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«Este es el nuevo arzobispo castrense de España» por el Coronel Efrén Díaz Casal

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Como español respetuoso con la ley y el orden para impedir que España sea un país sin ley en el que cada cual cometa los desmanes que le dé la gana y los demás a callar, y como militar retirado que mantiene vivo su juramento de hace años en defensa de España de “guardar la Constitución (ordenamiento jurídico) como norma fundamental del Estado, con lealtad al Rey …” a cambio de mi propia vida, me siento obligado a informar a mis compatriotas en relación al proceder del nuevo Arzobispo Castrense, Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Juan Antonio Aznárez Cobo.

Desde su nombramiento como Arzobispo Castrense de España el pasado 15 de noviembre, le envié 2 correos electrónicos a su cargo de Vicario General de la diócesis de Pamplona-Tudela, sin respuesta hasta la fecha e ignorando por tanto si los ha leído.

En la mañana del pasado domingo 09/01/2021, tomó posesión de su actual cargo de Arzobispo Castrense y, ante su silencio a mis 2 correos anteriores, el pasado martes 11/01/2022, dada la trascendencia del caso, desde la lógica y con ánimo constructivo le remití un mensaje sometiendo a su consideración unas reflexiones semejantes a las presentes esperando encontrar en Monseñor Aznárez el interlocutor válido para mantener un diálogo racional que cualquier mente lúcida pudiera comprender.

Hasta la fecha, el prelado en cuestión no ha tenido la cortesía de responder a ninguna de mis misivas, lo que denota su manifiesta hostilidad hacia mí sin que por mi parte hayan existido motivos que la sustenten. No obstante, si se sintiese ofendido, ruego que me explique los motivos para presentarle mis excusas.

En todo caso, con tanta franqueza como racionalidad, comunico a Monseñor Aznárez que su incomprensible animosidad hacia mí no se compadece con mi solicitud de entrevista en mi precitado correo del pasado 11/01/2022 en el que, coincidiendo con sus deseos de recibir la ayuda de su nueva feligresía para trabajar en equipo, le ofrecía mi colaboración para la tramitación legal de actos religiosos en la vía pública.

El displicente trato que el aludido me está aplicando es totalmente discordante con  los tres aspectos que destacó en sus palabras de toma de posesión, de su trabajo como obispo consistentes en “curar, cuidar, y acompañar sin imposiciones, con delicadeza, con respeto, con ternura, recordando que la Palabra de Dios, los sacramentos y la comunidad nos ayudan a que surjan en nosotros los mismos sentimientos de Jesús”.

Asimismo, la incomprensible animosidad con que me fustiga el nuevo Arzobispo Castrense se aleja del objetivo de conocer a sus diocesanos, expresado por él mismo en su toma de posesión, en tanto que la correlación entre sus referencias a “la Justicia de Dios que supone cuidar, acoger liberar, salvar, pero no de cualquier manera, no atropellando, avasallando o imponiendo sino actuando con respeto y con ternura”, constituye una hueca declaración de intenciones comparada con el trato que me viene dispensando, semejante al que se aplica a los delincuentes, por cuanto me veo en la penosa obligación de informarle que los delincuentes son los que contumazmente vulneran la ley, concluyendo su homilía ofreciéndose “para servir a Dios y a la feligresía castrense” que no soporta la más benigna confrontación con la realidad.

Reitero a mi gratuito Torquemada que mis misivas solamente pretenden que la Iglesia Española cumpla la Ley Orgánica 9/1983, reguladora del derecho de reunión, que determina el procedimiento legal para la tramitación de actos religiosos en la vía pública para evitar que España sea un país sin ley en el que cada ciudadano es libre para cometer cualquier desmán, incluidos incidentes promovidos por miembros de alguna parroquia castrense opuestos a acatar la mencionada ley sin aportar más razones que su propia voluntad.

Solamente me limito a cumplir cuanto figura en las páginas 46, 47 y 48 del Manual para la gestión policial de la diversidad religiosa GESTIÓN POLICIAL DE LA DIVERSIDAD RELIGIOSA (esmadrid.com), elaborado por la Unidad de Gestión de la Diversidad de la Policía Municipal de Madrid, con la participación del Arzobispado de Madrid y editado por el Área de Gobierno de Salud, Seguridad y Emergencias del Ayuntamiento de Madrid, figura que “la normativa reguladora para la tramitación de actos religiosos en la vía pública es la Ley Orgánica 9/1983, de 15 de julio, reguladora del Derecho de Reunión”.

El enojado silencio del nuevo Arzobispo Castrense vulnera la Ley Orgánica 9/1983, de 15 de julio, reguladora del derecho de reunión cuyo Artículo octavo dispone que “La celebración de reuniones en lugares de tránsito público y de manifestaciones deberán ser comunicadas por escrito a la autoridad gubernativa correspondiente por los organizadores o promotores de aquéllas…”

Al no estar consideradas las autoridades municipales como autoridades gubernativas en ningún texto legal español, los actos religiosos en la vía pública deben tramitarse de conformidad con la aludida normativa, es decir “comunicando dichos actos religiosos en la vía pública a las correspondientes delegaciones o subdelegaciones del Gobierno”, no “solicitando autorización al respectivo ayuntamiento” como evidencia la silenciosa e irritada actitud de Monseñor Aznárez, impropia de su dignidad eclesiástica.

De otra parte, el prelado en cuestión demuestra una dudosa crianza y un cuestionable civismo al no responder a mis misivas como católico y feligrés suyo que no pretende más que el respeto a la ley, sobre todo por parte de una institución como la Iglesia cuya ejecutoria debe ser ejemplar y distinguirse de la de los delincuentes.

La esperpéntica actitud del infrascrito alcanza su cénit irritándose inconscientemente con cuanto figura en las páginas 46, 47 y 48 del Manual para la gestión policial de la diversidad religiosa GESTIÓN POLICIAL DE LA DIVERSIDAD RELIGIOSA (esmadrid.com) elaborado por la Unidad de Gestión de la Diversidad de la Policía Municipal de Madrid, editado por el Área de Gobierno de Salud, Seguridad y Emergencias del Ayuntamiento de Madrid que, con la participación del Arzobispado de Madrid, coincide con mis razones al expresar que “la normativa reguladora para la tramitación de actos religiosos en la vía pública es la Ley Orgánica 9/1983, de 15 de julio, reguladora del Derecho de Reunión”.

Por cuanto antecede invito al nuevo Arzobispo Castrense a que, como el más elemental discernimiento demanda, confronte sus razones con las mías para extraer y comunicar a la opinión pública las conclusiones pertinentes y mantenerse en sus trece o rectificar.

Resulta obligado reseñar que el pasado 28 de diciembre grupos feministas favorables al aborto se manifestaron en Madrid ante una clínica abortista gritando “¡Vamos a quemar la Conferencia Episcopal!”, ignorando que el nuevo Arzobispo Castrense ya está en ello para ahorrarles trabajo.

No parece que el presente caso sea propio del Juzgado de Guardia sino del Psiquiatra de Urgencias.

Con estas credenciales este inquisidor de oído no puede esperar ser bien recibido por gente civilizada, y menos por la feligresía castrense.

En espera de la respuesta de Monseñor Aznárez que el divino precepto de amor al prójimo y el civismo exigen, quedo a su entera disposición para cuantas cuestiones estime pertinente plantearme en relación a lo expuesto.

Efrén Díaz Casal

Coronel de Infantería (R)

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Opinión

Cutre sanchismo bolivariano, corrupto y caprichoso. Por Jesús Salamanca Alonso

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«Esa penetración en las instituciones se ha hecho de forma cutre, rácana y con intención de engorde de bolsillos, a pesar del desprestigio que ello supone…»

 

Ya no lo pueden ocultar. Se les ha visto enseguida el pelo de la dehesa y han mostrado un alto grado de chulería, bandolerismo e inusual acomodo sin importarles la ciudadanía. Con muy mala fe y peores intenciones, el sanchismo de bragueta caliente ha penetrado en las instituciones como elefante en cacharrería. Y lo han hecho con la colaboración y aquiescencia de esos pequeños partidos asalvajados, sin perspectiva, sin futuro y con miedo a quedar fuera del parlamento; me refiero a los socios del sanchismo, hoy corrompido por los cuatro costados, sin nada que ofrecer y mucho que penar por sus desmanes, presuntos delitos, comisiones ilegales, mordidas brutales, enriquecimiento ilícito, contrabando de joyas y cuentas opacas entre otras gracietas. Ayer decíamos que «el que paga por llegar, llega para robar». Y así ha sido. ¿Ha cambiado algo de ayer a hoy?

Esa penetración en las instituciones se ha hecho de forma cutre, rácana y con intención de engorde de bolsillos, a pesar del desprestigio que ello supone, el riesgo de ser juzgado y la garantía de ser un pasante más de centro penitenciario. Solo apreciaremos una brisa de esperanza cuando el castigo de la prisión acoja a los comisionistas, golpistas, francotiradores del deshonor, corruptos, titulares de «offshore» y abusadores aprovechados del Erario Público. Tranquilos que en Hacienda también se refugian algunos, como se ha podido comprobar. ¿Acaso creen que la cúpula del ministerio de Hacienda, recién dimitida, ha dado el paso por deporte? «Átate los machos, María Jesús, que empiezan a sonar esquilas, vociferar denunciantes y llegar documentación a quien debe basarse en ella y después condenar».

La situación política de corruptos, acosadores y jueces responsables se pone interesante. No hay más que fijarse en la judicialización del sobre de Víctor de Aldama. En este sentido, Donald Trump se ha comprometido a que, de no decir la verdad la «cacatúa» venezolana, acabará en prisión. Pero ha ido más lejos el «amenazador» presidente, de ahí que haya comprometido su palabra. Antes o después, y tras ser buenos amigos, Aldama y Delcy han acabado como el rosario de la Aurora. Para quien no lo sepa, o no lo recuerde, Delcy Rodr´guez ha sido la primera responsable de asesinatos, abundante narcotráfico, procuradora de presuntas riquezas con destino a Rodríguez Zapatero y ha saqueado el petróleo venezolano para dárselo a Cuba, lo que ha supuesto un incontable enriquecimiento para ella. Con ese petróleo no se podía traficar.

Me gustaría saber qué ha tenido que ver Delcy Rodríguez en la muerte de Paco Suárez. Tal vez, todo. No lo puede negar. Quizá nada tuvo que ver Zapatero. Yo no le creo capaz, pero no pongo la mano por un sanchista ni para colgar su abrigo. Están empezando a recoger lo que han sembrado. La delincuencia sanchista me agobia, delinquen más deprisa de lo que puedo abarcar. Hoy me entero que PDVSA estaba defendida por Baltasar Garzón; conste que lo cuenta el «Pollo» Carvajal, el mismo que acusa a Garzón de haberse «llevado mucho dinero», pero ni da pruebas ni lo aclara ni lo explica, ¿será que esa información no me ha llegado o es que tira la piedra y disimula la mano?

Tras las fechorías de Delcy, se nota que ha ganado en inseguridad sobre su persona. ¿Venían las «joyas de Nefertiti» en alguna de las cuarenta maletas del aeropuerto? Ha demostrado que colaboró con el PSOE a tiempo total, desde callar trapacerías hasta ocultar las mentiras que se han dicho sobre la falsa liberación de presos por parte de Zapatero y el episodio de Edmundo González, pasando por la posible entrega de mina de otro y joyas sin controlar tras expropiarlas, al menos es lo que cuenta el «Pollo», que más tiene de gallo que de cobardica. Eso, sí, el expresidente, Rodríguez Zapatero, que no vuelva a hablar de liberación de presos bolivarianos porque no lo ha hecho.

Esa falsa liberación y sus amenazas a presos del helicoide, tan solo son palabras vacías del ministro Albares para tapar su propia inutilidad en el exterior. No coincide lo dicho por el «joyero» Zapatero con lo que cuentan los presos y la ciudadanía venezolana. Al «Zapa», como le llaman en Caracas, le consideran una de las personas que más ha colaborado con el régimen y más daño ha hecho a los venezolanos, de ahí su miedo a que hablen Corina Machado, Trump, Edmundo González, Diosdado Cabello y el «Pollo» Carvajal. Ya solo le falta decir a Rodríguez Zapatero que el helicoide y la tumba eran un «resort», un invento de la oposición y un chiringuito financiero para los presos políticos, con ahorro obligatorio.

¿De dónde venía el dinero de las comisiones y mordidas de Rodríguez Zapatero y sus hijas? Canta, canta, José Luis, que te va a arder la lengua. Se habla de unos trabajos, llevados a cabo por las «góticas», que no tenían el valor de lo que ingresaban. ¿Y pensaba ZP que no se iban a investigar esas cantidades astronómicas? Todos sanchistas y «zapateristas» nos toman por imbéciles hasta que alguien los orina en la oreja para que crean que llueve. José Luis estaba convencido que nadie le metería mano por haber sido presidente. Demostraba ser un chulo de estantería, sin más, como Patxi López ante las preguntas del considerado y profesional de la comunicación, Vito Quiles.

A la vista de lo sucedido, estamos ante un mentiroso compulsivo y lo hemos visto en el tema de las joyas: ha dado varias versiones diferentes y difíciles de creer. Es tan torpe que, con tal de que nos creamos sus inventados relatos, lo mismos le da planchar huevos que freír corbatas o arrastrar catedrales. Si bien es tan chapucero y mentiroso como Sánchez, también es falso, corrupto y zángano, además de irresponsable. ¿A quién se le ocurre pringar a sus hijas en su trama, sabiendo que pueden acabar en prisión como él? El tiempo dará fe de cuanto digo. De momento, la doy yo. Al «Bambi» se le ha caído el sombrajo. Hoy tiene menos credibilidad que la directora general de la Guardia Civil, el DAO y la fiscalía general del Estado juntos.

¿Tendrá Zapatero la hombría, categoría moral y dignidad de renunciar al doctorado que la Universidad de León (ULE) le regalo por desconocimiento de sus fechorías y abusos posteriores? ¿Qué mérito y merecimiento tenía este señor? ¿Tendrá dignidad Fernández Mañueco para exigir a la ULE que le retire el doctorado?

Supongo que algo tendrá que decir la Junta de Castilla y León de este caso y de las acusaciones de corrupción al todavía presunto, y tal vez futuro imputado por la UCO, exalcalde soriano.

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