España
El PP exige a Sánchez «romper» con Torra en 40 ayuntamientos de Cataluña
El secretario general del PP, Teodoro García Egea, ha exigido este sábado al presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, que su partido «rompa» con la formación del president de la Generalitat, Quim Torra, en más de 40 ayuntamientos de Cataluña y en la Diputación de Barcelona.
En declaraciones a los periodistas en la ciudad de Alicante, el número dos del PP se ha referido a las últimas novedades sobre los supuestos contactos de Torra con uno de los integrantes del Equipo de Respuesta Táctica de los Comités de Defensa de la República (CDR) detenidos el pasado lunes, y ha calificado lo ocurrido de «gravísimo».
Ha señalado que el Gobierno está obligado a recurrir las resoluciones en Cataluña «contrarias a la ley» y ha añadido que, además, los socialistas están «moralmente obligados a romper con los independentistas en los ayuntamientos donde mantienen pactos de gobierno».
Para García Egea, «no se entendería que recurrieran en un momento tan grave esas resoluciones y, sin embargo, siguiéramos como si no pasara nada en los ayuntamientos donde gobiernan en coalición el PSOE y el partido de Torra».
Ha continuado que estos pactos también se extienden a la Diputación de Barcelona y a otras «muchas instituciones» pese a que ahora se sepa que «el señor Torra parece ser que está al tanto de todas las acciones que planeaba los CDR (Comités de Defensa de la República), por boca de uno de los interrogados ante la Justicia».
El PP exige a Pedro Sánchez que actúe con «firmeza, determinación y transparencia» en el cumplimiento de la ley y también en su «compromiso moral con la libertad en toda España» contra aquellos que «insultan a la Guardia Civil y no garantizan la legalidad y la seguridad de los ciudadanos».
García Egea ha advertido de que si Sánchez «no rompe de forma definitiva con Torra y su partido» en las instituciones donde gobierna con su ayuda, «se sabrá a qué nos enfrentamos en las elecciones del 10 de noviembre».
Ha insistido en que el PSOE debe aclarar si «prefiere tener poder aunque sea a costa de ser apoyado por los CDR y el señor Torra», al que sitúa haciendo un llamamiento a la desobediencia, «o si se pone al lado de los constitucionalistas: al lado de donde siempre debió estar Sánchez».
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
