Opinión
España agoniza en la encrucijada. Por el General de División Juan Chicharro

[S]í, y no se vislumbra vacuna alguna que pueda remediarlo. No soy analista político. Escribo sólo desde la perspectiva de una persona atenta y preocupada por el devenir de nuestra Patria a la que contemplo en una encrucijada donde la elección del camino a tomar puede ser vital para su pervivencia como nación. Con un Gobierno socialcomunista que con el objetivo de mantenerse en el poder a toda costa está dispuesto a lo que sea, incluso a la destrucción de la propia nación, las soluciones que puedan haber se nos antojan muy complejas.
El sistema partitocrático lo domina todo. Los partidos políticos son el germen de todo el desastre presente al atender sólo a sus intereses particulares. Lo vemos en la izquierda y también en la denominada derecha. Poco les interesa el bien común. Cada uno va a lo suyo en concreto. Así, vemos como el Sr. Sánchez se apresta a indultar golpistas sin más argumento que la cesión a los independentistas catalanes de todo cuanto pidan, vemos al principal partido de la oposición, el PP, con actitudes muy parecidas, tal y como hemos visto en Ceuta y Melilla alineándose con el PSOE y partidos promarroquíes, vemos como partidos independentistas se frotan las manos ante la enorme debilidad parlamentaria del PSOE de la que sacan buen provecho, vemos el continuo acoso al poder judicial, incluso ya hasta con el Tribunal Supremo……etc.
Instituciones como la Iglesia, la Corona o las Fuerzas Armadas aparecen ya como impotentes e inermes ante la debacle presente. Están desaparecidas del mapa o al menos dan esa impresión. La relevancia internacional de España es insignificante como se puede observar en casi todas las circunstancias. Sólo un partido como VOX parece vislumbrar esta situación y da la cara en el Parlamento y en la calle; y sin embargo pese a augurios optimistas no parece que acabe de ser capaz de contrarrestar electoralmente la fuerza mediática a la que la izquierda le somete ni a la fuerza relativista o liberal de un PP sin norte ni principios sólidos.
Un partido, VOX, también sujeto a la partitocracia en la que se ve envuelto y en la que también está aprendiendo a jugar. Aún no han leído a Orwell y desconocen que quien domina el pasado domina el futuro y que quien domina el presente controla el pasado. Su tibieza en la defensa del legado del principal estadista de los últimos siglos, Francisco Franco, así lo demuestra. Pura táctica partitocrática. Seguramente piensan que así pescan en caladeros impensables hasta hace poco olvidándose de que aquí juegan con fuego pues para este viaje ya tenemos al PP.
En cualquier caso el pueblo manda y tiene la última voz. Un pueblo en mi opinión sujeto en demasía al adoctrinamiento al que está sometido desde hace mucho tiempo, algo contra lo que es muy difícil luchar. Mala cosa esta, si bien la victoria de la Sra Diaz Ayuso – que no el PP, a ver si se enteran en Génova – en las últimas elecciones celebradas en Madrid abre una puerta a la esperanza de que se imponga la razón y se den opciones a la sensatez.
No cabe el desánimo. La hora más oscura se presenta siempre antes del amanecer, dicen los marinos, y nuestra Patria debe, en la encrucijada en la que se encuentra, mantener la bandera enhiesta. Se vislumbran fisuras serias en el Gobierno no sólo por su reconocida incompetencia durante la gestión de la pandemia, y la presente crisis económica, sino porque su enfrentamiento con el poder judicial nos da indicios de que podemos estar ante el fin de su dictadura en no mucho tiempo. Cada vez son más los españoles de a pie que comienzan a estar más que hartos de estar dirigidos por una banda de sectarios que han tomado la nación como su finca particular y que la utilizan para políticas de índole personal. Incluído aquí su enriquecimiento privado del que se podrían dar numerosos ejemplos.
Es la hora de la rebelión de sociedad civil. Por cauces legales, por supuesto, pero con toda la energía que sea precisa.
Decía al principio de estas líneas que ni soy ni me considero, para nada, analista político, pero sí observador de la rabia contenida que percibo en una gran mayoría de españoles en gran medida también desorientados por todo cuanto les está tocando vivir.
Ya está bien. Están rompiendo nuestra Patria y nuestra convivencia y es llegada la hora de quebrar esta dictadura neocomunista que al mejor estilo “gramsciano” se ha instalado entre nosotros.
Es más: no se trata ya de la defensa de ideologías diferentes sino de un esfuerzo común para expulsar de la poltrona al sátrapa y a su banda de corruptos. Y como si la telepatía se hiciera realidad oigo la convocatoria de una manifestación el próximo día 12 en Madrid con ese objetivo. No soy amigo de este tipo de actos pero en este caso ahí estaré. La situación lo requiere.
Ante la encrucijada todos a Colón.
España
Elecciones autonómicas o juegos florales. Por Jesús Salamanca Alonso

«El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria».
Trascurrido el 8-M con división, amenazas entre las diversas «tribus» innombrables, desnudos malogrados –aunque ellas mismas se llamen feministas o «feminazistas»– esputos, amenazas e insultos a las periodistas que cubrían la noticia, parece que volvemos a la normalidad diaria que, en estas fechas, son las elecciones de las distintas comunidades, siendo las más cercanas las de Castilla y León.
Tal comunidad, decíamos hace unos días, que tenía sus revoluciones pendientes; incluso León (solo) trabaja por su independencia uniprovincial, otra revolución pendiente y que ya huele. Sigue insistiendo Fernández Mañueco que va a exigir a Vox que, si hay acuerdo, lo sea para toda la legislatura. Él tiene la impresión de que el Mediterráneo estaba sin descubrir hasta que llegó a presidente con su declaración rimbombante. Algo que es lógico y que no se cumplió la legislatura pasada por la falta de cuadros y la división interna del partido que «acaudilla» un tal Santiego Abascal y del que empiezan a mofarse sus seguidores más jóvenes y buena parte de la ciudadanía madura. En fin, si la incompetencia volara…seguramente no nos daría el sol.
Alguien dijo eso de que «éramos pocos y parió la abuela». Pues justamente es lo que está sucediendo en el partido a la derecha del Partido Popular. Abascal se ha ido quedando sin los mejores por las cacicadas que se han impuesto desde la cúpula ultraderechista. Recordarán a Macarena Olona, a Espinosa de los Monteros, la ejecutiva de Murcia y más recientemente a Ortega Smith. Quienes mejor podían conformar los cuadros de gestión están en la calle y durante la campaña electoral tan sólo se ha visto a Abascal. ¿Le molesta que otros chupen cámara? ¿Acaso piensa que le van a destronar de un plumazo por su caudillismo mal enfocado? ¿quiere seguir presumiendo de su enfrentamiento pasado con ETA?
Por mucho que hable Alfonso Fernández Mañueco de exigir compromisos para toda la legislatura, eso no lo puede hacer con Vox porque hay una tremenda deficiencia en sus inexistentes cuadros de gestión. Carece de banquillo, como se dice ahora. Lo estamos viendo en Extremadura y en Aragón, aquí parece que los militantes son más sensatos. En Extremadura ha sido calamitosa la actuación del líder regional de Vox, asesorado por los de más arriba, por eso se están marchando los militantes a chorro. No olviden que los políticos son como los libros de una biblioteca, cuanto más latos están menos sirven.
Casi un 70% de la población extremeña culpa a la formación de Abascal de huir, de no dar la cara y de no haber entendido el voto de las urnas. Han aterrizado en política como podían haber planeado y caído en una vaquería. Si quieren presumir de torpeza, allá ellos, pero la ciudadanía no se lo va a consentir. No deben olvidar que los atropellos se pagan siempre en las urnas y, a veces, antes.
En Castilla y León de prevé un proceso parecido al de Extremadura: «aguanto como que soy fuerte, pero en dos meses te desgasto». Eso no es hacer política, sino terrorismo electoralista y con ello se parece a EH Bildu, pero desde otra perspectiva. ¡Qué poca cabeza tiene el líder extremeño de Vox, si al final acabará claudicando, como dejaba constancia de ello el 53% de los extremeños! La actitud de Vox en Extremadura se conoce en mi pueblo como «enmarranar más al cerdo». En otros tiempos le hubieran «hecho los perrillos» como hacíamos en el colegio a quienes presumían de algo o fantasmeaban demasiado. Y lo hacíamos por su mala fe, tocapelotas, imbécil e insensato.
Tan sólo el 31% de extremeños culpa a María Guardiola del bloqueo por no haber sabido atraerse a los de Santiago Abascal. Posiblemente, la peor noticia para Vox sería convocar ahora mismo nuevas elecciones porque, según las dos encuestas consultadas, esa formación ultraderechista perdería entre dos y cuatro diputados, que sumaría el PP y dos perdería el PSOE.
Si Vox no tiene más que estratagema, esa se combarte con una buena estrategia. Siempre ha sido así. Al PSOE de Extremadura le hundió los engaños del «hermanísimo», las trampas mafiosas de Garrido y la desconfianza de los socialistas. Si se hubieran convocado antes las elecciones generales sería otro el resultado, pero donde no hay mata, no hay patata.
Según veo en una encuesta de Signa Dos para El Mundo, siguen divididos los deseos de los extremeños y mientras uno de cada cuatro apoya que el PSOE permita un gobierno de la derecha pepera en solitario, entre quienes se dicen votantes socialistas, un 40% quiere ese gobierno en solitario del PP. Un 22% de extremeños prefiere que haya repetición electoral porque creen que la ultraderecha acabará de morros contra las urnas. Y créanme que no van descaminados.
El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria. Ni Castilla ni León van a permitir tonterías, ni se va a esperar a que caiga el higo de la higuera o a Abascal lo alumbre San Apapucio, patrón de la estupidez.
Cuando ese santo alumbra, la estupidez y la torpeza ya están instaladas en la persona. Y si no ceden las partes todo lo que haya que ceder, que dejen la política y se vayan a poner copas y cacahuetes a los lupanares de Pedro Sánchez y malversadora señora «catedrática» o a República Dominicana a contar los aterrizajes del Falcon sin transparencia.







José Maria
01/06/2021 at 14:04
El del 78 es un régimen masonico vendido al globalismo y empeñado en la destrucción total de nuestra Patria. Cuánta falta nos hace un hombre como el Generalísimo Francisco Franco!