España
Unidos Podemos aboga por cambiar el día de la Fiesta Nacional al 23 de abril
El Congreso ha rechazado este martes una iniciativa de ERC que pedía la supresión de todos los desfiles militares y todo tipo de exhibición castrense que suponga «un gasto superfluo» para el Ministerio de Defensa.
PP, PSOE y Ciudadanos han votado en la Comisión de Defensa de la Cámara Baja en contra de esta proposición no de ley, que solo ha recibido el apoyo de ERC y PDeCAT mientras que Unidos Podemos ha optado por la abstención.
El diputado de ERC ha defendido que los desfiles militares son actos «anacrónicos» que sirven únicamente «para la complacencia de una minoría social», frente a «la mayoría» de la ciudadanía que «cree en los valores del pacifismo y aborrece la imagen de militarización del país». A su juicio, no es «justificable» destinar una cantidad «ingente» de recursos públicos a este tipo de celebraciones cuando otras partidas «han sufrido recortes sistemáticos año tras año».
La diputada del PSOE Patricia Sierra ha defendido que la defensa nacional requiere del apoyo de los ciudadanos y ha calificado de «razonable» que al menos una vez al año la población tenga la oportunidad de acercarse a los militares y conocer de cerca su labor.
No comparte la misma opinión el diputado de Unidos Podemos Félix Alonso, quien comparte con ERC que los desfiles militares son una figura «anacrónica» y además ha propuesto que el Día de la Fiesta Nacional no se celebre el 12 de octubre sino en otra fecha más adecuada como, por ejemplo, el 23 de abril. «Actualizar la patria para que quepamos todo», ha emplazado. La fecha señalada por Unidos Podemos coincide con la celebración del Día del Libro en España, y en Cataluña la festividad de Sant Jordi.
Sin embargo, su grupo parlamentario se ha abstenido de la propuesta de ERC porque no ha incluido su enmienda para abogar por un Día de la Fiesta Nacional que ponga en valor «la pluralidad política y cultural del país».
Frente a este discurso, el diputado del PP Jaime Miguel Mateu ha acusado a ERC de hacer una interpretación «falsaria» de la historia. «A los independentistas obviamente no les gusta el Ejército. A nosotros nos gusta el 12 de octubre, ver la enseña nacional, al Rey y nos emociona escuchar en posición respetuosa y de firmes el himno nacional», ha replicado.
También ha defendido las paradas militares el diputado de Ciudadanos Guillermo Díaz, quien ha sostenido además que el pasado 12 de octubre el desfile tuvo 4,5 millones de espectadores y obtuvo su cuota de pantalla más alta en Cataluña. «Vean el desfile a ver si se les pega algo», ha recomendado a los diputados de ERC subrayando valores militares como «la honradez o la valentía».
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
