Opinión
Felipe González: «A veces el Gobierno se parece mucho al camarote de los hermanos Marx»
Que a Felipe González le incomoda la presencia de Pablo Iglesias en el Gobierno no es ningún secreto. Siempre fue muy crítico con Podemos y lo que este partido representa. Tampoco es ningún secreto que al expresidente del Gobierno no le gusta el rumbo que ha tomado el PSOE desde que Pedro Sánchez asumió la secretaría general.
Le cuesta tanto disimular su incomodidad con este Ejecutivo de coalición que siempre que le preguntan por él se le escapa alguna crítica. Este jueves, en un foro organizado por Nueva Economía Forum, ha admitido que sufre por la «tensión» que «algunas veces» evidencian los miembros del Gobierno de coalición, cuando entran en una dinámica de discusión que «se parece mucho al camarote de los hermanos Marx».
«A veces sufro de esta dinámica en la que entramos que se parece mucho al camarote de los hermanos Marx, que cuando uno propone algo uno dice ‘y yo dos huevos duros más’. Eso no me gusta», ha reconocido esta mañana, a propósito de las disfunciones entre los dos socios de la coalición, PSOE y Podemos, en el plano económico, ámbito donde las propuestas de los morados, ha dicho, «no son precisas».
González ha recordado la necesidad de «respetar las decisiones del Consejo de Ministros» que «son colegiadas» y sus debates «secretos». «Sólo son públicos los acuerdos», ha dicho. Ha expresado asimismo su preocupación por que «se legisle abundantemente por decreto ley».
Para preservar el funcionamiento del estado de derecho en el futuro, es partidario de que decaigan todas las decisiones adoptadas bajo el paraguas del decreto del estado de alarma, y, las que deban permanecer, que sigan el trámite ordinario parlamentario.
El expresidente del Gobierno, eso sí, ha afirmado que no participará de ningún modo en el impulso de un nuevo partido progresista en España. «No me sumaría a la creación de otro Partido Socialista», sentenció. «Los que discrepen de la línea actual del Partido o del Gobierno», ha dicho.
González ha recordado que estuvo 23 años al frente del PSOE, con el cargo de secretario general para el que fue elegido «en el exilio». Por ello, zanjó, «nunca propondría que hubiera una ruptura», máxime cuando «demasiadas rupturas estamos viendo en la realidad política española».
Por otra parte, González comentó que no calcula cuánto tiempo hace que habla o no con Sánchez porque cree que «no es significativo», pero contó que tenían «comprometidas dos o tres citas que se han frustrado» por lo vivido en los últimos meses.
En este sentido, sostuvo que él está «siempre disponible» para quien le quiera para conversar pero que “nunca” va a actuar con las «impertinencias» que asegura que hacen algunos porque no busca «interferir» en el que siempre ha sido su partido político.
El expresidente del Gobierno ha instado a no perder el tiempo «buscando culpables» en la pandemia de coronavirus porque lo urgente es alcanzar acuerdos amplios que permitan hacer frente a una crisis económica que, vaticina, durará «varios años» en España.
A su juicio, los representantes políticos «tienen la obligación de facilitar la salida poniéndose de acuerdo en una sucesión de pactos que son inexcusables». «Por tanto, que guarden las navajas que parece que tienen en la boca y que se pongan a discutir los temas que importan al interés general, es decir a los ciudadanos», reflexionó.
España
Los sindicatos reactivarán algaradas y movilizaciones. Por Jesús Salamanca Alonso
«La falta de experiencia en la formación de equipos de trabajo y en gobernar instituciones puede hacer que VOX interfiera en cuestiones que deben darse por superadas»
Con tanta ayuda pública, los sindicatos mayoritarios viven en la abundancia como señores feudales venidos a menos. Permiten llevar una vida de lujos y privilegios; eso hizo hace unos años que, en algunas sedes de las formaciones mayoritarias, colgaran longanizas como forma de llamarlos «chorizos»: esas debieron de ser bien acogidas porque no las devolvieron, confirmando lo que ya se sabía.
Mientras se dan una vida de lujo y sin sobresaltos, los trabajadores ven cómo los recortan y aprietan cada vez más. Por eso, la ciudadanía en general, exige que sean los afiliados quienes mantengan a esas organizaciones tan costosas, tan poco rentables y desprestigiadas. Protestar, deben de protestar mucho, pero en lo de trabajar ya tengo más dudas y una prueba es que más del 30% de los convenios colectivos siguen sin aprobar, pero como no afecta directamente al bolsillo de ellos, pues tranquilidad, no hay prisa. Si esa es su forma de actuar en todo, mejor que cierren sus sedes, envíen al tajo a sus liberados y se jubilen los dirigentes, que ya chirría y molesta hasta su imagen degradada y despreciada sindicalmente.
¡Qué diferencia, de lidiar con esta gente que se agarra como lapas al sillón, a negociar con Marcelino Camacho, Nicolás Redondo y, posteriormente, José Mª Fidalgo y Cándido Méndez! Hay que destacar que Nicolás Redondo luchó y padeció el franquismo y siempre fue un referente en la lucha obrera en las acerías navales de Vascongadas. Y puesto que vive en el mismo municipio del que es natural Patxi López, no estaría de más que le diera unas lecciones de urbanidad, educación básica, cortesía, dignidad y protocolo; tal vez de esa forma dejaría de hacer el ridículo en las controladas y sesgadas ruedas de prensa del Congreso de los Diputados, más propias de un dictador que de un demócrata. No por casualidad lo llaman «el zorro del Congreso» por sus espantadas.
Volvamos al gran logro que ya planifican las comunidades donde la derecha y VOX trabajan para formar Gobierno: la eliminación y dependencia de las ayudas públicas. Andalucía lo tiene claro y ya ha anunciado que retirará el 50% de las ayudas sindicales. Sin duda, es un intento fallido, ya que debe ser el 100% si no quiere tener problemas a corto plazo, lo mismo que Castilla y León. De Aragón apenas ha trascendido nada al respecto, pero es firme el convencimiento de seguir la misma línea que las demás comunidades. Extremadura también acabará con ese atropello que ha existido durante años: tal vez se chupen menos cabezas de gamba y se respete más a los pobres crustáceos emparentados con el langostino y el camarón.
Lo prometido por Andalucía es el camino que seguirán las demás, excepto las dos comunidades rebeldes, más egoístas y aprovechadas e insolidarias. También es el momento de que los trabajadores se organicen contra los sindicatos sectarios y de clase y convoquen movilizaciones contra ellos. En una reunión de amigos, el más político de todos comentaba que «si VOX no cumple su compromiso, lo mejor es que no participe en los gobiernos autonómicos y calle en lo sucesivo» La falta de experiencia en la formación de equipos de trabajo y en gobernar instituciones puede hacer que VOX interfiera en cuestiones que deben darse por superadas. Desde que se celebraron las elecciones ya va siendo hora de que se formen los gobiernos. Han perdido demasiado tiempo con la constitución de las mesas de cada Parlamento y cualquiera diría que les da miedo dar el paso de formar los gobiernos. ¡A trabajar, gandules!

A ver si es verdad que se les acaba el abuso público y se inicia la transparencia que nunca ha existido, ni en las comunidades y no digamos en el Gobierno central donde nos ocultan hasta los viajes viciosos, lascivos y deshonestos del Falcon al ser declarados treinta y nueve de ellos como secreto de Estado. Eso no huele bien y menos los que llevaban destino a República Dominicana y a Venezuela vía Colombia.
Llevamos sin una huelga general muchos años y no será que no ha habido motivos para ello: corrupción, latrocinio, malversación, mordidas, comisiones, nula transparencia, ataques a los jueces, corrupción del exfiscal general y otras instancias más respetables que el Gobierno del felón «cum fraude». Ahora que se sienten rechazados los sindicatos, las huelgas se cuadruplican en este año 2026, debido al bloqueo de las negociaciones salariales. Más de un 30% de los trabajadores están afectados.
Hay que recordar que desde 2022 parecía que la relación entre empresas y trabajadores se había normalizado o, por lo menos, se había calmado debido al acuerdo entre CEOE, Cepyme y el sindicalismo fantasma de la izquierda bolchevique, protegidos por doña Yolanda «Tucán», hoy caída en desgracia en el Gobierno sanchista. Sus traiciones al sanchismo y a Podemos le han pasado factura. Nadie le admite en sus filas porque lo que toca, lo desgobierna. ¡Si tendrá capacidad de traición y facilidad para la misma que hasta a su principal mentor lo «apuñaló» por la espalda! ¿Se acuerdan de Xosé Manuel Beiras, político y economista gallego, además de líder del BNG? Si a ello añaden la protección y encubrimiento al pederasta Ramiro Santalices por pare de Yolanda, pues ya tienen todos los ingredientes para que nadie se fie de ella y genere un rechazo brutal, menos en UGT y CC.OO. a quienes ha regado de euros y prebendas.
Las solicitudes de huelga y los conflictos laborales ya han comenzado y aumentarán si hay adelanto electoral y se hunde, como es previsible, la zurda sindical, falsaria y ruinosa. Quienes llevan siete años tirándose a la bartola se reactivarán con las algaradas y las movilizaciones.
Tan sólo las huestes del felón tranquilizan a esos sindicatos radicales y reaccionarios cuyo logro de la «derechita cobarde» será eliminar por completo las abundantes ayudas y subvenciones públicas que reciben los dos sindicatos sectarios y falsarios amparados y amamantados también por la mafia criminal sanchista.
