Sociedad
El partido gobernante en México propone cerrar los templos de los sacerdotes que se opongan al matrimonio entre personas del mismo sexo
[L]a diputada oficialista Reyna Ascencio Ortega, presentó una iniciativa para reformar el artículo 29 de la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público, y establecer sanciones contra aquellos ministros de culto y sacerdotes que “promuevan discursos de odio” y se opongan al “matrimonio igualitario” en México.
Dichas sanciones contemplan la clausura temporal o definitiva de templos, así como también la pérdida del registro de organizaciones religiosas a las que pertenecen.
La iniciativa también cuenta con el apoyo de representantes del Poder Ejecutivo, como la Secretaria de Gobernación Olga Sánchez Cordero, militante feminista que ha sido señalada como la principal impulsora de esta ley.
Según Ascencio Ortega, la “homofobia sacerdotal” se ha convertido en la actualidad en una “fuerte oposición en la lucha por los derechos humanos de la población de la diversidad sexual”, por ello, con esta iniciativa, asegura, se busca atacar a estos principios doctrinales.
La diputada argumentó que “de manera sistemática, las iglesias han condenado a los homosexuales y a sus matrimonios igualitarios, al grado de que organizan fuertes manifestaciones de protesta cada vez que un congreso estatal intenta legalizar estas uniones”.
“Ya hacía falta, una disposición legal que por fin les pusiera el alto”, expresó Ascencio Ortega.
La diputada explicó además que las sanciones podrían extenderse a aquellas asociaciones religiosas que “encubran” a ministros pederastas y violadores. Es por eso que hizo un llamado a los representantes de este sector para ser “un modelo moral y ético para sus fieles”.
Con respecto a la influencia de la Secretaria de Gobernación en esta iniciativa, Ascencio Ortega asegura que “se mantiene al tanto de los temas relacionados con la diversidad sexual y de la identidad de género, manteniendo una constante comunicación con la funcionaria desde diciembre del 2018”, periodo en el que tomó posesión el actual presidente de México, Andrés Manuel López Obrador.
“(Olga) Sánchez Cordero me recomienda: ¿Sabes qué, Celeste?, es más fácil empezar por reformar el Código Civil Federal para que el matrimonio sea simplemente entre dos personas, y a partir de ahí los códigos civiles estatales podrán seguir en esa dirección (…) Ese tipo de asuntos son los que estamos analizando”, expresó la diputada
De esta forma, el partido en el poder continúa realizando esfuerzos para socavar la libertad de expresión, una acción habitual de la izquierda mexicana, en beneficio de supuestas “minorías”.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.

