España
ESPAÑA, INVADIDA. España ha recibido casi 38.000 inmigrantes ilegales en lo que va de año, más de un tercio de los llegados a suelo europeo
El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) actualizó este miércoles los datos relativos a inmigración ilegal. Un nuevo balance que amplía el informe del Ministerio del Interior con datos sobre las entradas experimentadas durante la semana del 15 al 21 de noviembre.
Los datos de ACNUR vuelven a situar a España como el segundo país de Europa en entradas ilegales por vía marítima, tan solo superado por Italia y lejos de las cifras contabilizadas en Grecia, Malta o Chipre. Así, con un total de 37.260 inmigrantes ilegales en los que va de año, España recibe oficialmente más del 34% de todas las entradas registradas a nivel europeo.
La media de llegadas semanales durante el mes de noviembre se sitúa por encima de las 800 (829) y el promedio de entradas diarias se eleva por encima de las 100 (115), según los datos contemplados en este último balance de ACNUR.
En términos generales, las entradas totales registradas en lo que llevamos de año son superiores a las cifras contabilizadas en 2020. El total de accesos ilegales por vía terrestre y por vía marítima nos arroja un incremento con respecto al año pasado de un 8%. En concreto, el aumento de las llegadas totales contabilizadas por vía marítima asciende al 10%.
Vuelven las llegadas masivas de inmigrantes al archipiélago canario
Los datos recopilados durante esta semana por parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (FCSE) señalan que vuelven las llegadas masivas de ilegales a las Islas Canarias. Desde el pasado lunes y hasta el día de ayer, han sido más de 600 (630) los inmigrantes ilegales llegados a diferentes puntos del archipiélago.
La intervención del Centro de Coordinación de Salvamento de Rabat, la Marina Real de Marruecos y la Dirección General de Seguridad Nacional de Marruecos (DGSN) han hecho que no se tenga que lamentar un mayor número de llegadas ilegales al archipiélago.
Desde la DGSN -a través de su Dirección General de Vigilancia Territorial- se activó un operativo para detener a una red criminal que estaba lista para operar de forma inminente a través de las costas saharianas, fletando numerosas embarcaciones con destino a Canarias.
Según fuentes del organismo armado marroquí, esta red criminal pretendía introducir en las Islas Canarias a más de 200 inmigrantes ilegales a través de las rutas de Agadir, Tan-Tan y Tarfaya.
Asimismo, se intervino numeroso material de apoyo logístico para la navegación, varios machetes, una alta cantidad de combustible y dinero en efectivo.
Las diferentes operaciones llevadas a cabo por estos organismos en los últimos días ponen de manifiesto la magnitud del actual efecto llamada y evidencian la falta de coordinación entre el Ministerio del Interior y sus homólogos marroquíes. Fuentes de las FCSE aseguran a La Gaceta de la Iberosfera que estas intervenciones son aisladas y que en la mayor parte de las ocasiones ·las mafias operan sin mayores complicaciones· para fletar embarcaciones con destino a Canarias.
Es preciso señalar que con las llegadas que han tenido lugar en estos últimos días a las islas el flujo de inmigrantes ilegales que han accedido ilegalmente al archipiélago ya se sitúa rozando los 20.000 (19.648) en 2021.
Rubén Pulido.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
