España
El juez envía a prisión a los siete CDR detenidos por delitos de terrorismo
El juez de la Audiencia Nacional Manuel García-Castellón ha encarcelado este jueves sin condiciones a los siete CDR arrestados el pasado lunes, acusados por la Fiscalía de formar un grupo terrorista para subvertir el orden constitucional y alterar gravemente la paz pública. Ante tales acusaciones, y para evitar que pongan en marcha sus planes, el Ministerio Público ha solicitado este jueves prisión incondicional para los siete y el juez ha aceptado la solicitud.
Según han informado fuentes jurídicas, el juez aprecia indicios de que los encarcelados formaban parte de ERT (los equipos de respuesta táctica de los CDR), una organización con una estructura jerarquizada que pretende instaurar la república catalana por cualquier vía, incluida la violencia. El magistrado les imputa los delitos atribuidos a los encarcelados por la Fiscalía y considera que concurren los motivos que exige la ley para enviarles a prisión sin fianza: la gravedad de las penas de los delitos que les imputan, la capacidad de destruir pruebas, la posible sustracción de la acción de la Justicia y la posible reiteración de los delitos en juego.
En su petición, el Ministerio Público considera necesario encarcelar de forma preventiva a los detenidos, a los que acusa de preparar atentados terroristas con explosivos ante la proximidad de la sentencia del «procés», que se espera en la primera quince de octubre. La Fiscalía les atribuye a los siete los delitos de tenencia de explosivos, conspiración para el delito de estragos y pertenencia a organización terrorista. El juez debe resolver ahora si acuerda o no las prisiones, que según la acusación pública también busca evitar que los miembros de los CDR destruyan pruebas de los hechos.
Dos de los siete arrestados se han desmarcado del grupo y confesaron ante la Guardia Civil la compra de las sustancias explosivas y haber realizado pruebas para fabricar artefactos. Ambos, que han sido defendidos por abogados de oficio, admitieron su participación en la adquisición de ese material tras serles exhibidos vídeos y documentos gráficos en los que aparecían con otros arrestados, en uno de los cuales aparecen realizando pruebas físicas con los explosivos en una cantera.
El grupo central de los arrestados, los que se han negado a declarar a la Fiscalía, son representados por el mismo abogado, de la organización Alerta Solidària, próxima a la entidad independentista radical Arran. Ellos han negado su vinculación con la actividad terrorista, y alegan que tienen arraigo familiar y social para no fugarse.
En la nota difundida el pasado lunes, el día de la operación, la Fiscalía no dudó en calificar a los arrestados como un «grupo terrorista de índole secesionista catalán» cuyas acciones se habrían neutralizado con la operación policial. El Ministerio Público justificó la intervención por la «certeza» de que las supuestas acciones terroristas se iban a producir entre el aniversario del referéndum ilegal del 1 de octubre y la publicación de la sentencia del «procés», que se prevé en la primera quincena de octubre. La causa, dirigida por el juzgado central de instrucción número 6, se encuentra bajo secreto de sumario.
Según fuentes de la investigación, los arrestados preparaban un ataque al Parlamento catalán el día de la notificación de la sentencia y contaban con fotos y mapas de situación del cuartel de la Guardia Civil de Canovellas, una localidad de la provincia de Barcelona. Las intervenciones telefónicas, en una investigación que comenzó hace más de un año, han resultado decisivas para destapar los movimientos del grupo, que hablaban «constantemente» de acciones violentas, según estas fuentes.
Además de los explosivos, los arrestados (de entre 33 y 55 años) tenían en su poder guías explicativas para la confección y el empleo de los explosivos, así como numerosa documentación y diversos aparatos electrónicos, más de un centenar entre ordenadores, discos duros y memorias USB. En los registros apareció también un arma corta de nueve milímetros, así como munición real y de fogueo. También se encontraron material para confeccionar explosivo Goma 2 y de plástico, así como termita, un artefacto incendiario fruto de una mezcla de polvo de óxido de hierro y polvo de aluminio lista para usar.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
