Internacional
El cretino integral de AMLO delira y pide «pausar» las relaciones entre México y España
El estratega del socialismo blando y presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), sin justificación alguna, amagó con poner una pausa a la relación de su Gobierno con el de España.
“Sí, la pausa es: vamos a darnos tiempo para respetarnos y que no nos vean como tierra de conquista”, dijo envuelto en la ideología del supremacismo indigenista. Ese que postula a la Conquista española como una orgía genocida para robar oro y violar mujeres, sin reparar en el gran trabajo de evangelización y educación, en que las primeras leyes en defensa de los indígenas fueron las creadas por España, y que en mucho, un antecedente de los derechos humanos surgió justo entre 1521 y 1821.
En su conferencia de las mañanas -una copia del Aló presidente de Hugo Chávez-, este miércoles 9 de febrero de 2022, el mexicano puso como pretexto supuestos malos manejos de algunas empresas españolas que operaban en México en administraciones anteriores, y que lo hacían en supuesta connivencia de los gobiernos de ambas naciones. Pero nunca explicó por qué la actuación de un puñado de compañías privadas, sería un factor suficiente como para cortar la relación entre el pueblo mexicano y el español, representados ambos mediante sus gobiernos.
El 25 de marzo el mandatario socialista mexicano, ya había dejado fluir su furia indigenista contra España por cosas que él cree que sucedieron hace 500 años, exigiendo al Rey Felipe VI y al Papa, que pidieran perdón por las atrocidades cometidas por los conquistadores contra los indígenas. Envió sendas cartas en aquel momento a los dos personajes citados.
«Envié una carta al rey de España y otra carta al Papa para que se haga un relato de agravios y se pida perdón a los pueblos originarios por las violaciones a lo que ahora se conoce como derechos humanos», dijo AMLO. «Hubo matanzas, imposiciones. La llamada Conquista se hizo con la espada y con la cruz», señaló, sin aportar prueba alguna.
Luego, el 13 de agosto de 2021, en el aniversario 500 de la Conquista, AMLO volvió a capitalizar su versión indigenista de la historia, para incitar el odio de clase y racista, contra los españoles. Eso sí, asumiéndose a sí mismo como líder de un gobierno “laico” usó como logotipo del gobierno federal un dios pagano, azteca, el Quetzalcóatl, y las calles del centro histórico de la Ciudad de México se “adornaron” con ese Dios con cuerpo de serpiente y cara de dragón, también conocido como “serpiente emplumada”.
En su discurso oficial en aquel aniversario, el tabasqueño, quien es nieto de un español de Cantabria, y pese a ello promueve una “resistencia indígena” de 500 años, dijo:
“La pregunta obligada es si las matanzas de miles de indígenas de Cholula, en el Templo Mayor, en la toma y masacre de Tenochtitlan, y los asesinatos de Moctezuma, Xicoténcatl y Cuauhtémoc, y otras autoridades indígenas, trajeron civilización a la tierra que Cortés bautizó como la Nueva España. ¿Valieron la pena tantas muertes, tanto pueblo arrasado, saqueado y quemado; tantas mujeres violadas, tantas atrocidades ordenadas por el mismo Cortés y por él relatadas en sus cartas al rey?”
Este miércoles 9 de febrero el amigo cercano de Evo Morales -otro supremacista indigenista- dijo desde el Palacio Nacional donde vive “humildemente”, que varias compañías españolas “saqueaban” a México.
“Y a mí me gustaría que hasta nos tardáramos en que se normalizara (la relación bilateral) para hacer una pausa, que yo creo que nos va a convenir a los mexicanos y a los españoles, desde luego al pueblo de México y al pueblo de España, hacer una pausa en las relaciones, porque era un contubernio arriba, una promiscuidad económica-política en la cúpula de los gobiernos de México y de España, pero como tres sexenios seguidos, y México llevaba la peor parte, lo saqueaban”.
Pero eso no fue todo. Insinuó que las relaciones permanecerían rotas hasta 2024, cuando termine su gobierno: “Entonces, vale más darnos un tiempo, una pausa. A lo mejor ya cuando cambie el gobierno ya se restablecen las relaciones y yo desearía, ya cuando no esté yo aquí, que no fuesen igual como eran antes”. Las empresas a las que hizo referencia son, entre otras: Repsol, Iberdrola, y OHL.
De Repsol señaló diversas presuntas irregularidades, entre las cuales estaría un contrato de 26 mil millones de dólares para llevar gas a Manzanillo desde Perú, pero “no licitaron”, dijo, y “todavía no se firmaba aquí el acuerdo con la Comisión Federal de Electricidad y ya Repsol estaba comprando el gas en el Perú asegurando de que ya lo tenía vendido en México. Pero ¿Dónde firmaron el contrato? ¿Dónde se hizo el arreglo? En Gobernación con el finado, que en paz descanse, Mourinho (político cercano al expresidente Felipe Calderón)”.
A OHL la acusó de haber obtenido contratos supuestamente de forma dudosa, en que, dicho sea de paso, le habría ganado los proyectos a Carlos Slim, uno el segundo piso en Satélite, y otro, la autopista a Atlacomulco.
Cuando su jefe de prensa, Jesús Ramírez Cuevas, le dice que Mario Vargas Llosa “es marqués”, como si tal cosa fuera un terrible delito, AMLO aprovecha el pase a gol para arremeter contra Iberdrola: “A Vargas Llosa lo nombraron marqués. Pero no, (el expresidente Felipe) Calderón nada más llegó a ser presidente del consejo de Iberdrola”.
Cuando la prensa le pregunta si hará de manera formal la suspensión de relaciones bilaterales, contesta: “No, no, no, eso no se puede hacer. Imagínense los internacionalistas, los diplomáticos. Si de por sí me cuestionan, porque soy de Tepetitán, aldeano”.
De pasada, AMLO encontró la manera de alabar a los comunistas españoles que llegaron exiliados durante la guerra civil, y atacó al franquismo.
“Imagínense, los ejemplos del pueblo español, sus buenos dirigentes, las buenas relaciones, sobre todo en los momentos de persecución en España cuando el franquismo, la gran labor del general (Lázaro) Cárdenas cuando la República española. Cuántos españoles vinieron a México, muchos niños y mucha gente preparada que contribuyó al desarrollo de este país y que tienen todo nuestro respeto, y los españoles de allá, todos. El asunto es arriba. No nos debemos de confundir, o sea, no confundir lo que es un gobierno con lo que es una nación, es distinto. Entonces, todo esto que estamos hablando eran acuerdos arriba, de las élites”.
Más allá de la ideología marxista posmoderna manifestada por AMLO a través de su supremacismo indigenista, la realidad es que hoy por hoy España es el principal socio de Europa a nivel comercial con México.
El intercambio comercial ascendería a cerca de 10.000 millones de euros al año, y se calcula que registra un incremento del 15% al 20% al año, según datos de la Fundación Casa de México en España. De acuerdo con información del 2020, la Unión Europea fue el tercer socio comercial de México, sólo tras Estados Unidos (con 506.9 millones de dólares) y China (con 81.5 mdd).
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
