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Opinión

Es un hecho: el Partido Popular se va a la mierda. O a la izquierda, que es lo mismo

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Pues sonará como suene, señoras y caballeros, pero creemos que es la forma más hispana de definir lo que está ocurriendo en las tripas de ese monstruo anencefálico que nació de las traiciones de Manuel Fraga al régimen que juró defender y que finalizó la otrora brillante etapa aznariana con un asesinato en masa, espantoso, que la debilidad genital permanente de la derechita cobarde ha impedido investigar.

Porque si ante la aparición del nuevo «amado líder», Pablo Casado, con un cierto desparpajo, valentía, y una inconcebible tendencia a llamar a las cosas por su nombre, nos llamó la atención, y los nombramientos de algunas figuras destacadas, como Cayetana Álvarez de Toledo, incluso colocó un puntito de ilusión en el proyecto, este se desvaneció rápida y contundentemente cuando el bueno de Feijóo, ese que sale en fotos con traficantes, amagó con disputarle el liderato a Pablito Casado.

Poco más necesitó este jovenzuelo sin principios definidos -o con demasiados según las circunstancias- para efectuar un derrapaje y cambiar la dirección de la política y de la actitud de la Derechita Cobarde, que es el lobby que ahora gobierna de manera incontestable el Partido Podrido. O sea. PP.

El fantasma de la sempiterna cobardía de la derechita cobarde emasculada vuelve por donde suele: acomplejada por la carencia de valor, honor, principios y dignidad: es decir, atacando a VOX y lamiendo obscenamente las suelas de los zapatos de la izquierda. Incluso a pesar de que la izquierda se ría en la cara del PP mientras, ensoberbecida, recibe los lametones rastreros, aprovechando por supuesto, para pisar todo lo que puede al PP, porque, si no lo sabían ustedes, ya se lo cuento yo: no hay cosa que se la ponga más dura a un pepero que el que uno de izquierdas le atice unas cuantas patadas en el bajo vientre. Demostrado. Ahí lo tienen.

Y si necesitan una prueba tangible de lo antedicho, aquí se la ofrecemos con el miserable, rastrero, mendaz, rufianesco, mentiroso, ridículo, falso y a todas luces infame tuit perpetrado por la cuenta oficial del PP, pero citando textualmente a D. Pablito Casado. Ese traidor:

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Así que, ya lo saben los canarios: todos esos fornidos muchachotes que les están invadiendo desde hace semanas, fuertes, bien alimentados, con dinero y violentos, alojados a cuenta del Estado -de usted y de mi- en hoteles de 3, 4 y 5 estrellas, son en realidad, débiles mujeres maltratadas cuando no directamente esclavos traidos del África Negra para servirnos de forma gratuita.

Lo ha dicho Pablo Casado: Habrá que hacerle caso.

 

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España

Elecciones autonómicas o juegos florales. Por Jesús Salamanca Alonso

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«El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria».

Trascurrido el 8-M con división, amenazas entre las diversas «tribus» innombrables, desnudos malogrados –aunque ellas mismas se llamen feministas o «feminazistas»– esputos, amenazas e insultos a las periodistas que cubrían la noticia, parece que volvemos a la normalidad diaria que, en estas fechas, son las elecciones de las distintas comunidades, siendo las más cercanas las de Castilla y León.

Tal comunidad, decíamos hace unos días, que tenía sus revoluciones pendientes; incluso León (solo) trabaja por su independencia uniprovincial, otra revolución pendiente y que ya huele. Sigue insistiendo Fernández Mañueco que va a exigir a Vox que, si hay acuerdo, lo sea para toda la legislatura. Él tiene la impresión de que el Mediterráneo estaba sin descubrir hasta que llegó a presidente con su declaración rimbombante. Algo que es lógico y que no se cumplió la legislatura pasada por la falta de cuadros y la división interna del partido que «acaudilla» un tal Santiego Abascal y del que empiezan a mofarse sus seguidores más jóvenes y buena parte de la ciudadanía madura. En fin, si la incompetencia volara…seguramente no nos daría el sol.

Alguien dijo eso de que «éramos pocos y parió la abuela». Pues justamente es lo que está sucediendo en el partido a la derecha del Partido Popular. Abascal se ha ido quedando sin los mejores por las cacicadas que se han impuesto desde la cúpula ultraderechista. Recordarán a Macarena Olona, a Espinosa de los Monteros, la ejecutiva de Murcia y más recientemente a Ortega Smith. Quienes mejor podían conformar los cuadros de gestión están en la calle y durante la campaña electoral tan sólo se ha visto a Abascal. ¿Le molesta que otros chupen cámara? ¿Acaso piensa que le van a destronar de un plumazo por su caudillismo mal enfocado? ¿quiere seguir presumiendo de su enfrentamiento pasado con ETA?

Por mucho que hable Alfonso Fernández Mañueco de exigir compromisos para toda la legislatura, eso no lo puede hacer con Vox porque hay una tremenda deficiencia en sus inexistentes cuadros de gestión. Carece de banquillo, como se dice ahora. Lo estamos viendo en Extremadura y en Aragón, aquí parece que los militantes son más sensatos. En Extremadura ha sido calamitosa la actuación del líder regional de Vox, asesorado por los de más arriba, por eso se están marchando los militantes a chorro. No olviden que los políticos son como los libros de una biblioteca, cuanto más latos están menos sirven.

Casi un 70% de la población extremeña culpa a la formación de Abascal de huir, de no dar la cara y de no haber entendido el voto de las urnas. Han aterrizado en política como podían haber planeado y caído en una vaquería. Si quieren presumir de torpeza, allá ellos, pero la ciudadanía no se lo va a consentir. No deben olvidar que los atropellos se pagan siempre en las urnas y, a veces, antes.

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En Castilla y León de prevé un proceso parecido al de Extremadura: «aguanto como que soy fuerte, pero en dos meses te desgasto». Eso no es hacer política, sino terrorismo electoralista y con ello se parece a EH Bildu, pero desde otra perspectiva. ¡Qué poca cabeza tiene el líder extremeño de Vox, si al final acabará claudicando, como dejaba constancia de ello el 53% de los extremeños! La actitud de Vox en Extremadura se conoce en mi pueblo como «enmarranar más al cerdo». En otros tiempos le hubieran «hecho los perrillos» como hacíamos en el colegio a quienes presumían de algo o fantasmeaban demasiado. Y lo hacíamos por su mala fe, tocapelotas, imbécil e insensato.

Tan sólo el 31% de extremeños culpa a María Guardiola del bloqueo por no haber sabido atraerse a los de Santiago Abascal. Posiblemente, la peor noticia para Vox sería convocar ahora mismo nuevas elecciones porque, según las dos encuestas consultadas, esa formación ultraderechista perdería entre dos y cuatro diputados, que sumaría el PP y dos perdería el PSOE.

Si Vox no tiene más que estratagema, esa se combarte con una buena estrategia. Siempre ha sido así. Al PSOE de Extremadura le hundió los engaños del «hermanísimo», las trampas mafiosas de Garrido y la desconfianza de los socialistas. Si se hubieran convocado antes las elecciones generales sería otro el resultado, pero donde no hay mata, no hay patata.

Según veo en una encuesta de Signa Dos para El Mundo, siguen divididos los deseos de los extremeños y mientras uno de cada cuatro apoya que el PSOE permita un gobierno de la derecha pepera en solitario, entre quienes se dicen votantes socialistas, un 40% quiere ese gobierno en solitario del PP. Un 22% de extremeños prefiere que haya repetición electoral porque creen que la ultraderecha acabará de morros contra las urnas. Y créanme que no van descaminados.

El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria. Ni Castilla ni León van a permitir tonterías, ni se va a esperar a que caiga el higo de la higuera o a Abascal lo alumbre San Apapucio, patrón de la estupidez.

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Cuando ese santo alumbra, la estupidez y la torpeza ya están instaladas en la persona. Y si no ceden las partes todo lo que haya que ceder, que dejen la política y se vayan a poner copas y cacahuetes a los lupanares de Pedro Sánchez y malversadora señora «catedrática» o a República Dominicana a contar los aterrizajes del Falcon sin transparencia.

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