España
El PSOE vota con Podemos la despenalización de las injurias al Rey y el enaltecimiento del terrorismo
El Congreso ha dado hoy el primer paso para derogar o reformar en el Código Penal los delitos de ofensas a los sentimientos religiosos, las injurias a la Corona o el enaltecimiento del terrorismo, una iniciativa de Unidos Podemos que los socialistas se han abierto a debatir.
La toma en consideración de la proposición de ley ha sido aprobada en el pleno de la Cámara con 180 votos a favor y 166 en contra.
PP, Ciudadanos, UPN y Foro Asturias han manifestado su oposición al considerar que la propuesta concede «barra libre» para amenazar, insultar o incitar al odio y compromete además la «defensa de los valores constituciones».
Pero no lo han entendido así el resto de formaciones del arco parlamentario, que han cargado contra los «artículos anacrónicos» que castigan las críticas y ponen coto a la libertad de expresión, como así evidencian, en su opinión, los casos del actor Willy Toledo, el rapero Valtonyc o los titiriteros de Madrid.
En su defensa de la iniciativa, Alberto Garzón ha manifestado que «todas las críticas están amparadas por la libertad de expresión», ya sean contra una religión, la Corona, los símbolos o las instituciones del Estado, porque es algo legítimo en democracia.
A su juicio, ante «la involución de la libertad de expresión en nuestro país» se hace necesario presentar una propuesta que busca despenalizar las críticas a la monarquía o los chistes de artistas para acabar con «una situación bochornosa» que solo se explica por «artículos obsoletos y anacrónicos».
Las principales críticas han estado dirigidas a su intención de derogar el «ambiguo» delito de enaltecimiento del terrorismo, pero, en opinión de Unidos Podemos, no «deberían estar penadas conductas que carecen del riesgo real de materializarse».
Sin entrar en el fondo de la cuestión, el PSOE ha avalado la tramitación de la iniciativa, ya que «es un hecho que en la sociedad existe un debate serio sobre los limites de la libertad de expresión», si bien ha avanzando que presentará «todas la enmiendas necesarias en base a criterios de proporcionalidad en una sociedad».
Los socialistas han descrito un escenario en el que existe una «excesiva penalización», «imprecisiones en la regulación penal» y «muchos artículos que no se aplican» que demuestran que «el Derecho Penal no es la herramienta más adecuada» para la protección de derechos con los que pueda colisionar la libertad de expresión.
En el acuerdo presupuestario que alcanzaron el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el líder de Podemos, Pablo Iglesias, se incluyó la reforma de los delitos de injurias a la Corona y ofensas a los sentimientos religiosos, pero quedó fuera el de enaltecimiento del terrorismo.
ERC ha garantizado su apoyo a la iniciativa ante los numerosos casos en los que «instituciones y personalidades considerados intocables por los poderes fácticos han prevalecido sobre el libre ejercicio de derechos», y también han avalado la toma en consideración de la proposición PDeCAT y Compromís y PNV, cuyo portavoz ha pedido iniciar un debate sosegado de una norma no exenta de aristas.
Frente a ellos, el PP ha rechazado de plano una iniciativa que, a su juicio, supone dar «barra libre» para amenazar y buscar la impunidad de los acosadores.
El portavoz popular, Leopoldo Barreda, ha garantizado que, frente a quienes jalean a los violentos, los populares siempre estarán del lado de las víctimas y ha instado a Unidos Podemos a denunciar, por ejemplo, las violaciones a las libertades de los no independentistas en Cataluña o las que se viven en países como Venezuela o Irán.
Ciudadanos, por su parte, ha querido dejar claro que, para ellos, la libertad de expresión es un pilar básico de la democracia, pero ha advertido de que los delitos que se quieren derogar protegen los símbolos comunes y las instituciones democráticas y ha asegurado que defenderlos es defender los valores constitucionales.
Su portavoz de Justicia, José Ignacio Prendes, ha tachado además de «absolutamente repulsivo» pedir la supresión del enaltecimiento del terrorismo cuando sigue habiendo más de tres centenares de asesinatos de ETA sin condenas, en línea con lo manifestado por Foro Asturias y UPN.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
