Sucesos
El violador de la estudiante americana en Aluche es de origen argelino y tenía nueve antecedentes
Cuatro días. Ese fue el tiempo que tardó la Policía Nacional en capturar al hombre que violó y agredió brutalmente a la estudiante norteamericana Andrea Sicignano junto al intercambiador de Aluche. Allí, la madrugada del 9 de diciembre, un hombre de 35 años y nacionalidad española (aunque de origen argelino, dato éste que está siendo ocultado por los medios informativos) asaltó a la joven tras apearse en la misma parada del autobús nocturno en el que ambos viajaban. Nada más conocerse los hechos, los agentes pusieron en marcha una investigación que culminaría con su detención el día 12, en Carabanchel. El atacante contaba con hasta nueve antecedentes, aunque ninguno de carácter sexual.
El testimonio de la estudiante, afincada en Madrid desde hace seis meses, resultó fundamental para el rápido esclarecimiento del caso. Pese a que aún seguía convaleciente debido a la paliza -su nariz estaba fracturada y presentaba moratones y arañazos por todo el cuerpo, además de un notorio hinchazón en un ojo-, Andrea, de 27 años, tuvo fuerzas para regresar al lugar del embate y reconstruir la escena. Una vez señalada la ubicación exacta, los investigadores recogieron muestras de ADN al observar restos de sangre en la acera y encontrar algunas de sus pertenencias.
Según explica en el escrito divulgado en sus redes sociales, del que ABC informó en exclusiva, la víctima identificó a su violador en una rueda de reconocimiento efectuada siete días después de su detención. Tras ello, Andrea pudo ver la grabación de la cámara de seguridad instalada en el interior del autobús y darse cuenta de que el agresor planeó su acción desde que la vio entrar: «Me estuvo mirando durante todo el viaje».
Cuando Andrea fue trasladada al hospital, los médicos le practicaron un examen forense para casos de violación, así como una resonancia magnética y un análisis exhaustivo del ojo más afectado. «Podía haberme matado, pero sobreviví. Me dejó en la oscuridad, a veinte pasos de una carretera principal, envuelta en un charco de sangre», prosigue. A la espera de un futuro juicio, la estudiante norteamericana ha abierto una iniciativa en la página de «crowdfunding» GoFundMe para ayudar a otras víctimas de agresión sexual. En cuatro días, más de 170 personas han donado fondos por valor de 6.470 dólares.
Amante de los viajes
Natural de Lindenhurst (una pequeña villa del condado de Nueva York), Andrea estudió Ciencias Ambientales en la Universidad de Búfalo antes de lanzarse a su gran pasión: recorrer el mundo en solitario. Australia, Grecia, Francia, Portugal, Alemania o España son algunos de los lugares que ha visitado. «He estado viajando por mi cuenta durante años, en todo tipo de países y ciudades», incide en la carta. A Madrid llegó en julio, donde fijó su última residencia y obtuvo el certificado para enseñar inglés.
El día de la violación, Andrea había salido a disfrutar de un espectáculo de flamenco junto a un amigo. Sus caminos se separaron en la puerta del local: «Tratando de volver a casa, me confundí de autobús y acabé al final de la línea en una zona desconocida». Aquella zona desconocida era el intercambiador de Aluche, muy cerca de Carabanchel, donde cuatro días después fue detenido su asaltante. «Se sentó a mi lado y me aseguró que podía ayudarme a llegar a casa», describe, minutos antes de caer en la cuenta del peligro que corría.
«Traté de irme, pero él se volvió con violencia y empezó a golpearme», añade, en una situación en la que incluso llegó a fingir estar muerta para salir de ella con vida: «Cerré los ojos y recé para que al abrirlos se hubiera ido. No sé cuánto tiempo pasó, pero cuando lo hice, había desaparecido». La joven echó a correr descalza hasta que alguien detuvo su coche para socorrerla: «Siento alivio de estar viva», resume, en un alegato colmado de valentía.
A Fondo
Las Pardo de Vera, las niñas de familia bien, presuntas delincuentes
El exjefe de personal de ADIF apunta a Pardo de Vera por la contratación de las mascarillas
Miranda reconoce que existieron más ofertas, pero que no las valoraron porque pensaban que no cumplirían

El exjefe de personal de ADIF, Michaux Miranda, en el juicio.
El último testigo de la quinta jornada del juicio de las mascarillas deja la pelota en el tejado de Isabel Pardo de Vera. El exdirector de Gestión Personal en ADIF Michaux Miranda ha apuntado a la expresidenta del administrador de infraestructuras ferroviarias. El ex alto cargo ha subrayado este martes en el Supremo que fue ella quien le pidió que llamara a Soluciones de Gestión. El exdirectivo ha reconocido que existieron otras ofertas más económicas, pero que no se valoraron porque pensaban que no cumplirían el contrato. Además, ha subrayado que ya tenían la experiencia positiva de Puertos del Estado, por lo que decidieron contratar con ella.
Miranda ha relatado que buscaron proveedores desde semanas antes de que se publicara la orden ministerial el 26 de marzo de 2020 de forma «insistente y con ahínco», pero que «nos estaba costando» encontrar empresas que suministraran mascarillas de forma inminente. A pesar de que valoraron dos ofertas, decidieron adjudicar la compra a Soluciones de Gestión porque garantizaba el suministro de manera inmediata. Pardo de Vera acudirá este miércoles como testigo para explicar cómo se transmitió la instrucción para adquirir material.
El exjefe de personal de ADIF ha asegurado que el ente público tenía otra oferta de mascarillas sobre la mesa, presentada por una empresa china de tecnología con sede en Granada (Innjoo Technology) dedicada a la venta de teléfonos móviles y tabletas. Sin embargo, tras valorarla, decidieron confiar en la de Soluciones de Gestión y encargarle cinco millones de unidades de mascarillas por 12 millones de euros.
Ofertas más económicas
El antiguo responsable de ADIF, investigado en la Audiencia Nacional, ha explicado que la noche en la que estaban deliberando sobre las ofertas recibieron la información de que el suministrador de Puertos del Estado ya tenía montada la logística para la entrega de las primeras mascarillas. Eso les motivó en confiar en la firma vinculada a Víctor de Aldama, que se enfrenta a siete años de prisión por el atenuante de colaboración. La Fiscalía y las acusaciones populares elevan la petición para Koldo García y José Luis Ábalos a 30 años.
El fiscal jefe Anticorrupción, Alejandro Luzón, le ha preguntado al testigo si los 2,5 euros por mascarilla que pagaron a Soluciones de Gestión eran habituales en ese momento, a lo que Miranda ha respondido que sí. El exjefe de Recursos Humanos de ADIF ha esgrimido que las empresas que ofertaban por debajo de esa cantidad no solían conseguir entregar la totalidad del pedido. Luzón ha recordado entonces al compareciente que «el Servicio Madrileño de Salud las compró a 1,24 a una empresa española en esas fechas».
«Las mascarillas se entregaron en cinco envíos. Sasemar detectó que había unas mascarillas defectuosas, lo trasladamos a la empresa y las sustituyó», ha apuntado Miranda. El exdirector de Recursos Humanos de ADIF ha señalado que Soluciones de Gestión «cumplió el contrato» y que tenía a las empresas SGS y Bureau Veritas como verificadores del proceso.
El ex alto cargo ha señalado que habló con Koldo García en tres ocasiones en abril de 2020 porque era la persona designada por el Ministerio de Transportes para el reparto de mascarillas: «En la orden venían ya fijadas las cantidades de entrega». Ha explicado que Pardo de Vera, que fue quien le designó para la adquisición de cinco millones de cubrebocas, pero que desconoce los motivos por los que le eligió.

La auditoría de Puente
En un informe reciente, la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil vinculó a Pardo de Vera con la trama de las mascarillas. El oficio remitido a la Audiencia Nacional, incluye una serie de mensajes con el propio Miranda, donde este le recuerda que fue ella quien le pasó el teléfono de Íñigo Rotaeche, representante de Soluciones de Gestión. Los investigadores apuntan que la expresidenta de ADIF lo consiguió a través de Koldo García.
Miranda también se ha mostrado este martes muy criticó con la auditoría encargada por el ministro Óscar Puente: «La forma en la que se gestionó deja mucho que desear». El exdirector de Recursos Humanos de ADIF fue cesado de su cargo en agosto de 2024, tras su imputación en la Audiencia Nacional.
