España
El PP avisa a Cs: «Si España Suma no se materializa, los electores tendrán que unirnos en las urnas»
El secretario general del PP, Teodoro García Egea, ha advertido este viernes a Ciudadanos de que si no prospera la unión del centro-derecha a través de una coalición como España Suma antes de los comicios del 10 de noviembre, su formación pedirá a los electores que esa vía cuaje en las urnas en torno al Partido Popular. A su entender, Pablo Casado es el «único» capaz de hacer frente al socialista Pedro Sánchez.
«Si España Suma no se materializa el lunes, creo que en este caso tendremos que hacer un llamamiento para que los electores unan en la papeleta de las urnas lo que algunos políticos no han querido unir en la plataforma», ha avisado García Egea en una entrevista con TVE.
El día 30 de septiembre a las 14.00 horas acaba el plazo para que los partidos puedan registrar coaliciones a los comicios de noviembre. Aunque el partido de Albert Rivera rechaza de plano la vía España Suma, el PP insistirá hasta el último momento para intentar convencer al partido naranja. De hecho, García Egea tiene previsto verse con su homólogo en Cs, José Manuel Villegas, para ver si es posible algún tipo de acuerdo preelectoral.
García Egea ha recordado que los acuerdos para «gobiernos de la libertad» en ayuntamientos como el de Madrid se cerraron de madrugada, pocas horas antes de que se constituyesen los consistorios. «El PP y Pablo Casado están trabajando en esta línea de aglutinar a todos», ha señalado, para agregar que esas conversaciones también se están produciendo con otros partidos constitucionalistas con los que el PP va a ir en coalición, como Foro Asturias.
Los electores lo «entienden»
García Egea ha resaltado que los españoles están pidiendo a los partidos de centro-derecha que se pongan de acuerdo. «En este momento si España Suma, Pedro Sánchez resta. Si conseguimos aglutinar a los electores en torno a un partido, a una plataforma como hemos hecho en Navarra pues es difícil que Pedro Sánchez siga llevándonos y conduciéndonos al abismo», ha resaltado.
En este sentido, ha destacado que la experiencia de Navarra Suma (la unión de UPN, PP y Cs) ha «funcionado» en la Comunidad Foral y ha conseguido que «los electores entiendan» que hay que explorar esa posibilidad.
García Egea también ha defendido la unión de PP y Cs en el País Vasco, después de que la dirección nacional de Cs haya decidido destituir a su secretario de Organización en el País Vasco, Javier Gómez Calvo, al conocer que había mantenido contactos con el PP vasco para explorar concurrir juntos a las elecciones generales en esta región.
Según ha dicho, el dirigente de Cs que quería explorar la vía Vascos Suman «no ha hecho nada distinto de lo que han intentado hacer miembros de Cs en Navarra». «No entro en cuestiones internas de otras formaciones políticas, pero si en Navarra Cs se ha conseguido poner de acuerdo con el PP y UPN para ir en una plataforma, que eso se plantee en el País Vasco, creo que va en la línea adecuada», ha manifestado.
Al ser preguntado si Gómez Calvo podría tener acogida en el PP, el «número dos» de Pablo Casado ha indicado que las puertas de su partido están abiertas para todos aquellos que defienden la igualdad, el proyecto constitucional y quieren ocuparse de los problemas de los ciudadanos. Según ha añadido, el PP es un proyecto «amplio» en el que tiene cabida «todo lo que está más allá del PSOE».
En cuanto a si el PP podría llegar a algún acuerdo con Vox en algunas provincias y hay alguna razón para que los votantes de ese partido no apoyen al PP, ha subrayado que los acuerdos firmados con el partido de Santiago Abascal en la Comunidad de Madrid o Andalucía tiene como base el programa del PP y «cualquiera» los podría suscribir.
«Creo que no hay ningún votante que anteriormente haya votado al PP, por ejemplo en el 2011, que no tenga hoy razones para aglutinar us voto en torno a un partido que es el único capaz de hacer frente a Pedro Sánchez», ha proclamado.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
