Internacional
El partido de Macron se abre a pactar con el PSOE tras las elecciones europeas
El partido del presidente francés, Emmanuel Macron, se mostró este sábado dispuesto a construir una coalición con partidos socialdemócratas afines a sus principios europeístas, como el PSOE, tras las elecciones europeas de mayo.
«Constatamos que, sobre todo en los países del Sur, hay socialdemócratas con los que tenemos puntos de convergencia. No sé si en el seno del mismo grupo, quizá no, pero tal vez tras las europeas, en función de los resultados, podamos construir una coalición», dijo a medios españoles, entre ellos EFE, el máximo responsable de La República En Marcha (LREM), Stanislas Guerini.
Guerini subrayó que, «en un momento tan histórico para Europa», su partido quiere «ampliar las fronteras de (el grupo liberal europeo) ALDE», por lo que apeló a «un diálogo útil, incluido con los socialistas españoles».
Y recordó que ayer viajó a Portugal para reunirse, además de con los liberales, con los socialistas portugueses, «que acogieron con mucho entusiasmo la tribuna de Macron» en la que el presidente francés presentó sus ideas para la reforma de la UE.
«Hoy estamos en un proceso de apertura y buscamos más lo que nos une que lo que nos separa (…) Queremos hablar con otras formaciones políticas para agrupar a los demócratas, a los liberales y a los progresistas», explicó.
La República En Marcha «sigue manteniendo un diálogo amistoso y constructivo con Ciudadanos», señaló su líder, quien sin embargo reiteró la «línea roja» que para ellos supondría cualquier pacto de esa formación con la ultraderechista Vox.
«Para nosotros eso sería totalmente una línea roja que haría la cooperación, incluido en Europa, imposible», manifestó Guerini.
Tras reconocer que el 28 de abril (día de las elecciones generales en España) «será una fecha importante», recordó que LREM «converge con Ciudadanos en el proyecto europeo», en que ambas «se han creado para superar la división entre izquierda y derecha», y en que son «claramente europeístas».
Guerini participó, junto al Gobierno francés casi al completo, en el primer mitin de su partido para las próximas elecciones europeas de mayo, donde presentaron a su cabeza de lista, Nathalie Loiseau, y al resto de candidatos.
En el mitin, unas 1.500 personas se reunieron en el suburbio parisino de Aubervilliers para escuchar especialmente a Loiseau, hasta ahora secretaria de Estado de Asuntos Europeos, que ha sido criticada por su perfil bajo y su ausencia de carisma.
La propia Loiseau fue la primera integrante del Ejecutivo francés en levantar su voz frente a eventuales pactos con Vox tras las elecciones andaluzas.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
