España
El Gobierno limitará la circulación de los ciudadanos en toda España a partir del lunes
El Consejo de Ministros extraordinario celebrado esta mañana ha decretado el estado de alarma en todo el país como había avanzado 24 horas antes el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y limitará la libre circulación de personas. Así figura en el texto normativo que ha aprobado el Ejecutivo.
Con el estado de alarma aprobado por el Gobierno, tan solo se podrá salir a la calle para efectuar las siguientes actividades: adquirir alimentos, productos farmacéuticos y bienes de primera necesidad, además de para acudir al trabajo y volver al domicilio. También para acudir a los centros de salud y para atender a las personas mayores. Y también para el retorno al lugar de residencia habitual y para desplazarse a una entidad financiera.
En el decreto el Gobierno se erige como la autoridad competente. Bajo la dirección del presidente del Gobierno habrá cuatro ministros como autoridades delegadas: la ministra de Defensa, el ministro de Interior, el ministro de Transportes y el ministro de Sanidad. El Ministerio de Interior asumirá el mando de las policías locales y autonómicas.
«Los integrantes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, los Cuerpos de Policía de las Comunidades Autónomas y de las Corporaciones Locales quedarán bajo las órdenes directas del titular del Ministerio del Interior, a los efectos de este Real Decreto, en cuanto sea necesario para la protección de personas, bienes y lugares pudiendo imponerles servicios extraordinarios por su duración o por su naturaleza», refleja el decreto.
Intervención del Ejército
En este marco excepcional, «los agentes de la autoridad podrán practicar las comprobaciones en las personas, bienes, vehículos, locales y establecimientos que sean necesarias para comprobar y, en su caso, impedir que se lleven a cabo los servicios y actividades suspendidas en este Real Decreto». Además, para que estas estrictas medidas las autoridades competentes podrán requerir la actuación de las Fuerzas Armadas.
El decreto establece también que cada Administración «conservará las competencias que le otorga la legislación vigente en la gestión ordinaria de sus servicios». Pero deja claro que esa capacidad competencial debe estar orientada a «adoptar las medidas que estime necesarias en el marco de las órdenes directas de la Autoridad Competente», es decir, del Gobierno.
Ese mantenimiento de competencias no debe entrar en colusión con lo establecido en los artículos anteriores y en los que se establece la preponderancia del presidente del Gobierno y de los cuatro ministros antes mencionados.
Además, en el ámbito laboral se decreta que todos los empleadores, ya sean públicos o privados, «estarán obligados a facilitar medidas que permitan la prestación laboral o funcionarial de los empleados por medios no presenciales siempre que ello sea posible».
Suspendidas las clases presenciales
En el ámbito educativo van a quedar suspendidas todas las actividades presenciales en todas las etapas educativas. También se limita la permanencia en los establecimientos comerciales cuya apertura esté permitida, que según el decreto «deberá ser la estrictamente necesaria para que los consumidores puedan realizar la adquisición de alimentos y productos de primera necesidad, quedando suspendida la posibilidad de consumo de productos en los propios establecimientos».
Se suspende además la apertura al público de los locales y establecimientos en los que se desarrollen espectáculos públicos, las instalaciones culturales y artísticas y las actividades deportivas y de ocio. También las actividades de hostelería y restauración. Las cafeterías y restaurantes permanecerán cerrados al público, pero podrán prestar exclusivamente servicios de entrega a domicilio. Quedan suspendidas asimismo las verbenas, desfiles y fiestas populares.
Aplicación inmediata
Todas las medidas de este decreto entrarán en vigor de inmediato, en cuanto se produzca su publicación en el Boletín Oficial del Estado, salvo aquellas referidas a la limitación de la libre circulación de personas, que entrarán en vigor a partir del lunes 16 de marzo a las 8 de la mañana.
Para reforzar el sistema sanitario, se decreta que todas las autoridades civiles de la administraciones públicas del territorio nacional, y en particular las sanitarias, «así como los demás funcionarios y trabajadores al servicio de las mismas, quedarán bajo las órdenes directas del ministro de Sanidad en cuanto sea necesario para la protección de personas, bienes y lugares, pudiendo imponerles servicios extraordinarios por su duración o por su naturaleza».
En este sentido, el ministro de Sanidad «podrá ejercer aquellas facultades que resulten necesarias a estos efectos respecto de las centros sanitarios privados».
Suministro de bienes y alimentos
Para garantizar el suministro de bienes y servicios necesarios para la protección de la salud pública, el ministro de Sanidad tendrá facultad para «intervenir y ocupar transitoriamente industrias, fábricas, talleres, explotaciones o locales de cualquier naturaleza, incluidos los centros, servicios y establecimientos sanitarios de titularidad privada, así como la industria farmacéutica».
En relación con todos los medios de transporte, el ministro José Luis Ábalos queda habilitado para adoptar las decisiones necesarias. Por el momento se adoptarán una importante reducción del tráfico. Tanto los servicios públicos como los operadores no sujetos a contratos con el sector público.
Uno de los capítulos del decreto está pensado para garantizar el suministro de alimentos. Las autoridades competentes adoptarán las medidas necesarias para garantizar «el abastecimiento alimentario en los lugares de consumo y el funcionamiento de los servicios de los centros de producción, permitiendo la distribución de alimentos desde el origen hasta los establecimientos comerciales de venta al consumidor, incluyendo almacenes, centros logísticos y mercados en destino». Además el Gobierno «podrá acordar la intervención de empresas o servicios, así como la movilización de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado y de las Fuerzas Armadas» para garantizar el correcto suministro alimentario.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
