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Europa

Francia, un país golpeado sin cesar por el terrorismo islamista

Redacción

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Un gupo de policías vigilan la entrada de la sala Bataclan, donde se produjo un terrible ataque terrorista en 2015

Cuatro personas han muerto este jueves por la mañana después de que un hombre armado con un cuchillo atacara a varios policías en la Prefectura de París, un emblemático edificio situado en el corazón de la capital de Francia. El asaltante, que ha sido abatido, se había convertido recientemente al islam, según se ha sabido ahora. La pista terrorista está encima de la mesa. De confirmarse esa motivación, se añade un nuevo hecho trágico al historial de país agotado por este tipo de violencia.

Marzo de 2012

Un terrorista francés de origen argelino, Mohammed Merah, asesinaba a cuatro personas, de las que tres eran niños, en una escuela judía en Touluse. El patrón con el que actuaba -siempre encapuchado y accediendo a los sitios en moto, mediante la cual huía al instante de atacar- establecieron un patrón con los otros dos ataques perpetrados días antes, en los que había asesinado a otros tres militares y herido a uno.

Merah fue encontrado en un piso en Touluse, donde fue acorralado por la policía, que intentó negociar sin éxito. Finalmente, murió en uno de los tiroteos, que permitió evitar un nuevo ataque del terrorista, que planeaba para el mismo día de su muerte.

Enero de 2015

Uno de los que más permanece en la memoria de los parisinos fue el ataque a la revista satírica «Cherlie Hebdo» en enero de 2015. En dicha jornada fallecieron 12 personas tras la entrada de dos encapuchados en la redacción de la revista, que armados con rifles Kaláshnikov, dispararon indiscriminadamente contra todo el personal. A la salida, los terroristas también mantuvieron un tiroteo contra la policía. Según indican algunas fuentes, la manera en la que se manejaban los atacantes, que pudo verse en varias grabaciones, indicaban que ambos contaban con formación militar. Tres días después, los hermanos Kouachi, fueron abatidos tras atrincherarse en una imprenta.

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Durante dicho refugio, otro hombre conocido como Amedy Coulibaly atacaba un supermercado judío con dos fusiles Kaláshnikov, con un saldo de cuatro muertes. Pronto se le relacionó con el reciente asesinato «a sangre fría» de una policía municipal. Tras su muerte durante el asalto por paerte de la policía al supermercado, se publicó un vídeo póstumo, en el que el terrorista aseguraba que se había coordinado con los hermanos Kouachi para perpertar los ataques al «Charlie Hebdo». Según él, ambos actuaban siempre en nombre del Daesh, y habían sido entrenados por varias organizaciones teroristas vinculadas al Daesh.

Noviembre de 2015

Once meses después, Francia volvía a vivir el terror del Daesh. En el que se ha considerado el peor atentado en el país galo hasta la fecha, la coordinación de seis ataques en París dejaron un total de 120 mueros y 300 heridos. La ubicación de los ataques -la sala de espectáculos «Bataclan» donde fueron asesinadas 82 personas, el restaurante «Le Petit Cambodge», el local «Belle Équipe», el bar «Le Carrillon» y el Boulevar Fontaine- se consideró como un ataque al estilo de vida occidental.

En el atentado participaron un total de nueve terroristas, de los que siete se inmolaron en el acto durante los tiroteos con la policía, o por autoinmolación. Los dos que sobrevivieron, Salah Abdeslam y Mohamen Abrini, fueron detenidos posteriormente en Bruselas.

14 de julio de 2016

Un total de 86 personas murieron, entre ellas varios niños, después de que un camión atropellara a una multitud congregada en el paseo marítimo de Niza el 14 de julio de 2017, el día que Francia celebra su fiesta nacional. La Policía abatió al hombre que conducía el vehículo, que iba armado y disparaba al mismo tiempo a los presentes.

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26 de julio de 2016

Dos hombres armados con cuchillos tomaron cinco rehenes en una iglesia en Normandía, Francia, y degollaron al sacerdote, Jacques Hamel, y dejaron herido de gravedad a un feligrés. Ambos agresores fueron abatidos por las fuerzas del orden. El grupo terrorista Daesh reivindicó la acción, afirmando que fue perpretado por dos de sus «soldados».

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España

Lo único bueno que nos trae Europa: retuercen el brazo a Sánchez para aumentar el gasto en Defensa

Redacción

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El portaaeronaves Juan Carlos I se renueva con 50 equipos para su nueva propulsión y 35.000 metros de cableado

La gran revisión del buque insignia ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas

Tras casi cuatro meses de trabajos, el buque insignia a L-61 Juan Carlos I estará puesto a flote este lunes 10 de noviembre, antes de iniciar las pruebas de mar previstas para la primera quincena de diciembre, según ha informado la Armada española.

El proyecto, uno de los más relevantes desde la entrega del buque a la Armada en 2010, ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas , reflejando la magnitud técnica y humana de la actuación. Los trabajos comenzaron el 17 de julio, con la entrada del buque en dique seco , y han incluido actuaciones críticas para garantizar su operatividad durante la próxima década.

El punto central de la modernización ha sido el reemplazo completo del sistema de propulsión, un proceso de alta complejidad que permitirá optimizar el rendimiento energético del buque. Se han desmontado los Pods existentes, desinstalado 48 equipos del sistema anterior e instalado 50 nuevos equipos para sustituir su propulsión de última generación.

El proyecto ha implicado el tendido y conectado de más de 35.000 metros de cableado —tanto de fuerza como de control— y la reutilización y reconexión de otros 31.000 metros ya existentes. Estas tareas aseguran la integración total del nuevo sistema y su compatibilidad con los sistemas eléctricos y de control del buque.

La inmovilización ha incluido un programa de trabajos de varada de gran envergadura: tratamiento de superficies del casco y la superestructura, revisión de hélices transversales, estabilizadores, anclas y cadenas, y la renovación de ánodos y sistemas de protección catódica (ICCP) . También se ha intervenido en el sistema antiincrustante MGPS, se han sustituido o revisado más de 200 válvulas de fondo y se han limpiado y pintado casi 80 tanques y sentinas.

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Entre las labores más complejas destacan también las de mantenimiento de los grupos generadores diésel, que han sido sometidas a un «overhaul» completo para garantizar la confiabilidad y disponibilidad necesarias para alimentar los nuevos sistemas de propulsión.

Modernización total

El capitán de corbeta Héctor Arias Macías, jefe de Máquinas del buque, ha subrayado la importancia técnica y humana del proyecto: «La modernización efectuada en el buque se traduce en una mayor confiabilidad de los sistemas y en una mejora sustancial de las condiciones de vida a bordo».

Según explica, las mejoras en habitabilidad se reflejarán en «las zonas de esparcimiento, aseos y cocinas, que se han renovado por completo junto con las cámaras frigoríficas». Arias ha destacado además «la empatía y profesionalidad con la que todo el personal y las empresas implicadas han afrontado el proyecto», y ha reconocido que «ver al buque de nuevo a flote, tras cuatro meses en dique seco, listo para la siguiente misión, nos llena de orgullo e ilusión».

Imagen del L-61 al frente de un grupo naval

Imagen del L-61 al frente de un grupo naval. Armada Española

 

Por su parte, Joaquín Pery Bohórquez, jefe de programa de Navantia, ha subrayado «la magnitud de esta inmovilización, tanto en términos de empleo en la Bahía de Cádiz, como en el trabajo conjunto con la Armada para garantizar la plena operatividad del buque y la mejora de la habitabilidad para la tripulación».

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Pery ha destacado que «han sido meses de intenso trabajo en los que Navantia se ha involucrado para entregar a tiempo y con la calidad que la Armada requiere», en una actuación que consolida la experiencia del astillero gaditano en el mantenimiento de grandes unidades navales.

El Juan Carlos I, puesto en servicio en 2010, es el buque de mayor tamaño y capacidad de la Armada Española, con una eslora de 231 metros, una cubierta de vuelo apta para aviones AV-8B Harrier II Plus y helicópteros, y capacidad para transportar un batallón completo de Infantería de Marina con sus vehículos y equipos.

Con esta modernización, el buque insignia de la Armada refuerza su papel como plataforma estratégica de proyección anfibia y aérea, preparada para afrontar las nuevas misiones nacionales e internacionales que le sean encomendadas.

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