España
El Gobierno de Macron revisará la cooperación con Ciudadanos si pacta con Vox
El Gobierno de Emmanuel Macron observa con atención la configuración de los distintos gobiernos municipales y regionales con especial atención a lo que ocurra con los pactos con Vox en plazas tan simbólicas como Madrid. Según cuenta La Razón, en un encuentro en París con representantes de las principales cabeceras de la prensa española y las agencias de información, la secretaria de Estado de Asuntos Europeos, Amélie de Montchalin, advirtió de que “la alianza con la extrema derecha como hemos visto en España no es una opción”. No obstante Montchalin no quiso entrar en las consecuencias que podrían derivarse de estos pactos locales y regionales en el Parlamento Europeo pues considera que es una “decisión del grupo parlamentario Renew Europe”. Para la secretaria de Estado “el grupo debe jugar sus cartas y tomar sus decisiones”.
La muleta de los votos de Vox en los pactos municipales puede convertirse en un auténtico quebradero de cabeza para la gran familia centrista que quiere liderar Macron en el Parlamento Europeo y a la que aspira a atraer a Grünen, los verdes alemanes tras superar a los socialdemócratas en las elecciones europeas. Fuentes del Elíseo insisten en que Renew Europe es un grupo “progresista” en el que no puede haber “incoherencias, ni ambigüedades” como, a su juicio, sí ocurre en el Partido Popular Europeo con Fidez, el partido de Viktor Orban. Los contactos directos o indirectos de Ciudadanos con Vox pueden limitar la capacidad de Macron para buscar alianzas a la izquierda y a la derecha.
El Gobierno francés no quiere establecer ninguna línea roja en estos momentos porque está “evaluando” la situación pero sí asegura que están “vigilantes” y “observan con preocupación” las negociaciones. Tanto es así que advierten de que “si hubiera una plataforma común entre Cs y la extrema derecha eso cuestionaría nuestra cooperación política incluido el trabajo en Europa”. Fuentes del Elíseo insisten en que “no podemos ignorar lo que ocurre en la escena regional y local. No es una anécdota”.
Las reservas hacia los cálculos políticos de Ciudadanos en clave nacional contrasta con la buena sintonía que existe entre el presidente Macron y el presidente Pedro Sánchez. Pese a que el partido de Albert Rivera sigue siendo su socio natural en el Parlamento Europeo a nivel institucional el interlocutor es el presidente del Gobierno. “Hay que diferenciar la vida parlamentaria de la institucional”, matizan. No pertenecen a la misma familia política, ni comparten la misma visión en todos los asuntos pero “la conexión política y personal es buena”, sostienen.
En estos mismos términos se pronuncia la secretaria de Estado de Asuntos Europeos francesa. “Estamos muy cerca de Pedro Sánchez, eso es verdad” afirma Montchalin. El entendimiento es especialmente palpable en la agenda europea. “El presidente español tiene prioridades para Europa que Macron comparte”, subraya. La secretaria de Estado lamenta que “nuestros oponentes dicen a veces que Macron es un presidente de derechas pero en verdad en la escena europea se reúne con socialistas, centristas…”. Uno de los mantras de los macronistas es romper la lógica de bloques en el Parlamento Europeo y en el Consejo. “Nosotros somos miembros de Renew Europe pero no solo vamos a hablar con los países que estén en el grupo”, argumenta. Para Montchalin lo importante es negociar “proyecto a proyecto”.
El presidente de la República se esfuerza por mantener vivo su principio macroniano de “en même temps”, a pesar de las criticas por un escoramiento a la derecha. Hizo célebre la frase en la campaña de 2017 y se ha convertido en un “tic” del lenguaje presidencial para destacar la alternancia de la pierna derecha y la pierna izquierda a la hora de trazar su trayectoria política. Analistas como el historiador Benoit Pellistrandi consideran que Rivera “está olviándose cada vez más de su pierna izquierda”, está perdiendo versatilidad política. La evolución y el alcance de esta estrategia determinará la salud de la alianza de Ciudadanos y La República en Marcha en el futuro próximo.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
