Opinión
Feminismo enlatado de la izquierda atrabiliaria. Por Jesús Salamanca Alonso

«Las mujeres no precisan protección especial porque ellas solas saben salir adelante sin que el hombre extienda ante ellas la alfombra roja».
El feminismo «es otra pancarta más que se les ha caído», en palabras de la presidenta, Díaz Ayuso. La moralidad de la izquierda está destrozada y es irreparable. Resulta que ni siquiera existía, tan solo era una careta o antifaz para tapar la indecencia, la indignidad y el vacío. ¿Qué es el feminismo español? Pues es eso mismo, el ejemplo de Errejón; es decir, la falsedad y la hipocresía frente a las palabras de cara al ignorante e insensato votante; algo así como lo de defender a la mujer (estupidez y mal llamada “discriminación positiva”) frente a la realidad de las mujeres íntegras que se sacrifican en el trabajo o en los estudios y acaban por hacerlo parte de su promoción personal y su devenir vital.
Las mujeres no precisan protección especial porque ellas solas saben salir adelante sin que el hombre extienda ante ellas la alfombra roja. Ellas son capaces de todo, al igual que los hombres (esto no lo reconocen las feministas). Son dueñas de su propia identidad. Son propulsoras de su destino y de su aprendizaje permanente. Hace tiempo que dejaron de ser floreros o tiestos recién sembrado. Ese tipo de tiestos y de floreros han quedado hace tiempo para su fabricación en las alfarerías, pero aplicar el concepto de “florero” a la mjer en general es un atropello, una vulgaridad y un error de la izquierda plutocrática.
Ser mujer es un don como lo es ser hombre. Ambos son dueños de su destino y de su evolución diaria, como lo son de su devenir vital. Pero los partidos ultraizquierdistas no entienden el feminismo real ni pueden entender; estos se han quedado en la caverna mientras la mujer construye sus propios rascacielos de destino y logra su empoderamiento sin feministas de medio mandil, sin catedráticas de la estupidez y sin saltimbanquis carentes de sentido común. Hoy la mujer se mofa de las expresiones de la aprovechada, falsa y ridícula Irene Montero, así como de los atropellados mensajes de Ione Belarra o de las memeces de aquella tal “Pam”, hoy por suerte ya desaparecida en combate.
Íñigo Errejón ha arrastrado la bandera del feminismo por el barro. Lo que más ha dolido a la ciudadanía, y a las seudofeministas de cajón y salón, ha sido comprobar cómo algunas periodistas de pacotilla y puntillas llevan ocultando «las monstruosidades machistas de Errejón”. Lo sabían, pero callaron porque es comunista y de ultraizquierda, como en su día los seguidores y asesores de Nicolás Maduro callaron las violaciones nocturnas que se llevaban a cabo en el Palacio de Miraflores, donde presas venezolanas –contrarias al régimen asesino del dictador– era sorteadas entre visitantes para hacer sexo obligado y sin consentimiento por parte de ellas. ¿Algún prochavista español nos lo contará algún día? Seguramente no, pero lo harán quienes lo sufrieron: muchos de ellos ya lo han hecho tan pronto como han podido huir de castigada Venezuela del dictador Maduro, el asesino Diosdado y la perseguida Delcy.
No vamos a creer ni a consentir algo así como el ocultamiento voluntario y aprovechado de las agresiones sexuales de Errejón y que dicen no conocer Yolanda Díaz, Urtasun, Iglesias, Bergerot… ¡Joder, qué tropa! No me creo que solo lo supiera la exalcaldesa de Barcelona, Ada Colau, y la asamblearia de Más Madrid en la Asamblea de la Comunidad. Sánchez ha tirado la piedra y se ha ido a la India, aunque no faltan quienes culpan a Pablo Iglesias de estar detrás de las filtraciones, algo que cuesta creer. Sí, sí lo sabía mucha gente, pero es más fácil mirar hacia otro lado, evitar ataques y acoso de la prensa seria o perder sueldos y prebendas que jamás tuvieron ni hubieran tenido de no ser porque aterrizaron en la política degenerada que hoy hay en el Congreso y en las Asambleas y Juntas de Comunidades de algunas (casi todas) comunidades autónomas. Me reitero en lo que dije en dos artículos publicados hoy en la prensa alemana e inglesa: «Hay más vicio en el Congreso de los Diputados de España que en la Cañada Real de Madrid».
No voy a acabar el artículo sin hacer un merecido homenaje a quien fuera mi profesora en los años jóvenes, doña Juliana Panizo (le hago la reverencia de saludo protocolario y pido al gestor del más allá que le otorgue toda la paz que merece por el mucho bien que ha hecho en la tierra), conocedora como nadie del lenguaje, dichos, refranes, giros y vocablos del folklore terracampino. Por eso pediría a esos falsos politicastros del feminismo cavernario, falsario y oxidado que se vayan a «esconzuñar» para no hacer más daño al común.
Aconsejaría a los falsos y degenerados feministas que se olvidaran del feminismo a la española y estudiaran en profundidad el feminismo amazónico. El feminismo irreal y español podrá ser un feminismo real, aceptado y reconocido el día que sean capaces de entender el feminismo amazónico de la Escuela de Camille Paglia y lo imiten. Sin duda, es un feminismo muy alejado del seudofeminismo atropellado y vulgar del que pregona la izquierda y la ultraizquierda de Podemos, Sumar y PSOE; no olviden que, si alguien se opuso con contundencia al voto de las mujeres durante la Segunda República, ese fue el PSOE a través de su representante parlamentaria, que hizo uno de los mayores ridículos de la historia contra las mujeres.
Pensaba la diputada socialista que las mujeres-monjas cerrarían el camino a las opciones de izquierdas para no salir del poder. ¿Se puede ser más ignorante? Hoy sabemos, tras conocer las políticas de Rodríguez Zapatero y del felón y mentiroso Sánchez, que sí se puede ser más ignorante y la prueba es que defienden un feminismo caduco, enmohecido y rácano. No es cosa del presente que la mujer puede «volver a casa sola y borracha». Eso solo está en la hemeroteca de la ignorancia de Irene Montero y sus atrabiliarias seguidoras.
Hoy, la mujer moderna y empoderada, rechaza el feminismo de hoja parroquial y del «estilo Irene Montero» para dejar claro su «rechazo total a ser incluida en un bloque monolítico y granítico llamado mujeres», en palabras de la ínclita diputada Álvarez de Toledo.
Si el feminismo a la española es el mismo que el predicado por el agresor sexual, Íñigo Errejón, que paren el carro porque yo me bajo aquí.
España
Elecciones autonómicas o juegos florales. Por Jesús Salamanca Alonso

«El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria».
Trascurrido el 8-M con división, amenazas entre las diversas «tribus» innombrables, desnudos malogrados –aunque ellas mismas se llamen feministas o «feminazistas»– esputos, amenazas e insultos a las periodistas que cubrían la noticia, parece que volvemos a la normalidad diaria que, en estas fechas, son las elecciones de las distintas comunidades, siendo las más cercanas las de Castilla y León.
Tal comunidad, decíamos hace unos días, que tenía sus revoluciones pendientes; incluso León (solo) trabaja por su independencia uniprovincial, otra revolución pendiente y que ya huele. Sigue insistiendo Fernández Mañueco que va a exigir a Vox que, si hay acuerdo, lo sea para toda la legislatura. Él tiene la impresión de que el Mediterráneo estaba sin descubrir hasta que llegó a presidente con su declaración rimbombante. Algo que es lógico y que no se cumplió la legislatura pasada por la falta de cuadros y la división interna del partido que «acaudilla» un tal Santiego Abascal y del que empiezan a mofarse sus seguidores más jóvenes y buena parte de la ciudadanía madura. En fin, si la incompetencia volara…seguramente no nos daría el sol.
Alguien dijo eso de que «éramos pocos y parió la abuela». Pues justamente es lo que está sucediendo en el partido a la derecha del Partido Popular. Abascal se ha ido quedando sin los mejores por las cacicadas que se han impuesto desde la cúpula ultraderechista. Recordarán a Macarena Olona, a Espinosa de los Monteros, la ejecutiva de Murcia y más recientemente a Ortega Smith. Quienes mejor podían conformar los cuadros de gestión están en la calle y durante la campaña electoral tan sólo se ha visto a Abascal. ¿Le molesta que otros chupen cámara? ¿Acaso piensa que le van a destronar de un plumazo por su caudillismo mal enfocado? ¿quiere seguir presumiendo de su enfrentamiento pasado con ETA?
Por mucho que hable Alfonso Fernández Mañueco de exigir compromisos para toda la legislatura, eso no lo puede hacer con Vox porque hay una tremenda deficiencia en sus inexistentes cuadros de gestión. Carece de banquillo, como se dice ahora. Lo estamos viendo en Extremadura y en Aragón, aquí parece que los militantes son más sensatos. En Extremadura ha sido calamitosa la actuación del líder regional de Vox, asesorado por los de más arriba, por eso se están marchando los militantes a chorro. No olviden que los políticos son como los libros de una biblioteca, cuanto más latos están menos sirven.
Casi un 70% de la población extremeña culpa a la formación de Abascal de huir, de no dar la cara y de no haber entendido el voto de las urnas. Han aterrizado en política como podían haber planeado y caído en una vaquería. Si quieren presumir de torpeza, allá ellos, pero la ciudadanía no se lo va a consentir. No deben olvidar que los atropellos se pagan siempre en las urnas y, a veces, antes.
En Castilla y León de prevé un proceso parecido al de Extremadura: «aguanto como que soy fuerte, pero en dos meses te desgasto». Eso no es hacer política, sino terrorismo electoralista y con ello se parece a EH Bildu, pero desde otra perspectiva. ¡Qué poca cabeza tiene el líder extremeño de Vox, si al final acabará claudicando, como dejaba constancia de ello el 53% de los extremeños! La actitud de Vox en Extremadura se conoce en mi pueblo como «enmarranar más al cerdo». En otros tiempos le hubieran «hecho los perrillos» como hacíamos en el colegio a quienes presumían de algo o fantasmeaban demasiado. Y lo hacíamos por su mala fe, tocapelotas, imbécil e insensato.
Tan sólo el 31% de extremeños culpa a María Guardiola del bloqueo por no haber sabido atraerse a los de Santiago Abascal. Posiblemente, la peor noticia para Vox sería convocar ahora mismo nuevas elecciones porque, según las dos encuestas consultadas, esa formación ultraderechista perdería entre dos y cuatro diputados, que sumaría el PP y dos perdería el PSOE.
Si Vox no tiene más que estratagema, esa se combarte con una buena estrategia. Siempre ha sido así. Al PSOE de Extremadura le hundió los engaños del «hermanísimo», las trampas mafiosas de Garrido y la desconfianza de los socialistas. Si se hubieran convocado antes las elecciones generales sería otro el resultado, pero donde no hay mata, no hay patata.
Según veo en una encuesta de Signa Dos para El Mundo, siguen divididos los deseos de los extremeños y mientras uno de cada cuatro apoya que el PSOE permita un gobierno de la derecha pepera en solitario, entre quienes se dicen votantes socialistas, un 40% quiere ese gobierno en solitario del PP. Un 22% de extremeños prefiere que haya repetición electoral porque creen que la ultraderecha acabará de morros contra las urnas. Y créanme que no van descaminados.
El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria. Ni Castilla ni León van a permitir tonterías, ni se va a esperar a que caiga el higo de la higuera o a Abascal lo alumbre San Apapucio, patrón de la estupidez.
Cuando ese santo alumbra, la estupidez y la torpeza ya están instaladas en la persona. Y si no ceden las partes todo lo que haya que ceder, que dejen la política y se vayan a poner copas y cacahuetes a los lupanares de Pedro Sánchez y malversadora señora «catedrática» o a República Dominicana a contar los aterrizajes del Falcon sin transparencia.






