España
El PSOE, contra el suegro de Pedro Sánchez: propone multar a los clientes de la prostitución
El PSOE propone castigar a los clientes de la prostitución con una sanción económica y con pena de cárcel en el caso de que la prostituta sea menor de edad, en un documento que ha entregado al Gobierno para que sirva de base a la futura Ley integral contra la trata con fines de explotación sexual.
Así lo ha confirmado Altamira Gonzalo, presidenta del Consejo Asesor de Igualdad del PSOE, encargado de elaborar el documento, que «ha tenido buena acogida por parte del Gobierno», con lo que a partir de ahora «tenemos que trabajar de manera eficaz» para que se pueda aprobar la ley.
No obstante, ha precisado que se trata solo de una propuesta de un grupo de expertos que aborda todo tipo de trata, aunque especialmente aquella con fines de explotación sexual, y también la prostitución.
La Fiscalía se opone a la creación de OTRAS porque fue «en fraude de ley» y para «legalizar» la prostitución
En el documento, adelantado este viernes por El País, el PSOE propone también desarrollar de «manera pormenorizada» la atención a las mujeres víctimas de trata con fines de explotación sexual y catalogar a éstas, así como a las mujeres que ejercen la prostitución, como víctimas de violencia de género.
Esa calificación implica, según Altamira Gonzalo, que las afectadas se puedan acoger a los mismos recursos que las víctimas de maltrato, tales como casas de acogida o atención psicológica.
La propuesta socialista de establecer multas económicas a quien pague por mantener relaciones sexuales está en sintonía con la normativa francesa aprobada en 2016 y con los modelos de otros países.
Gonzalo ha considerado que sería muy importante sacar adelante la ley y ha confiado en que se produzca el consenso necesario para ello, ya que se trata de un compromiso adquirido por el Gobierno anterior en el Convenio de Estambul y también forma parte de las medidas del Pacto de Estado contra la violencia de género.
Los negocios de Sabiniano
Sabiniano Gómez Serrano, que es el suegro de Pedro Sánchez, era propietario de alguno de estos negocios y uno de los datos documentales que lo refrendaba era que aparecía en una sentencia contra un exconcejal de Urbanismo del Ayuntamiento de Palma de Mallorca, Javier Rodrigo de Santos (PP), que fue acusado de utilizar la tarjeta Visa de la Empresa Municipal de Obras y Proyectos para gastarse 50.804 euros en diferentes clubes de alterne entre 2006 y 2007.
Así, en la sentencia de aquel caso recoge el nombre completo del padre de la mujer de Pedro Sánchez. En los «hechos probados» se dice que «el 4 de enero de 2006, en el local de sauna ‘Sabiniano Gómez Serrano'», sito en la calle San Bernardo número 38 de Madrid.
Fue en 2006, precisamente, cuando Pedro Sánchez y Begoña Gómez se casaron y varios años después, en 2012, cuando Sabiniano Gómez decidió deshacerse de sus negocios, entre otras razones por la carrera política de su yerno.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
