España
¿Está el Gobierno de Israel usando como cobayas a su propio pueblo? Investigan si el acuerdo entre Israel y Pfizer es en realidad un ensayo clínico de la vacuna
El Ministerio de Salud de Israel está enfurecido por las sugerencias de que el acuerdo podría constituir un ensayo clínico y enfatiza que la vacuna está aprobada por la FDA.
El Comité Central de Helsinki de Israel está investigando si la transferencia de datos epidemiológicos sobre ciudadanos israelíes a la compañía farmacéutica Pfizer constituye un ensayo clínico. El Comité de Helsinki está sujeto al Ministerio de Salud de Israel y es responsable de los ensayos clínicos realizados en Israel.
La cuestión de si se trata de un ensayo clínico depende del tipo de datos proporcionados a Pfizer.
Si, por ejemplo, hay datos que permiten extraer información sobre personas específicas que están siendo vacunadas, será necesario obtener su consentimiento.
El acuerdo entre el Ministerio de Salud y Pfizer que se publicó ayer sugiere que la farmacéutica no recibirá datos tan específicos y que ese no era el objetivo del acuerdo. El tipo de datos estipulados en el acuerdo, como el número de casos confirmados de Covid-19 (número de víctimas mortales, número de personas hospitalizadas y más) no se considera un ensayo clínico.
Sin embargo, el acuerdo del Ministerio de Salud con Pfizer sí tiene una cláusula que permite que se proporcione una ampliación de los datos con el acuerdo de ambas partes y la preocupación es que se hará uso de esta cláusula para transferir datos que podrían interpretarse como datos de prueba. .
Si el acuerdo se define como un ensayo clínico, el Comité de Helsinki tendría derecho a intervenir para supervisar los asuntos y examinar si los datos pueden transferirse. El jefe del Comité de Helsinki en Israel, el Prof. Eitan Friedman, dijo: «Actualmente estamos verificando si el acuerdo se ajusta a las regulaciones que protegen la privacidad en los ensayos clínicos y emitiremos un anuncio oficial sobre nuestras conclusiones. Somos responsables de proteger la privacidad médica de los ciudadanos de Israel y como parte de este trabajo estamos examinando el acuerdo y si protege los derechos de los ciudadanos. No tenemos ninguna duda de que el Ministerio de Salud se está comportando con transparencia y está planeando proteger estos derechos pero aún nuestro papel es asegurar que las reglas se estén cumpliendo. mantenido.
Añadió: «La vacuna en sí ha pasado todas las aprobaciones. La vacuna no es un ensayo clínico y pedimos a todas las personas que no tienen una contraindicación que vayan y se vacunen. Queremos asegurarnos, como el Comité de Helsinki, de que el los derechos y la privacidad del Estado de Israel están siendo protegidos incluso si se está realizando una investigación clínica, entonces debería ser una investigación apropiada «.
Cada uno de los fondos de salud y hospitales de Israel tiene su propio Comité de Helsinki independiente, que puede evitar que el organismo supervisado transfiera datos detallados al Ministerio de Salud, si existe alguna preocupación de que los datos se utilicen para un ensayo clínico poco ético. Mientras que el profesor Friedman se expresa con cautela con respecto al Ministerio de Salud, el Ministerio de Salud cuando fue contactado por «Globes» respondió muy duramente sobre la necesidad de que el Comité de Helsinki investigara el asunto. «¿La información recibida sobre el número de pruebas positivas en una ciudad determinada, por ejemplo, antes de convertirla en una ciudad roja (alta infección) requiere el Comité de Helsinki? Lo descartamos por completo».
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
