Opinión
El Plan Kalergi avanza: seculares conjuras anticatólicas

Ya desde la Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, viene la eterna lucha entre su Reino de amor y de paz y el poder de las tinieblas que tratan de sustituir su Reinado social por el del único mesías del dinero, en la sorda tentativa del poder del rostro oculto de la masonería.
Son las dos ciudades de las que habló San Agustín, las dos espadas en alto: ciudad de Dios o ciudad del mundo.
Uno de los fundadores de los rosacruces (Valentín Andreau, 1586-1654), secta secreta panteísta, cabalista protestante y madre de la masonería moderna, escribió la Descriptio de república cosmopolita, en la que traza el Plan de la destrucción de la Iglesia romana a manos de los luteranos y los islamistas, tras la disolución de la cristiandad europea, para realizar el Nuevo Orden Mundial: “el orden sale del caos (lema masónico), al que debía de llegarse previa la destrucción de la vieja Europa, atacando su cultura metafísica griega de moral patrística y escolástica cristianas, y su transformación en una tierra desierta, globalizada, empobrecida y achatada bajo la guía de los Estados Unidos de América.
Anunciaba así el Plan sinárquico de la destrucción de la Iglesia romana y del Papado por obra de los pueblos nórdicos, o sea luteranos, para llegar al NOM: de aquí la lux ex tenebris (la luz que viene de las tinieblas, como dicen los masones.
El Padre Yves Cogar, creado Cardenal por San Juan Pablo II, dijo que el Concilio Vaticano II constituía la Revolución francesa en la Iglesia con su lema: “Libertad, igualdad y fraternidad”: libertad religiosa (Dignitatis Humanae), la colegialidad (Lumen Gentium), que “iguala! El episcopado al Papado, y el ecumenismo, que iguala todas las religiones (Nostra aetate).
Nada tuvo, pues, de asombroso que la Gran Logia Nacional Francesa remitiera este telegrama al Sacro Colegio Cardenalicio con motivo de la muerte de Juan XXIII (3-6-63):
“A su Eminencia Reverendísima el Cardenal Tisserant.
Monseñor: La Gran Logia Nacional Francesa, profundamente conmovida por el retorno a Dios de Su Santidad Juan XXIII, se asocia, en unión de plegarias, a este dolor sentido por el mundo entero, y ruega al Sacro Colegio se digna aceptar el homenaje de sus respetuosas condolencias”.
(Firmado W. Yanecke. Gran Maestre).
Respecto a la penetración de la masonería en la Iglesia se podía leer, en junio de 1982, en el número del periódico 30 Giorni, el artículo La Masonería e l´alplicazione Della Reforma litúrgica, que subtitulaba: “Descristianizar mediante la confusión de los ritos y las lenguas”.
Era una orden del Gran Maestre a monseñor Bugnini, artífice principal de la reforma (quien más tarde fue desterrado a Irán por Pablo VI).
Respecto al plan de unificación del mundo entero, propuesto por asociaciones laicistas y paramasónicas (Rotary Club, UNESCO, ONU), en un sincretismo religioso excluyente de la religión católica, considerada por los musulmanes como un obstáculo que, con sus dogmas, divide a los hombres, es sorprendente constatar que ese plan sinárquico de los laicistas corre pareja con el de los modernistas, que buscaban con Juan XXIII, unificar ecuménicamente todas las religiones.
El mal se ha agravado con el pontificado de Francisco I (2013), y se hacen hoy proclamas pastorales y de la Conferencia Episcopal Italiana, no solo en pro de la acogida de la inmigración masiva de los musulmanes provenientes de África, sino también a favor de su integración, o sea, de un aprobación de sus costumbres, y ello, además, en un país como Italia, exhausto de fuerzas económicas, políticas, morales, sociales, culturales y religiosas.
Francisco I escribió: “El Vaticano II decidió mirar al futuro con espíritu moderno y abrirse a la cultura moderna. Los Padres conciliares sabían que abrirse a la cultura moderna significaba ecumenismo religioso y diálogo con los no creyentes. Desde entonces acá, se ha hecho muy poco en tal dirección. Yo tengo la humildad y la ambición de quererlo hacer” (Republica, 1 de octubre de 2013, pág. 3).
Humildad y ambición (¿?). ¿Qué es lo que hay que dialogar con el error? ¿Qué luz podemos sacar de las tinieblas? ¿Qué siniestros designios encierran todos estos cobardes rodeos que, en nombre de la diplomacia y el no volver a condenar lo condenable, hace que flirtee la luz con las sombras?
El plan Kalergi consistía en la destrucción total de la vieja Europa, un proceso que se había iniciado con la Primera Guerra Mundial, proseguido con la Segunda y que concluye con la Europa unidad de Bruselas y la actual invasión masiva de musulmanes africanos.
Kalergi había escrito: “es menester mezclar las etnias y los pueblos europeos con los asiáticos-eslavos (lo cual se verificó en 1990, bajo el pontificado de San Juan Pablo II), y ahora los africanos (lo que se viene realizando en el 2013-2019, bajo Francisco I).
El plan ya no es secreto y se premia públicamente a sus ejecutores (Ángela Merkel recibió el premio Kalergi en 2010).
Asistimos “humanamente” impotentes a la invasión de Europa por las peonadas del ISIS (estado islámico), bien vista por políticos, periodistas y, sobre todo, por los eclesiásticos “teológicamente correctos”.
¿Cómo acabará todo?
Pienso que con la descatolización total de las últimas naciones europeas católicas.
Preparémonos para “un violento tsunami, un diluvio de fuego” (San Luis M-Grignion de Montfort).
Párroco de Villamuñio, León.
España
Elecciones autonómicas o juegos florales. Por Jesús Salamanca Alonso

«El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria».
Trascurrido el 8-M con división, amenazas entre las diversas «tribus» innombrables, desnudos malogrados –aunque ellas mismas se llamen feministas o «feminazistas»– esputos, amenazas e insultos a las periodistas que cubrían la noticia, parece que volvemos a la normalidad diaria que, en estas fechas, son las elecciones de las distintas comunidades, siendo las más cercanas las de Castilla y León.
Tal comunidad, decíamos hace unos días, que tenía sus revoluciones pendientes; incluso León (solo) trabaja por su independencia uniprovincial, otra revolución pendiente y que ya huele. Sigue insistiendo Fernández Mañueco que va a exigir a Vox que, si hay acuerdo, lo sea para toda la legislatura. Él tiene la impresión de que el Mediterráneo estaba sin descubrir hasta que llegó a presidente con su declaración rimbombante. Algo que es lógico y que no se cumplió la legislatura pasada por la falta de cuadros y la división interna del partido que «acaudilla» un tal Santiego Abascal y del que empiezan a mofarse sus seguidores más jóvenes y buena parte de la ciudadanía madura. En fin, si la incompetencia volara…seguramente no nos daría el sol.
Alguien dijo eso de que «éramos pocos y parió la abuela». Pues justamente es lo que está sucediendo en el partido a la derecha del Partido Popular. Abascal se ha ido quedando sin los mejores por las cacicadas que se han impuesto desde la cúpula ultraderechista. Recordarán a Macarena Olona, a Espinosa de los Monteros, la ejecutiva de Murcia y más recientemente a Ortega Smith. Quienes mejor podían conformar los cuadros de gestión están en la calle y durante la campaña electoral tan sólo se ha visto a Abascal. ¿Le molesta que otros chupen cámara? ¿Acaso piensa que le van a destronar de un plumazo por su caudillismo mal enfocado? ¿quiere seguir presumiendo de su enfrentamiento pasado con ETA?
Por mucho que hable Alfonso Fernández Mañueco de exigir compromisos para toda la legislatura, eso no lo puede hacer con Vox porque hay una tremenda deficiencia en sus inexistentes cuadros de gestión. Carece de banquillo, como se dice ahora. Lo estamos viendo en Extremadura y en Aragón, aquí parece que los militantes son más sensatos. En Extremadura ha sido calamitosa la actuación del líder regional de Vox, asesorado por los de más arriba, por eso se están marchando los militantes a chorro. No olviden que los políticos son como los libros de una biblioteca, cuanto más latos están menos sirven.
Casi un 70% de la población extremeña culpa a la formación de Abascal de huir, de no dar la cara y de no haber entendido el voto de las urnas. Han aterrizado en política como podían haber planeado y caído en una vaquería. Si quieren presumir de torpeza, allá ellos, pero la ciudadanía no se lo va a consentir. No deben olvidar que los atropellos se pagan siempre en las urnas y, a veces, antes.
En Castilla y León de prevé un proceso parecido al de Extremadura: «aguanto como que soy fuerte, pero en dos meses te desgasto». Eso no es hacer política, sino terrorismo electoralista y con ello se parece a EH Bildu, pero desde otra perspectiva. ¡Qué poca cabeza tiene el líder extremeño de Vox, si al final acabará claudicando, como dejaba constancia de ello el 53% de los extremeños! La actitud de Vox en Extremadura se conoce en mi pueblo como «enmarranar más al cerdo». En otros tiempos le hubieran «hecho los perrillos» como hacíamos en el colegio a quienes presumían de algo o fantasmeaban demasiado. Y lo hacíamos por su mala fe, tocapelotas, imbécil e insensato.
Tan sólo el 31% de extremeños culpa a María Guardiola del bloqueo por no haber sabido atraerse a los de Santiago Abascal. Posiblemente, la peor noticia para Vox sería convocar ahora mismo nuevas elecciones porque, según las dos encuestas consultadas, esa formación ultraderechista perdería entre dos y cuatro diputados, que sumaría el PP y dos perdería el PSOE.
Si Vox no tiene más que estratagema, esa se combarte con una buena estrategia. Siempre ha sido así. Al PSOE de Extremadura le hundió los engaños del «hermanísimo», las trampas mafiosas de Garrido y la desconfianza de los socialistas. Si se hubieran convocado antes las elecciones generales sería otro el resultado, pero donde no hay mata, no hay patata.
Según veo en una encuesta de Signa Dos para El Mundo, siguen divididos los deseos de los extremeños y mientras uno de cada cuatro apoya que el PSOE permita un gobierno de la derecha pepera en solitario, entre quienes se dicen votantes socialistas, un 40% quiere ese gobierno en solitario del PP. Un 22% de extremeños prefiere que haya repetición electoral porque creen que la ultraderecha acabará de morros contra las urnas. Y créanme que no van descaminados.
El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria. Ni Castilla ni León van a permitir tonterías, ni se va a esperar a que caiga el higo de la higuera o a Abascal lo alumbre San Apapucio, patrón de la estupidez.
Cuando ese santo alumbra, la estupidez y la torpeza ya están instaladas en la persona. Y si no ceden las partes todo lo que haya que ceder, que dejen la política y se vayan a poner copas y cacahuetes a los lupanares de Pedro Sánchez y malversadora señora «catedrática» o a República Dominicana a contar los aterrizajes del Falcon sin transparencia.






