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Opinión

España y su particular conjura de los necios

Redacción

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“OH FORTUNA, DIABÓLICA RAMERA” LA CONJURA DE LOS NECIOS.

Miguel Massanet Bosch

Es difícil encontrar a un autor literario que sepa tratar, en profundidad,  un elenco de personajes vulgares, del montón, excéntricos, con personalidades complicadas y, a la vez, conseguir que este grupo de temperamentos diversos se conviertan ejes de una narración en la que se combinan perfectamente el dramatismo y un humor de una fineza extraordinaria. El señor John Kennedy Tool que, a su vez, por su especial inseguridad y fragilidad, si se me permite decirlo, podría ser objeto de un estudio siquiátrico especial, ya que no consiguió que ninguna editorial publicase su obra y, despechado, acabó suicidándose; siendo su madre la que insistió hasta que consiguió que se la publicasen, con tanto éxito de lectores y crítica, que ganó el premio Pulitzer en 1981.

La Conjura de los Necios es una crítica acérrima de la clase media. Su principal personaje, Ignatius J. Railly, encabeza un abanico de personajes, a cuál más desagradable, empeñado en regenerar un mundo que, para él, era odioso. Lo que sucede es que, de alguna manera, su anticapitalismo le lleva a contradicciones y situaciones capaces de constituir la diversión de quienes leen la obra. Supongo que ya habrá algunos que piensen de ¡qué diablo voy a hablar cuando me entretengo en este comentario literario! Pues yo entiendo que muchos de los defectos, particularidades, situaciones estrambóticas y elementos de análisis de La Conjura de los Necios se podrían aplicar, sin gran esfuerzo, a este Gobierno que preside el señor Pedro Sánchez que, ya nos está acostumbrando a que, aparte de su totalitarismo evidente, es incapaz de llevar a cabo una actuación medianamente estudiada, responsablemente documentada y trágicamente condenada, antes de su publicación oficial, a ser pasto de la crítica del resto de partidos que participan en las cámaras de representación popular españolas.

Cuesta entender que, a una ministra comunista, la señora Inés Montero, sin ninguna acreditación intelectual, que ocupa el puesto de ministra de Igualdad debido a que su marido, Pablo Iglesias, la enchufó en él, tenga a su disposición 22.000 millones de euros para disponer de ellos de la manera que le de la gana. Como no podía ser de otra forma, el reparto ha beneficiado especialmente a todos aquellos que pertenecen al círculo de sus amistades y no en favorecer a aquellas personas que tuviesen más necesidades. Pero las excentricidades de esa mujer, aparte de su carencia del sentido de la moral, le hacen aparecer en una publicación medio desnuda y con un saca leches en la mano. Puede que haya algo de exhibicionismo o que entienda que la horterada de entrar en estas intimidades respeto a lo que hizo con sus hijos y su amamantamiento, la ponen a la altura del pueblo llano, aunque, por otra parte, no casan con su nivel de vida en su casoplón de 2000 metros cuadrados,  en Galapagar, uno de los barrios más exclusivos de la comunidad madrileña, y con asistenta incluida.

Por otra parte , la señora Ribera, vicepresidenta del Gobierno ( ¿qué le pasará a esta mujer que es incapaz de poner una cara amable, de esbozar una sonrisa y de hablar sin que parezca que se vaya a comer a sus interlocutores?), acompañada por la ministra de Industria, Comercio y Turismo, la señora Reyes Maroto; ante la serie de inconvenientes inherentes a la aplicación práctica del decreto ley que publicó la primera, respeto a las medidas para ahorro de energía a aplicar en España como consecuencia de los acuerdos de la CE; se han visto obligadas a convocar a las comunidades autónomas, no para rectificar, son incapaces de admitirlo, sino para ratificarse, con algunas precisiones, en su proyecto erróneo. Consecuencia: Madrid va a recurrir y Cataluña parece que también se está oponiendo. Y, cuando hablamos de rectificación no hacemos más que resaltar que, según la legislación laboral española, los trabajadores no pueden trabajar bajo temperaturas superiores a los 25 grados. ¿Cómo, señores ministras van a solucionar semejante fallo? Con miles de asesores espléndidamente retribuidos, con el apoyo de los servicios jurídicos del Estado y de los respectivos ministerios ¿cómo se puede entender que se cometan errores semejantes? Improvisación, prisas, falta de criterio y, por encima de todo, un talante totalitario que les hace pensar que consultar con el resto de partidos políticos es un signo de debilidad del gobierno. Insisten las ministras: ”Las leyes están para cumplirse”. Efectivamente pero también están para ser discutidas en el Congreso de Diputados y ustedes, socialistas y comunistas, se lo pasan por el Aco del Triunfo.

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La Constitución de 1978 también está para cumplirse y han sido los propios tribunales, encabezados por el Constitucional, que han declarado alguna de sus decisiones como inconstitucionales, por ejemplo, los decretos por los cuales se confinaba a los ciudadanos en sus propias viviendas. ¿O no?

Lo verdaderamente peculiar del decreto de medidas de ahorro energético, es que, a diferencia de lo que se ha decidido en las naciones del resto de Europa, por ejemplo, en Alemania, que ha consistido en “aconsejar” a las empresas particulares y ciudadanos que adoptaran medidas de ahorro energético que, en ningún caso, supondría aplicación de sanción alguna y, por el contrario, sí se han dictado medidas concretas respecto a las empresas públicas y relacionadas con el Estado, que deberán cumplirse en sus propios términos. La diferencia es abismal debido a que los particulares podrán organizarse para ahorrar sin tener que poner en peligro la salud de sus respectivos negocios. La señora Rivera, a la que ya se le conocen sus diversos fracasos y rectificaciones, debiera de haberse fijado, aconsejado y decidido, de acuerdo con lo que el resto de Europa parece ser que ha puesto en marcha.

Cuando la señora Ribera apela a nuestra solidaridad con el resto de Europa haría muy bien en fijarse que hay otras maneras menos perjudiciales para el comercio y la industria que imponer limitaciones extemporáneas, que no hacen otra cosa que situar a unas empresas ya afectadas por el Covid 19 y los principios de la crisis que se nos viene encima. El Gobierno no está para imponer a los particulares medidas que no le corresponden, sino que lo que debe hacer es evitar que los malos vientos de la crisis nos afecten de una manera irreversible, algo que puede suceder si seguimos el camino que han emprendido nuestros gobernantes.

Sí señores. Nos encontramos en una nueva conjura de necios. Necios incapaces de rectificar sus errores; necios que legislan sin tener en cuenta los efectos perjudiciales para la nación española; necios que permiten que niños de corta edad participen en una yincana pornográfica; necios que pretenden imponernos un régimen totalitario; necios que permiten que nuestros jóvenes reciban una educación deficiente y consienten que pasen curso con asignaturas sin aprobar; necios incrustados a dedo en el Gobierno para que hagan y deshagan a su antojo. Necios, en fin, que buscan encontrar la forma de cambiar nuestro régimen democrático por una nueva dictadura del proletariado.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, cuando vemos como de una manera inicua se está favoreciendo por parte del Gobierno de la nación a Cataluña de una forma indignante, cediendo una y otra vez a las peticiones inacabables del independentismo, mientras que el resto de autonomías deben conformarse con las migajas que queden. Todo ello con la agravante de que, en lugar de estar agradecidos, cada día se quejan más de lo que ellos consideran una discriminación negativa para comunidad. ¡Cosas veredes Sancho!

Hoy una de las innumerables frases inteligentes de la Conjura de los Necios: “Iba a ser un destino malévolo: ahora se enfrentaba a la perversión de tener que ir a trabajar.”

 
 

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España

Elecciones autonómicas o juegos florales. Por Jesús Salamanca Alonso

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«El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria».

Trascurrido el 8-M con división, amenazas entre las diversas «tribus» innombrables, desnudos malogrados –aunque ellas mismas se llamen feministas o «feminazistas»– esputos, amenazas e insultos a las periodistas que cubrían la noticia, parece que volvemos a la normalidad diaria que, en estas fechas, son las elecciones de las distintas comunidades, siendo las más cercanas las de Castilla y León.

Tal comunidad, decíamos hace unos días, que tenía sus revoluciones pendientes; incluso León (solo) trabaja por su independencia uniprovincial, otra revolución pendiente y que ya huele. Sigue insistiendo Fernández Mañueco que va a exigir a Vox que, si hay acuerdo, lo sea para toda la legislatura. Él tiene la impresión de que el Mediterráneo estaba sin descubrir hasta que llegó a presidente con su declaración rimbombante. Algo que es lógico y que no se cumplió la legislatura pasada por la falta de cuadros y la división interna del partido que «acaudilla» un tal Santiego Abascal y del que empiezan a mofarse sus seguidores más jóvenes y buena parte de la ciudadanía madura. En fin, si la incompetencia volara…seguramente no nos daría el sol.

Alguien dijo eso de que «éramos pocos y parió la abuela». Pues justamente es lo que está sucediendo en el partido a la derecha del Partido Popular. Abascal se ha ido quedando sin los mejores por las cacicadas que se han impuesto desde la cúpula ultraderechista. Recordarán a Macarena Olona, a Espinosa de los Monteros, la ejecutiva de Murcia y más recientemente a Ortega Smith. Quienes mejor podían conformar los cuadros de gestión están en la calle y durante la campaña electoral tan sólo se ha visto a Abascal. ¿Le molesta que otros chupen cámara? ¿Acaso piensa que le van a destronar de un plumazo por su caudillismo mal enfocado? ¿quiere seguir presumiendo de su enfrentamiento pasado con ETA?

Por mucho que hable Alfonso Fernández Mañueco de exigir compromisos para toda la legislatura, eso no lo puede hacer con Vox porque hay una tremenda deficiencia en sus inexistentes cuadros de gestión. Carece de banquillo, como se dice ahora. Lo estamos viendo en Extremadura y en Aragón, aquí parece que los militantes son más sensatos. En Extremadura ha sido calamitosa la actuación del líder regional de Vox, asesorado por los de más arriba, por eso se están marchando los militantes a chorro. No olviden que los políticos son como los libros de una biblioteca, cuanto más latos están menos sirven.

Casi un 70% de la población extremeña culpa a la formación de Abascal de huir, de no dar la cara y de no haber entendido el voto de las urnas. Han aterrizado en política como podían haber planeado y caído en una vaquería. Si quieren presumir de torpeza, allá ellos, pero la ciudadanía no se lo va a consentir. No deben olvidar que los atropellos se pagan siempre en las urnas y, a veces, antes.

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En Castilla y León de prevé un proceso parecido al de Extremadura: «aguanto como que soy fuerte, pero en dos meses te desgasto». Eso no es hacer política, sino terrorismo electoralista y con ello se parece a EH Bildu, pero desde otra perspectiva. ¡Qué poca cabeza tiene el líder extremeño de Vox, si al final acabará claudicando, como dejaba constancia de ello el 53% de los extremeños! La actitud de Vox en Extremadura se conoce en mi pueblo como «enmarranar más al cerdo». En otros tiempos le hubieran «hecho los perrillos» como hacíamos en el colegio a quienes presumían de algo o fantasmeaban demasiado. Y lo hacíamos por su mala fe, tocapelotas, imbécil e insensato.

Tan sólo el 31% de extremeños culpa a María Guardiola del bloqueo por no haber sabido atraerse a los de Santiago Abascal. Posiblemente, la peor noticia para Vox sería convocar ahora mismo nuevas elecciones porque, según las dos encuestas consultadas, esa formación ultraderechista perdería entre dos y cuatro diputados, que sumaría el PP y dos perdería el PSOE.

Si Vox no tiene más que estratagema, esa se combarte con una buena estrategia. Siempre ha sido así. Al PSOE de Extremadura le hundió los engaños del «hermanísimo», las trampas mafiosas de Garrido y la desconfianza de los socialistas. Si se hubieran convocado antes las elecciones generales sería otro el resultado, pero donde no hay mata, no hay patata.

Según veo en una encuesta de Signa Dos para El Mundo, siguen divididos los deseos de los extremeños y mientras uno de cada cuatro apoya que el PSOE permita un gobierno de la derecha pepera en solitario, entre quienes se dicen votantes socialistas, un 40% quiere ese gobierno en solitario del PP. Un 22% de extremeños prefiere que haya repetición electoral porque creen que la ultraderecha acabará de morros contra las urnas. Y créanme que no van descaminados.

El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria. Ni Castilla ni León van a permitir tonterías, ni se va a esperar a que caiga el higo de la higuera o a Abascal lo alumbre San Apapucio, patrón de la estupidez.

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Cuando ese santo alumbra, la estupidez y la torpeza ya están instaladas en la persona. Y si no ceden las partes todo lo que haya que ceder, que dejen la política y se vayan a poner copas y cacahuetes a los lupanares de Pedro Sánchez y malversadora señora «catedrática» o a República Dominicana a contar los aterrizajes del Falcon sin transparencia.

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