Europa
El Gobierno italiano ordena desde cerrar escuelas hasta guardar una distancia de un metro entre personas

El primer ministro italiano, Giuseppe Conte ha firmado un nuevo y abarcativo decreto en el que impone amplias restricciones en todo el país -al que dividió en zonas de acuerdo la gravedad de la epidemia- tendiente a disminuir la cantidad de casos y a tomar el control de la situación ante las críticas surgidas por el manejo que su administración hizo de la enfermedad. Entre ellas figuran desde el cierre de las escuelas hasta la imposición a las personas a guardar una distancia de un metro entre sí.
Italia quedó dividida en cuatro zonas, una de las cuales es catalogada como “roja” por la cantidad de casos registrados y mayor presencia del virus. Ella comprende los municipios norteños de Bertonico; Casalpusterlengo; Castelgerundo; Castiglione D’Adda; Codogno; Fombio; Maleo; San Fiorano; Somaglia; Terranova dei Passerini. Es en esta región donde las prohibiciones son más duras, por el ejemplo, impidiendo a la población el libre acceso o retiro del territorio municipal, según consignó el diario Corriere della Sera.
En esa «zona roja” también se suspendieron los eventos de cualquier tipo y reuniones en lugares públicos o privados, ya sean de carácter cultural o recreativo. Los servicios educativos en todos sus niveles también han sido cancelados hasta el 8 de marzo, para evitar la propagación del virus entre los estudiantes. Los alumnos tampoco podrán salir del país -o circular por el mismo- para viajes de estudios.
Suspensión de actividades públicas, salvo aquellos servicios esenciales; cierre de todas las actividades comerciales, con excepción de los servicios públicos. Cancelación hasta nuevo aviso del transporte de mercancías y pasajeros, incluso los no programados. Suspensión de actividades laborales para empresas.
La segunda área o zona afectada -«amarilla»- es la que comprende Lombardía, Véneto y Emilia-Romaña. En ella también se postergaron las clases y los eventos deportivos de todo tipo hasta el 8 de marzo, por lo menos. En tanto, el decreto de Conte aclara que se permiten entrenamientos pero sólo a puertas cerradas y bajo estrictas medidas de seguridad sanitaria. También están prohibidos los viajes de aficionados que viven en las mismas regiones. Y se dispuso la suspensión de eventos organizados que se desarrollen en lugares como cines, teatros, discotecas e iglesias.
Respecto a este último punto, la apertura de lugares de culto está condicionada a la adopción de medidas organizativas como evitar reuniones de personas , teniendo en cuenta el tamaño y las características de los lugares, y para garantizar a los visitantes la posibilidad de respetar la distancia entre ellos de al menos un metro.
Otros trámites burocráticos no urgentes también han sido suspendidos en esta zona italiana, tales como los exámenes para conducir. La tercera zona en la que el decreto de Conte divide Italia, comprende las provincias de Bérgamo, Lodi, Piacenza y Cremona. En ellas se dispuso la cancelación temporaria de actividades en gimnasios, centros deportivos, piscinas, centros de natación, spas, centros culturales. centros sociales y centros recreativos.
Para la cuarta zona -el resto del país- las disposiciones son más leves, tales como el “trabajo ágil”, por el cual las partes acuerdan la forma en que se desempeñarán durante la crisis sanitaria, suspensión de viajes educativos hasta el 15 de marzo, visitas guiadas y demás actividades que requiera reunión de personas que no sea indispensable. Obligatoriedad de presentar un certificado médico para la readmisión a las escuelas de cualquier orden debido a ausencias por enfermedades infecciosas.
En este escenario, la aerolínea estadounidense American Airlines anunció este domingo en un comunicado que suspende sus vuelos diarios desde Nueva York y Miami a Milán “por una reducción en la demanda”, una decisión que se produce durante el importante aumento de número de casos de coronavirus en Italia.
La situación en Europa
Mientras, la ministra de Sanidad de Luxemburgo, Paulette Lenert, ha confirmado el primer caso de la nueva enfermedad en el país en un hombre de 40 años que había viajado a Italia a través del aeropuerto de Charleroi, en Bélgica.
En Alemania el organismo encargado del seguimiento del virus es el Instituto Robert Koch, que ha duplicado el número de casos, que pasan en un día de 66 a 117. Sin embargo, las autoridades han levantado la cuarentena impuesta a entre 600 y 700 vecinos en el distrito de Heinsberg, en el oeste del país, donde se detectó un enfermo que asistió al carnaval. Otros 330 vecinos deberán esperar otra semana para poder desplazarse.
En Baviera unos 1.600 empleados de una fábrica han recibido orden de permanecer en sus hogares tras la detección de un caso entre el personal.
En Reino Unido son ya 35 los casos confirmados, doce más que el día anterior, según ha explicado el responsable encargado del seguimiento de la enfermedad por el Gobierno, Chris Whitty. Seis de los nuevos casos son de personas que habían viajado a Italia, pero otros tres son por contagio en el propio país.
Finlandia ha informado este domingo del quinto caso confirmado. En Suecia son trece los casos y Dinamarca tiene tres casos. Noruega tiene 17 casos.
Italia es el país más afectado de Europa por el brote del nuevo coronavirus, originado en la ciudad de Wuhan, en la provincia china de Hubei. La enfermedad ha provocado la muerte de más de 2.835 personas en el gigante asiático y ha dejado a más de 79.251 contagiadas, según el último balance de las autoridades sanitarias chinas.
España
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El portaaeronaves Juan Carlos I se renueva con 50 equipos para su nueva propulsión y 35.000 metros de cableado
La gran revisión del buque insignia ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas
Tras casi cuatro meses de trabajos, el buque insignia a L-61 Juan Carlos I estará puesto a flote este lunes 10 de noviembre, antes de iniciar las pruebas de mar previstas para la primera quincena de diciembre, según ha informado la Armada española.
El proyecto, uno de los más relevantes desde la entrega del buque a la Armada en 2010, ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas , reflejando la magnitud técnica y humana de la actuación. Los trabajos comenzaron el 17 de julio, con la entrada del buque en dique seco , y han incluido actuaciones críticas para garantizar su operatividad durante la próxima década.
El punto central de la modernización ha sido el reemplazo completo del sistema de propulsión, un proceso de alta complejidad que permitirá optimizar el rendimiento energético del buque. Se han desmontado los Pods existentes, desinstalado 48 equipos del sistema anterior e instalado 50 nuevos equipos para sustituir su propulsión de última generación.
El proyecto ha implicado el tendido y conectado de más de 35.000 metros de cableado —tanto de fuerza como de control— y la reutilización y reconexión de otros 31.000 metros ya existentes. Estas tareas aseguran la integración total del nuevo sistema y su compatibilidad con los sistemas eléctricos y de control del buque.
La inmovilización ha incluido un programa de trabajos de varada de gran envergadura: tratamiento de superficies del casco y la superestructura, revisión de hélices transversales, estabilizadores, anclas y cadenas, y la renovación de ánodos y sistemas de protección catódica (ICCP) . También se ha intervenido en el sistema antiincrustante MGPS, se han sustituido o revisado más de 200 válvulas de fondo y se han limpiado y pintado casi 80 tanques y sentinas.
Entre las labores más complejas destacan también las de mantenimiento de los grupos generadores diésel, que han sido sometidas a un «overhaul» completo para garantizar la confiabilidad y disponibilidad necesarias para alimentar los nuevos sistemas de propulsión.
Modernización total
El capitán de corbeta Héctor Arias Macías, jefe de Máquinas del buque, ha subrayado la importancia técnica y humana del proyecto: «La modernización efectuada en el buque se traduce en una mayor confiabilidad de los sistemas y en una mejora sustancial de las condiciones de vida a bordo».
Según explica, las mejoras en habitabilidad se reflejarán en «las zonas de esparcimiento, aseos y cocinas, que se han renovado por completo junto con las cámaras frigoríficas». Arias ha destacado además «la empatía y profesionalidad con la que todo el personal y las empresas implicadas han afrontado el proyecto», y ha reconocido que «ver al buque de nuevo a flote, tras cuatro meses en dique seco, listo para la siguiente misión, nos llena de orgullo e ilusión».

Imagen del L-61 al frente de un grupo naval. Armada Española
Por su parte, Joaquín Pery Bohórquez, jefe de programa de Navantia, ha subrayado «la magnitud de esta inmovilización, tanto en términos de empleo en la Bahía de Cádiz, como en el trabajo conjunto con la Armada para garantizar la plena operatividad del buque y la mejora de la habitabilidad para la tripulación».
Pery ha destacado que «han sido meses de intenso trabajo en los que Navantia se ha involucrado para entregar a tiempo y con la calidad que la Armada requiere», en una actuación que consolida la experiencia del astillero gaditano en el mantenimiento de grandes unidades navales.
El Juan Carlos I, puesto en servicio en 2010, es el buque de mayor tamaño y capacidad de la Armada Española, con una eslora de 231 metros, una cubierta de vuelo apta para aviones AV-8B Harrier II Plus y helicópteros, y capacidad para transportar un batallón completo de Infantería de Marina con sus vehículos y equipos.
Con esta modernización, el buque insignia de la Armada refuerza su papel como plataforma estratégica de proyección anfibia y aérea, preparada para afrontar las nuevas misiones nacionales e internacionales que le sean encomendadas.






