España
El PSOE frena su crecimiento, el PP mantiene su tendencia alcista, mientras Cs y Vox retroceden
El reparto de escaños apenas se movería de haber hoy elecciones. A tres semanas para que venza el plazo antes de la convocatoria de nuevos comicios generales, el último sondeo de NC Report para el diario La Razón confirma que las tendencias son bastante estables.
Los dos bloques, izquierda y derecha, siguen a la par. La derecha continúa superando en votos a la izquierda, pero si se mantiene la fragmentación en tres siglas, como ocurrió en los anteriores comicios, la izquierda la superará de nuevo en escaños.
Con respecto al sondeo de hace tres semanas, los cambios son también escasos. La muestra valida la tendencia de crecimiento del PP y de progresivo debilitamiento de Cs y Vox. Mientras que en la izquierda sucede lo contrario, baja el PSOE y sube Unidas Podemos.
Por cierto, la abstención ante unos nuevos comicios apunta ya al 33,4 por ciento. Esto supone hasta 5,2 puntos más que en abril, cuando se abstuvieron 10,4 millones de españoles. De acuerdo con este sondeo, ahora serían 1,9 millones más los que no votarían.
En esta encuesta, realizada entre el 20 y el 24 de agosto, el PSOE volvería a ganar las elecciones, moviéndose entre los 127 y 130 escaños. La repetición electoral daría a Pedro Sánchez entre 4 y 7 escaños más, una diferencia que no altera ni los equilibrios dentro de la izquierda ni tampoco entre la derecha y la izquierda.
La formación de Pablo Iglesias puede perder entre 6 y 9 escaños, con una caída en voto del 1,2% respecto al 28-A. La suma entre el PSOE y Unidas Podemos se quedaría prácticamente igual que en la actualidad, lo comido por lo servido, sin que se altere la circunstancia de que las dos fuerzas están lejos de la mayoría absoluta.
Por el lado de la izquierda seguiría siendo necesario el concurso de otras fuerzas minoritarias y de los independentistas para sacar adelante la investidura de Sánchez. La suma se movería en la horquilla de 160-166 escaños, con la mayoría absoluta en 176.
En el bloque del centro derecha el reparto de votos confirma un escenario parecido. Con respecto a abril pierden apoyos Cs y Vox, mientras que crece el PP. El partido de Pablo Casado se mueve en el 21,9% en intención de voto, lo que se traduce entre 84 y 87 escaños frente a los 66 actuales.
La formación de Albert Rivera puede perder entre 5 y 8 diputados, con una caída del 2 por ciento en intención de voto. La horquilla que le da el sondeo es de 49-52 escaños, y en la actualidad tiene 57. Y, por último, Vox, que cae del 10,3% al 7,7%, lo que en escaños representa una pérdida de entre 7 y 9 representantes de los 24 actuales.
Pero más allá del análisis individual, la fragmentación sigue dejando al bloque del centro derecha muy lejos de la mayoría absoluta, y con menos escaños que la suma de Sánchez e Iglesias. Serían 148-156 escaños para la derecha y 160-166 para la izquierda. Igual que en la actualidad, el PSOE sumaría con Cs o con el PP incluso en su horquilla más baja. En cuanto a los partidos independentistas, no hay cambios que afecten a los equilibrios en la política nacional.
En la anterior encuesta de NC Report de principios de agosto, el PSOE llegaba al 29,7% en intención de voto, dos décimas más que en la actualidad. Unidas Podemos se situaba en el 12,9, y ahora sube al 13,1%.
El PP tenía el 21,8%, una décima menos que ahora; Ciudadanos, el 14,1, dos décimas más; y Vox se deja otra décima. La fallida investidura de julio y la parálisis del verano no provoca cambios importantes, pero tampoco beneficia al PSOE. Justo en un momento en el que Sánchez e Iglesias siguen centrando todas sus energías en ganar al otro la batalla del relato y de la responsabilidad en el fracaso de la negociación.
Este cuadro demoscópico también deja en evidencia que los cánticos de Moncloa, que pronostican que unas nuevas elecciones beneficiarían al PSOE y perjudicarían a Podemos, hay que ponerlos en cuarentena. Desde las elecciones de abril Sánchez ha utilizado los tiempos y la amenaza de una repetición como elemento de presión para desbloquear su investidura a un coste cero, sin negociarla.
La justificación está en que Moncloa está convencida de que si Iglesias entra en el Gobierno, lo reventará desde dentro en cuestión de meses, por lo que puede ser mejor ir a elecciones y aprovechar lo que entienden que es un momento dulce para el PSOE. Los comicios pueden no alterar los escaños, está por ver, pero Moncloa cree que sí harán que se muevan posiciones, en Cs o en el PP.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
