislar a la ligera. Nunca defenderé que se quiera quitar la vida a nadie, a la ligera. Lo oportuno es debatir y legislar y dotar de seguridad jurídica tanto a médicos como a pacientes».
UPN recordó que el PSOE cambió el orden del día para hablar de la eutanasia para hacer campaña electoral. «No nos pueden pedir que nos utilicen para su esperpento y hablar de la campaña electoral, que es lo que está haciendo el PSOE», señaló Sergio Sayas.
El representante de Compromís, Joan Baldoví, subrayó que tiene la sensación de estar «perdiendo el tiempo porque esta proposición de ley decaerá en 13 días». A su juicio, es hipócrita que quién hizo una persecución en vida de Luis Montes por ayudar a morir a gente en el Hospital de Leganés, reivindique hoy los cuiadados paliativos. Me parece repugnante».
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
