España
El PP cede ante Bildu en dos de los puntos sobre el español que incluyó en su programa: La Derechita Cobarde está en su salsa
Esta tarde el Congreso ha debatido la disparatada propuesta de Bildu y otros grupos separatistas para que el español deje de ser lengua común en España.
El PP cuela en su programa medidas a favor del español que está incumpliendo en Galicia
La hispanofobia de Podemos: quiere que el español ya no sea la lengua común de España
Bildu quiere acabar con el español como lengua común de España
Según anunció el diario El Mundo, esa propuesta será votada el jueves en el Congreso. El texto de la propuesta se puede leer aquí (página 35). De aprobarse, supondría la liquidación del español como lengua nacional de España, al ser equiparado con lenguas regionales en todos el territorio nacional. Esa propuesta cuenta ya con el apoyo del Bildu y el PSOE está negociando su posible respaldo a la iniciativa de Bildu, puesto que viola el Artículo 3 de la Constitución, que establece que las lenguas regionales son oficiales “en las respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus Estatutos”, y no en el resto de España.
El PP presenta una enmienda con una medida contraria a su programa electoral
Tanto el PSOE como el Partido Popular han presentado enmiendas a la propuesta de Bildu y de los demás grupos separatistas. Las enmiendas se pueden leer aquí. En el caso del PP se trata de una enmienda de modificación. Su punto 2 afirma lo siguiente: “Impulsar, con las debidas garantías para mantener la igualdad de oportunidades en el acceso a la función pública, el deber de conocimiento por parte del funcionariado que preste servicios en territorios con lenguas oficiales“.
Se da la circunstancia de que ese punto incluido en la enmienda de modificación del PP choca con el programa electoral presentado por el partido de Casado en las últimas elecciones generales (ver PDF). Ese programa decía lo siguiente:
“186. La única lengua cuyo conocimiento será un requisito indispensable para el acceso a un empleo público como el sanitario será el castellano. Las lenguas cooficiales pondrán considerarse un mérito, nunca un requisito excluyente”.
“404. La única lengua cuyo conocimiento será un requisito indispensable para el acceso a un empleo público será el castellano. Las lenguas cooficiales pondrán considerarse un mérito, nunca un requisito excluyente. Las Administraciones elaborarán planes de formación para que los funcionaros atiendan a los ciudadanos en la lengua oficial que elijan”.
Lo que dicen estos dos puntos es incompatible con lo que señala la enmienda del PP sobre impulsar “el deber de conocimiento por parte del funcionariado que preste servicios en territorios con lenguas oficiales”. Por otra parte, es absurdo que el PP hable de compatibilizar esta medida con “las debidas garantías para mantener la igualdad de oportunidades en el acceso a la función pública”, ya que esa obligación haría saltar por los aires esa igualdad de oportunidades.
El PP gallego ya viene incumpliendo esos dos puntos del programa nacional de su partido
Hay que decir que no es la primera vez que el PP contradice esos dos puntos de su programa. Ese programa fue presentado el 8 de abril de 2019 en Barcelona. Sólo dos semanas antes de esa presentación, en el Parlamento de Galicia el PP apoyó una propuesta del PSOE para mantener el gallego como requisito para acceder a una plaza en la Xunta. Es la enésima vez que el PP se pasa por el arco del triunfo su propio programa. Algunos deberían empezar a plantearse qué clase de “voto útil” es apoyar al PP cuando tras las elecciones hace lo contrario de lo que prometió a sus votantes en campaña electoral.
Por Elentir Vigo.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
