A Fondo
El teniente coronel Area Sacristán, vuelve a dirigirse al Gobierno socialcomunista: «Vuestra falta de moralidad ha conducido a la muerte a miles de españoles»
Tcol. Enrique Area Sacristán.- (*)
Dañosas las discusiones, aún doctrinales, aún técnicas, más perjudiciales en los momentos en que vivimos, son todavía las criticas de la conducta, y sobre todo de la labor ajena cuando estas son infundadas; no así las que son fundadas y verdaderas; rara vez son extrañas a ellas ciertas inconfesables pasiones, ocultas, quizás, en el subconsciente, pero vivas siempre, y más dañosas cuanto más solapadas como ocurre con las falsedades de vuestro gobierno; yo huyo de las ocasiones en las que pueda caer en ellas, porque son de aquellas al decir de Dante, “o v´epiu bello tacere che dire”. No des, si digo de mi, un filo a la lengua, porque pudiera volverse contra ti; pero no quiero con ello inclinarme a dejar de juzgaros, aunque solo sea porque la necesidad de hacerlo se me impone para seleccionar mi futuro voto, mis amistades y para proceder discretamente en el trato con ellas; sin olvidar que para soportaros los seres de mentalidad diferente deben evitaros, puesto que en cuanto se os frecuenta en los medios de comunicación, las diferencias humanas y psicológicas entran en conflicto.
Todos los hombres tenemos cualidades comunes, aunque me cabe la duda que vosotros las tengáis, pero en cada hombre toman un carácter particular, adquiriendo el valor de un resorte que es preciso conocer y saber manejar para conducirse con acierto en tales trances como el que nos estáis haciendo sobrevivir; bien entendido que, aun antes que en los demás que no piensan como vosotros, deberéis conoceros a vosotros mismos. [SIGUE MÁS ABAJO]
Vano sería que pretendiese hablaros de este asunto dada la promiscuidad de mentiras con las que os justificáis e injurias que realizáis contra aquellos que no se ajustan a vuestra indescriptible conducta; harto más acertado, y más fructuoso para todos, será que emplee mi pluma en copiar aquí lo que en oportunidad semejante escribía Balmes.
Preciso es juzgar con aplomo y con elementos de juicio suficientes como vosotros nos habéis armado, “Nada más arriesgado que juzgar de una acción, y sobre todo de la intención, por meras apariencias; el curso ordinario de las cosas llevan tan complicados los sucesos, los hombres se encuentran en situaciones tan varias, obran por tan diferentes motivos, ve los objetos de maneras tan distintas, que a menudo nos parece un castillo fantástico, lo que examinado de cerca, y con presencia de las circunstancias, se halla lo más natural, lo más sencillo y arreglado”.
Sencillo y arreglado que vosotros habéis convertido en complicado y desorganizado.
Piensa mal y acertarás, dice la gente, y más de cuatro veces me he sentido inclinado a decir con ella dadas las extravagantes y poco científicas “soluciones” que habéis tomado en perjuicio del pueblo. Juzgándoos con espíritu imparcial, justo y humano, pero sobre todo racional, es casi irresistible mi inclinación a calificaros como mentirosos tomando como referencia las falsedades y mentiras que nos habéis transmitido por vuestros medios de comunicación; pero es preciso hacer abstracción de vuestra personalidad delictiva despojándoos de vuestras ideas y de vuestros afectos, y tratando, por el contrario, de conocer vuestra falta de inteligencia, vuestras malas inclinaciones, vuestra falta de moralidad, vuestros indescriptibles intereses y todos los factores que han podido influir en la toma de vuestras decisiones. Y en aquellos casos en que, con carácter fiscal, nos veamos en la dolorosa precisión de investigar o de juzgar vuestra conducta dudosa, no olvidaremos vuestra condición de responsables de dirigir el barco de la Nación, idea fundamental del respeto que debéis al cargo que ocupáis y a la responsabilidad a que él lleva en perjuicio o beneficio de España.
*Teniente Coronel de Infantería y doctor por la Universidad de Salamanca.
A Fondo
Pánico total en los sindicatos. Por Jesús Salamanca Alonso
«Hoy, los trabajadores ven unos sindicatos fundidos, acomplejados, vendidos al poder, lamerones de lo ajeno, aprovechados y con menos credibilidad que la Fiscalía general del Estado, el Tribunal Constitucional, …»
Dos insignes sindicalistas vallisoletanos me confiesan que los sindicatos mal llamados «obreros» han entrado en pánico ante futuros gobiernos de VOX y de la «derechita cobarde», que se ha tenido que amoldar al acuerdo para formar gobierno regional. Ya sucedió en Castilla y León la legislatura pasada hasta que la insigne derecha de VOX se rasgó las vestiduras, pero se dio un paso importante de legislatura como fue eliminar las subvenciones multimillonarias que recibían los sindicatos «comegambas» o «rebaña-ostras».
Aquel paso, que llevaba tiempo reclamando la ciudadanía, tuvo una vergonzosa retrocesión por parte del PP al verse desamparado, acobardado y sin apoyos, pero quedó patente que los ciudadanos exigen que ese paso se dé de forma permanente. Y ahora se debe hacer; los sindicatos clasistas de la izquierda ventajosa y fomentadora de odio y desigualdad no han hecho nada importante para ser mantenidos por papá Estado a toda costa y a lo grande. Hasta la ministra, Yolanda “Varufakis” Díaz o Yoli «cohete», alias «Tucán», ha hecho el más burdo ridículo con las subvenciones sindicales. Lo raro es que no los haya traicionado, que es su especialidad, aunque nunca es tarde. Está apartada del Consejo de ministros desde que se marchó a la entrega de los Óscar. Cada día despierta más desprecio y menos simpatías. Doy fe.
En los últimos siete años de izquierda presuntamente (y sin presunta) corrompida con apoyos golpistas, comunistas, independentistas y terroristas ha habido infinidad de motivos para convocar huelgas sectoriales y hasta generales, pero el dúo «comegambas» practica el famoso «do ut des». En pocas palabras: dame pan, llámame perro y lléname la faltriquera. ¡Manda huevos! Bien es verdad que han perdido la calle, se han hecho casta, incluso se creen con derecho de pernada con los trabajadores y hoy corren el riesgo de que se les echen encima esos trabajadores responsables, honrados y que no viven de un mundo subvencionado ni duermen hasta las doce de la mañana por estar liberados. Las movilizaciones contra esos sindicatos no se harán esperar y conocerán la horma de su zapato. Al tiempo.
Hay sindicatos sectoriales que no reciben ni un euro, ¿por qué estos vividores sí las reciben? Nunca serán respetados mientras no se hagan cargo de las nóminas de sus propios liberados, ¿qué es eso de que sean las empresas quienes sigan pagándolos si no producen? ¿Qué es eso de que Yolanda y los dos sindicatos más denostados socialmente decidan las subidas salariales sin contar con la patronal? No estaría de más que alguna vez pagaran ellos con el dinero público que reciben. Ellos invitan y el Estado paga con dinero público. ¡Cuánta indignidad y descontrol tienen y cuánta acumulan cada día! ¡Joder, qué tropa!, repetiría incesante don Álvaro de Figueroa y Torres, conde de Romanones.
Este modelo sindical ya no sirve, nadie cree en ellos, son la mofa y el hazmerreír permanente y, cuando salen en TV los líderes de esas formaciones izquierdosas y ultra-izquierdosas, lo primero que se escucha en los bares, restaurantes y mesones es «¡ladrones!» y, además, se enfatiza, repite y contagia a los asistentes. Incluso calificativos, o descalificativos, muchos más gruesos. Y es que han hecho méritos para ello, llevan siete años holgando y presenciando la corrupción de varios miembros del Gobierno y aledaños, incluso viendo y comprobando como huye el galgo de Paiporta o se esconde, a la vez que miente o entorpece la acción judicial, el avestruz de Adamuz o cómo la UCO saca los colores a la «fontanera», «la Paqui», Ábalos, Koldo, Cerdán y demás parroquia, a veces amparados por las hojas parroquiales de izquierdas: las misma que acusan al juez Peinado de tener dos DNI o a Julio Iglesias en falso.
Hoy, los trabajadores ven unos sindicatos fundidos, acomplejados, vendidos al poder, lamerones de lo ajeno, aprovechados y con menos credibilidad que la Fiscalía general del Estado, el Tribunal Constitucional, el Ministerio de Transportes o la presidencia de las Cortes, por no añadir a Felisín Bolaños, Yolanda «Tucán» o Isabelita Rodríguez, más parada que un baile agarrado de los años setenta.
El gran logro sindical español se alcanzará cuando los sindicatos paguen la nómica de sus propios liberados y los gastos de mantenimiento del propio sindicato. Ese día llegará, doy fe de que llegará y tendrá el apoyo de los organismos europeos y de los propios trabajadores. Precisamente será el momento del nacimiento de la modernidad sindical en España y sospecho que Juanma Moreno será quien dé el primer paso junto con Castilla y León, que ya tiene práctica de ello.
Tras las elecciones andaluzas, y el futuro nuevo gobierno de Moreno, ha anunciado que revisará y recortará drásticamente las subvenciones públicas que reciben CC.OO. u UGT cada año. Hablamos de decenas de millones de euros que reciben esas formaciones y cuyo control deja mucho que desear. Ni siquiera sabemos si actúa el Tribunal de Cuentas al respecto ni cómo actúa. Lo del patrimonio sindical lo dedicaremos artículo aparte y en exclusiva.
Los líderes sindicales ya han salido en tromba y planean movilizaciones para seguir mangoneando y chupando del bote, aunque saben que no tienen apoyo de los trabajadores y menos de la ciudadanía en general, pero tranquilos, que llega el día grande de las gambas, el 1º de mayo.
Está claro que lo que proyectan esos sindicatos es «¡un ataque a los trabajadores!» y una amenaza a la Administración para seguir mangoneando y desprestigiándose, aunque ya no pueden desprestigiarse más.
Yo, como trabajador, sigo luchando para acabar con esos privilegios de señoritos y abusadores. Ni creo en ellos ni he creído nunca y jamás me han reportado nada. De ello, doy fe.

