Opinión
«Enrique de Santiago, un tipo muy peligroso» por Juan Manuel Jiménez Muñoz
Hace ya más de un mes (desde que los Hijos de la Gran Putin invadieron su país) que Zelenski, el primer ministro de Ucrania, ilegalizó varios partidos políticos pro-rusos. Es natural. Es lógico. Es de primer curso de Sentido Común. En cualquier guerra de invasión, sólo un estúpido dejaría actuar libremente en la retaguardia a partidos políticos traidores a la Patria, socavadores de la moral y amigos de los extranjeros. Y sólo un necio permitiría que los voceros oficiales de Putin en Ucrania dieran apoyo al déspota ruso mientras el tirano bombardea hospitales, viola mujeres, asesina niños, destruye edificios, saquea las industrias, amaga con ataques nucleares y ametralla a viejecitos desarmados en las tristísimas colas del pan.
Sólo en España somos así de imbéciles: tenemos golpistas legalizados, quintacolumnistas amnistiados y separatistas engordados con el erario público; y tenemos exterroristas votando en el Parlamento los presupuestos generales del Gobierno. Misterios de la vida. Complejos atrasados de cuarenta años de dictadura. Porque en democracias tan sólidas como Alemania o Portugal no ocurren tales disparates. Pero bueno: vayamos al grano.
Ayer, Izquierda Hundida, Unidas Podridas, la CUP y otras bandas asociadas, condenaron enérgicamente a Zelenski por esa imperdonable falta democrática de haber ilegalizado en Ucrania a los partidos políticos pro-rusos: entre ellos al Partido Comunista, afín a Putin desde hace décadas y ferviente defensor del expansionismo ruso en Europa, en especial por los territorios de la extinta U.R.S.S. (o sea, también por Ucrania).
La vergüenza nacional que sostiene al actual Gobierno de España, estos analfabetos de la “diplomacia de precisión”, estos paniaguados de coche oficial y chalet en las afueras, estos putinianos tan cabreados por la lógica decisión de Zelenski de ilegalizar a los traidores, ya han expresado en multitud de ocasiones su paradójico deseo de ilegalizar a VOX aquí en España. Nada de extrañar en eso, ya que el marxismo-leninismo, como marca indeleble de la casa, allá donde gobierna o ha gobernado, usando tanques para ello si hace falta, siempre ilegaliza a todos los partidos políticos menos al suyo: son los actuales casos de Nicaragua, Corea del Norte, Cuba y China; y en su día, fueron los casos de Camboya, la U.R.S.S., Alemania Oriental, Rumanía, Vietnam, Albania, Polonia, Hungría o Checoslovaquia.
En estos momentos, el español más combativo contra Zelenski se llama Enrique Santiago, conocidísimo en su casa y secretario general del Partido Comunista de España (que es quien manda en Izquierda Hundida; la cual, a su vez, es quien manda en Unidas Podridas). Este oscuro personaje y sus oscuras fechorías, pasan demasiado desapercibidas para mi gusto.
En primer lugar, además de oscuro secretario general del oscuro Partido Comunista de España (máxima autoridad del Partido), forma parte también del Gobierno como oscuro Secretario de Estado del oscuro Ministerio para la oscura Agenda 2030. En otras palabras: es el oscuro segundo de la oscura Ione Belarra, y si puede te la agarra: te toca los huevos, quiero decir.
El tal Enrique Santiago, junto con los habituales catedráticos de la CUP y otras bandas asociales asociadas, ha votado en contra de declarar crímenes contra la humanidad los asesinatos de la población civil ucraniana a manos de Rusia. Y es que este hombre, el Enrique, oye la palabra “Rusia” y se le hace el culo agua.
Por cierto: Enrique Santiago es muy partidario de que el juez Garzón, o los jueces argentinos, abran juicios por crímenes de guerra contra el general Franco, el general Viriato y el General Óptica. Cosas de siglos atrás, que corren muchísima prisa. Lo de Ucrania puede esperar.
Enrique Santiago, además, es un ferviente defensor del “no a la guerra”. Esto es: de no enviar armas a Ucrania, para ver si así los rusos hacen un rápido paseíllo militar por el país sin molestar a los civiles. Alma buena es este Enrique Santiago, partidario de que Ucrania no resista. Eso sí: le brillan los ojillos de emoción cuando le cuenta a sus nietos la resistencia numantina del Madrid de 1936 contra el fascismo, del Madrid miliciano del “no pasarán”, del Madrid comunista de “La Pasionaria” pidiendo urgentemente voluntarios internacionales como carne de cañón. Mala memoria tenemos. Y muy mala leche.
Este Enrique Santiago, además, siendo ya miembro del Gobierno, fue entrevistado largamente en un programa de televisión por dos periodistas bastante cachondos. La entrevista dura poco más de treinta minutos, y sigue colgada en YouTube. No deberías perdértela, amigo lector: retrata al personaje.
En un momento dado, le pregunta un periodista a Enrique Santiago:
–En 1917, los bolcheviques de Rusia atacaron el Palacio de Invierno e hicieron prisioneros al Zar y a toda su familia (al Zar, a la Zarina, a un hijo de corta edad y a cuatro hijas adolescentes). ¿Te ves a ti mismo asaltando con armas el Palacio de Invierno de Rusia?
–Por supuesto que sí –responde Enrique Santiago–. Aquél fue uno de los momentos más maravillosos de la revolución comunista, y yo soy comunista.
–Ya –insiste el reportero –. Pero, ¿y ahora, en 2020? ¿Te ves entrando en el Palacio Real de Madrid con una pistola para detener al rey de España y a su familia?
–(Risas de Enrique Santiago). Ja, ja, ja, ja… Hombre, yo sí me veo. Si las circunstancias históricas fuesen parecidas a las de la Rusia de entonces, en medio de una revolución, yo entraría en el Palacio Real de Madrid.
–(Risas de los dos entrevistadores). Ja, ja, ja, ja… Pero vamos a ver, Enrique. Una vez dentro del Palacio Real… ¿harías uso del arma contra la Familia Real?
–(Enrique Santiago deja de reír, y habla tras pensar unos segundos la respuesta). Hombre, eso ya dependería de cómo se pusieran las cosas, de si hay resistencia de los Reyes y cosas así.
En fin, lector. Ya conoces al heroico Enrique Santiago, aspirante a regicida. Éste es el tipo que tenemos de secretario general de los comunistas españoles. Éste es el altísimo cargo del Gobierno que cobra un pastón del erario público. Éste es el trepa que llegó a Secretario de Estado tras jurar o prometer lealtad al Rey y a la Constitución Española. No sé cómo no se le cayó la mano. Éste es el tipo que no quiere catalogar como crímenes de guerra los asesinatos de Putin en Ucrania. Éste es el tipo que no quiere que le enviemos armas a Ucrania para que Ucrania pueda defenderse. Éste es el tipo que dice que la OTAN es tan culpable como Rusia de la agresión a Ucrania. Éste es el tipo que dice que Rusia también tiene sus razones. Éste es el tipo que apoya la ininteligible e iletrada propuesta de Podemos de una “diplomacia de precisión”. Y este es el tipo que quiere ilegalizar a VOX por encontrarlo fascista; y si de él dependiese, también ilegalizaría al PP, a Ciudadanos y a todo aquél que no sea independentista de pedigrí o marxista-leninista de lealtad comprobada.
En fin: éste es el tipo que se ha molestado muchísimo porque Zelenski, para defender a Ucrania de sus traidores internos, ha ilegalizado al Partido Comunista Ucraniano mientras estén en guerra con Rusia.
No sé a vosotros, pero a mí me encanta Zelenski.
Firmado:
Juan Manuel Jimenez Muñoz.
Médico y escritor malagueño.
España
Los sindicatos reactivarán algaradas y movilizaciones. Por Jesús Salamanca Alonso
«La falta de experiencia en la formación de equipos de trabajo y en gobernar instituciones puede hacer que VOX interfiera en cuestiones que deben darse por superadas»
Con tanta ayuda pública, los sindicatos mayoritarios viven en la abundancia como señores feudales venidos a menos. Permiten llevar una vida de lujos y privilegios; eso hizo hace unos años que, en algunas sedes de las formaciones mayoritarias, colgaran longanizas como forma de llamarlos «chorizos»: esas debieron de ser bien acogidas porque no las devolvieron, confirmando lo que ya se sabía.
Mientras se dan una vida de lujo y sin sobresaltos, los trabajadores ven cómo los recortan y aprietan cada vez más. Por eso, la ciudadanía en general, exige que sean los afiliados quienes mantengan a esas organizaciones tan costosas, tan poco rentables y desprestigiadas. Protestar, deben de protestar mucho, pero en lo de trabajar ya tengo más dudas y una prueba es que más del 30% de los convenios colectivos siguen sin aprobar, pero como no afecta directamente al bolsillo de ellos, pues tranquilidad, no hay prisa. Si esa es su forma de actuar en todo, mejor que cierren sus sedes, envíen al tajo a sus liberados y se jubilen los dirigentes, que ya chirría y molesta hasta su imagen degradada y despreciada sindicalmente.
¡Qué diferencia, de lidiar con esta gente que se agarra como lapas al sillón, a negociar con Marcelino Camacho, Nicolás Redondo y, posteriormente, José Mª Fidalgo y Cándido Méndez! Hay que destacar que Nicolás Redondo luchó y padeció el franquismo y siempre fue un referente en la lucha obrera en las acerías navales de Vascongadas. Y puesto que vive en el mismo municipio del que es natural Patxi López, no estaría de más que le diera unas lecciones de urbanidad, educación básica, cortesía, dignidad y protocolo; tal vez de esa forma dejaría de hacer el ridículo en las controladas y sesgadas ruedas de prensa del Congreso de los Diputados, más propias de un dictador que de un demócrata. No por casualidad lo llaman «el zorro del Congreso» por sus espantadas.
Volvamos al gran logro que ya planifican las comunidades donde la derecha y VOX trabajan para formar Gobierno: la eliminación y dependencia de las ayudas públicas. Andalucía lo tiene claro y ya ha anunciado que retirará el 50% de las ayudas sindicales. Sin duda, es un intento fallido, ya que debe ser el 100% si no quiere tener problemas a corto plazo, lo mismo que Castilla y León. De Aragón apenas ha trascendido nada al respecto, pero es firme el convencimiento de seguir la misma línea que las demás comunidades. Extremadura también acabará con ese atropello que ha existido durante años: tal vez se chupen menos cabezas de gamba y se respete más a los pobres crustáceos emparentados con el langostino y el camarón.
Lo prometido por Andalucía es el camino que seguirán las demás, excepto las dos comunidades rebeldes, más egoístas y aprovechadas e insolidarias. También es el momento de que los trabajadores se organicen contra los sindicatos sectarios y de clase y convoquen movilizaciones contra ellos. En una reunión de amigos, el más político de todos comentaba que «si VOX no cumple su compromiso, lo mejor es que no participe en los gobiernos autonómicos y calle en lo sucesivo» La falta de experiencia en la formación de equipos de trabajo y en gobernar instituciones puede hacer que VOX interfiera en cuestiones que deben darse por superadas. Desde que se celebraron las elecciones ya va siendo hora de que se formen los gobiernos. Han perdido demasiado tiempo con la constitución de las mesas de cada Parlamento y cualquiera diría que les da miedo dar el paso de formar los gobiernos. ¡A trabajar, gandules!

A ver si es verdad que se les acaba el abuso público y se inicia la transparencia que nunca ha existido, ni en las comunidades y no digamos en el Gobierno central donde nos ocultan hasta los viajes viciosos, lascivos y deshonestos del Falcon al ser declarados treinta y nueve de ellos como secreto de Estado. Eso no huele bien y menos los que llevaban destino a República Dominicana y a Venezuela vía Colombia.
Llevamos sin una huelga general muchos años y no será que no ha habido motivos para ello: corrupción, latrocinio, malversación, mordidas, comisiones, nula transparencia, ataques a los jueces, corrupción del exfiscal general y otras instancias más respetables que el Gobierno del felón «cum fraude». Ahora que se sienten rechazados los sindicatos, las huelgas se cuadruplican en este año 2026, debido al bloqueo de las negociaciones salariales. Más de un 30% de los trabajadores están afectados.
Hay que recordar que desde 2022 parecía que la relación entre empresas y trabajadores se había normalizado o, por lo menos, se había calmado debido al acuerdo entre CEOE, Cepyme y el sindicalismo fantasma de la izquierda bolchevique, protegidos por doña Yolanda «Tucán», hoy caída en desgracia en el Gobierno sanchista. Sus traiciones al sanchismo y a Podemos le han pasado factura. Nadie le admite en sus filas porque lo que toca, lo desgobierna. ¡Si tendrá capacidad de traición y facilidad para la misma que hasta a su principal mentor lo «apuñaló» por la espalda! ¿Se acuerdan de Xosé Manuel Beiras, político y economista gallego, además de líder del BNG? Si a ello añaden la protección y encubrimiento al pederasta Ramiro Santalices por pare de Yolanda, pues ya tienen todos los ingredientes para que nadie se fie de ella y genere un rechazo brutal, menos en UGT y CC.OO. a quienes ha regado de euros y prebendas.
Las solicitudes de huelga y los conflictos laborales ya han comenzado y aumentarán si hay adelanto electoral y se hunde, como es previsible, la zurda sindical, falsaria y ruinosa. Quienes llevan siete años tirándose a la bartola se reactivarán con las algaradas y las movilizaciones.
Tan sólo las huestes del felón tranquilizan a esos sindicatos radicales y reaccionarios cuyo logro de la «derechita cobarde» será eliminar por completo las abundantes ayudas y subvenciones públicas que reciben los dos sindicatos sectarios y falsarios amparados y amamantados también por la mafia criminal sanchista.
