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¡GOBIERNO MENTIROSO! El 12 de Octubre advirtió que las UCI iban a colapsar una semana antes del Estado de Alarma y los test falsos los compró Pedro Sánchez ¡40 días antes!

Redacción

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Las evidencias de que se cernía una dura crisis sanitaria sobre España por el coronavirus llegaron tiempo antes de que las autoridades decretaran el estado de alarma y el confinamiento de la sociedad para hacer frente a sus consecuencias.

 

Así lo demuestran los expedientes (Ver PDF adjunto, más abajo) de compra de material sanitario crítico que el Hospital Universitario 12 de Octubre licitó por vía de emergencia. Estos documentos alertan a la junta de compras del centro sanitario el 9 de marzo. Esto es seis días antes de que entrara en vigor el aislamiento de la población, la medida clave para romper una propagación exponencial de contagios hasta ese momento y que ha costado en menos de dos meses la vida de más de 23.000 personas, a las que habrá que sumar otros miles de muertos que aún no han sido contabilizados. [SIGUE MÁS ABAJO]

La resolución elaborada por la gerencia del hospital madrileño hablaba ya entonces de «pandemia por covid-19 en la Comunidad de Madrid». Es decir, que la dirección del centro sanitario definió la situación como pandemia incluso dos días antes de que así lo decretara a nivel mundial la Organización Mundial de la Salud (OMS). Y , según destacaba el expediente, presentaba ya por entonces una «progresión de casos de insuficiencia respiratoria que requeriría ingresos».

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El Servicio de Neumología del hospital solicitó de emergencia la compra de seis respiradores (57.112 euros IVA incluido a la empresa CIA Europa de Productos Médicos SL). Justificó esta adquisición atendiendo a «la experiencia transmitida por colegas italianos de la región de Milán y Lombardía (comunicación personal con S. Nava o A. Carlucci) y a la recomendación que para entonces ya había hecho el presidente de la Sociedad Europea de Cuidados Intensivos». Con todo lo anterior, la gerencia hospitalaria concluía que la situación podía comprometer la disponibilidad de camas de UCI y el acceso a ventilación mecánica.

Obligados a elegir a quién dar un respirador

El expediente de compra, firmado por la directora gerente del Hospital Universitario 12 de Octubre, alertaba de que «esta situación excepcional es imprevisible, y asumiendo las incertidumbres del comportamiento local de esta epidemia, las disponibilidades de camas de UCI y los respiradores de alta gama deberán priorizarse para aquellos pacientes más graves».

Dicho de otro modo, el 9 de marzo ya se preveía que no habría respiradores para todos los enfermos que esperaban y habría que priorizar a «los más graves» sobre otros.

Ya con protocolos de zona catastrófica

Por todo lo anterior, se empezaron ya a sopesar los protocolos de las que entonces eran zonas más catastróficas de la pandemia: «En este sentido, disponer de respiradores de menor complejidad, pero capacitados para funcionamiento mediante turbina (independiente de las instalaciones de gas medicinal, que no suelen estar disponibles en el resto del hospital), ha sido la solución adoptada en algunos de estos hospitales de las ‘zonas 0’ de Italia y China. Su mayor coste y menor disponibilidad permiten atender casos de manera no invasiva, o situaciones de ventilación mecánica invasiva de menor complejidad (como el ‘wearing’ de pacientes con traqueotomía) liberando recursos de alta complejidad para los casos más graves ingresados en UCI».

Se trataba, a tenor de la resolución de compra, de gestionar una catástrofe: «Dada esta situación impredecible, dentro de la incertidumbre que rodea la evolución de casos en nuestra comunidad, y asumiendo que un 10% de casos infectados va a requerir cuidados intensivos, estos respiradores [en referencia a la solicitud de compra] permiten su uso como respiradores no invasivos y como respiradores invasivos. Han sido diseñados para su uso en grandes catástrofes, transportes, etc.».

Anticipó el desabastecimiento de material

En el mismo expediente de compra del 9 de marzo, la gerencia del hospital ya anticipó otro de los problemas con los que aún están lidiando las autoridades a fecha de hoy, como es el desabastecimiento de material sanitario crítico en los mercados internacionales. La resolución ya advertía de que se proponía «su compra con carácter inmediato (dadas las limitaciones al suministro de material médico que pueden esperarse si progresa la situación en Europa) para asegurar disponibilidad entre las distintas unidades implicadas (Neumología, UCI)». Casi dos meses después, España sigue teniendo problemas de acceso a algunos materiales sanitarios.

La adquisición de respiradores no fue la única alarma sobre lo que se avecinaba que lanzó el Hospital 12 de Octubre en su junta de compras del 9 de marzo. El servicio de Microbiología del centro sanitario de la capital de España tramitaba también de emergencia la compra de reactivos para la detección molecular del nuevo coronavirus nCOV2019: 417.603 euros (IVA incluido) de productos de Roche, Fisher o Werfren España, entre otros. El jefe de esta sección explicaba que se estaban recibiendo 200 muestras por día y la previsión era seguir subiendo. A la adquisición ya acordada previamente, pedía la inclusión de nuevos productos, motivo por el que se ponía en conocimiento del órgano de compras la extraordinaria urgencia de comprar estos reactivos de detección del covid-19.

La reacción de las autoridades, días más tarde

Mientras el hospital madrileño trataba esta problema en el seno de la Junta de compras el 9 de marzo, la sociedad y las autoridades postergaban su reacción. Solo un día antes, Madrid y otras ciudades de España celebraban grandes eventos multitudinarios, como la manifestación feminista por la igualdad de género del 8-M, se desplegaban grandes mítines, como el de Vox en Vistalegre, y se llenaban estadios de fútbol, entre otras concentraciones.

Durante toda la semana posterior a dichas advertencias, se continuaron produciendo las aglomeraciones en el transporte público y otras concentraciones que ya se habían puesto en cuestión, como el partido del Liverpool y el Atlético de Madrid el martes 10 de marzo, evento por el que ahora el alcalde de la ciudad del norte de Inglaterra pide responsabilidades, por entender que fue un foco de contagio en el Reino Unido, uno de los países que más castigados están siendo por la pandemia.

La reacción temprana es la clave en la contención de la pandemia. Diversos informes, como el desarrollado por Fedea, han concluido que el crecimiento del coronavirus en España se disparó durante la última semana previa al confinamiento. Según dicho análisis, de haberse confinado la población una semana antes, se habría evitado el 62% de contagios, lo que hubiera producido miles de muertes menos. La lógica es que con un nivel de contagio exponencial, los últimos momentos antes del confinamiento fueron los que provocaron el mayor crecimiento de la pandemia.

Empezaron algunas medidas

Sin bien es cierto que la actividad se mantuvo durante la semana pese a que los especialistas sanitarios, como los del 12 de Octubre, preveían ya el lunes 9 de marzo una situación dramática en los hospitales, ese mismo día se empezaron a tomar algunas medidas. La propia Comunidad de Madrid anunció ese mismo lunes por la tarde que se pararía desde el miércoles la actividad escolar.

También desde ese mismo lunes 9 de marzo, el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, adoptó un tono mucho más preocupante sobre la situación del coronavirus. El fin de semana anterior, evitó recomendar que la gente no acudiera a grandes concentraciones, preguntado ya entonces si deberían haberse cancelado las manifestaciones del 8-M. La declaración del estado de alarma no llegó hasta el sábado 14 de marzo y el confinamiento no entró en vigor hasta el domingo 15, seis días después de que en el Hospital 12 de Octubre se diera la voz de alarma.

Sánchez compró los test fake sin concurso porque la alerta se disparó “el 30 de enero” pero permitió el 8-M

Las incongruencias y mentiras del Gobierno empiezan a contarse por millares: la memoria justificativa de la “contratación de emergencia con Interpharma” de los polémicos test fake inservibles por los que se comprometieron 17,1 millones de euros recoge toda una autoacusación del propio gabinete de Pedro Sánchez.

Ese documento plasma la argumentación del Ejecutivo de que se contrató sin acudir al concurso porque “el pasado 30 de enero” se había activado ya la alerta debido al aviso de la OMS de “una emergencia de salud pública de importancia internacional”. Pero, ese mismo Gobierno ha asegurado públicamente que permitió el 8-M porque la gravedad no era tal.

Ese mecanismo de emergencia permitió sortear los requisitos generales de concurrencia y transparencia que establece la Ley 9/2017, de 8 de noviembre, de Contratos del Sector Público. La propia ley señala que, en caso de emergencia, se aplicará el “artículo 120”. Y allí se destaca que “cuando la Administración tenga que actuar de manera inmediata a causa de acontecimientos catastróficos, de situaciones que supongan grave peligro o de necesidades que afecten a la defensa nacional, se estará al siguiente régimen excepcional:

«El órgano de contratación, sin obligación de tramitar expediente de contratación, podrá ordenar la ejecución de lo necesario para remediar el acontecimiento producido o satisfacer la necesidad sobrevenida, o contratar libremente su objeto, en todo o en parte, sin sujetarse a los requisitos formales establecidos en la presente Ley, incluso el de la existencia de crédito suficiente. En caso de que no exista crédito adecuado y suficiente, una vez adoptado el acuerdo, se procederá a su dotación de conformidad con lo establecido en la Ley General Presupuestaria”.

Es decir, que todos los requisitos de control previos se eliminan por la situación de emergencia generada por el coronavirus.. Eso sí, generada desde el 30 de enero. Y no desde el 9-M, fecha en la que el Gobierno empezó a aplicar medidas medianamente serias en materia de control de contagios.

Gracias a ese mecanismo el Ministerio de Sanidad firmó un contrato de 17,1 millones de euros con la empresa Interpharma para adquirir los famosos test ‘fake’ de la empresa china Bioeasy Biotechnology. Y lo hizo sin controles previos. Fueron en total 659.000 test los comprados: todos ellos inservibles.

Pero, al margen del escándalo de que fueran ‘fake’, lo cierto es que ni siquiera su precio tiene justificación: cada test sale a un coste de 26 euros, cuando lo cierto es que en el mercado es posible comprar hoy mismo a un precio casi tres veces inferior: laboratorios internacionales de pleno prestigio los ofrecen a 10 dólares. Y con garantía de que no son ‘fake’, ni mucho menos.

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Pánico total en los sindicatos. Por Jesús Salamanca Alonso

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«Hoy, los trabajadores ven unos sindicatos fundidos, acomplejados, vendidos al poder, lamerones de lo ajeno, aprovechados y con menos credibilidad que la Fiscalía general del Estado, el Tribunal Constitucional, …»

Dos insignes sindicalistas vallisoletanos me confiesan que los sindicatos mal llamados «obreros» han entrado en pánico ante futuros gobiernos de VOX y de la «derechita cobarde», que se ha tenido que amoldar al acuerdo para formar gobierno regional. Ya sucedió en Castilla y León la legislatura pasada hasta que la insigne derecha de VOX se rasgó las vestiduras, pero se dio un paso importante de legislatura como fue eliminar las subvenciones multimillonarias que recibían los sindicatos «comegambas» o «rebaña-ostras».

Aquel paso, que llevaba tiempo reclamando la ciudadanía, tuvo una vergonzosa retrocesión por parte del PP al verse desamparado, acobardado y sin apoyos, pero quedó patente que los ciudadanos exigen que ese paso se dé de forma permanente. Y ahora se debe hacer; los sindicatos clasistas de la izquierda ventajosa y fomentadora de odio y desigualdad no han hecho nada importante para ser mantenidos por papá Estado a toda costa y a lo grande. Hasta la ministra, Yolanda “Varufakis” Díaz o Yoli «cohete», alias «Tucán», ha hecho el más burdo ridículo con las subvenciones sindicales. Lo raro es que no los haya traicionado, que es su especialidad, aunque nunca es tarde. Está apartada del Consejo de ministros desde que se marchó a la entrega de los Óscar. Cada día despierta más desprecio y menos simpatías. Doy fe.

En los últimos siete años de izquierda presuntamente (y sin presunta) corrompida con apoyos golpistas, comunistas, independentistas y terroristas ha habido infinidad de motivos para convocar huelgas sectoriales y hasta generales, pero el dúo «comegambas» practica el famoso «do ut des». En pocas palabras: dame pan, llámame perro y lléname la faltriquera. ¡Manda huevos! Bien es verdad que han perdido la calle, se han hecho casta, incluso se creen con derecho de pernada con los trabajadores y hoy corren el riesgo de que se les echen encima esos trabajadores responsables, honrados y que no viven de un mundo subvencionado ni duermen hasta las doce de la mañana por estar liberados. Las movilizaciones contra esos sindicatos no se harán esperar y conocerán la horma de su zapato. Al tiempo.

Hay sindicatos sectoriales que no reciben ni un euro, ¿por qué estos vividores sí las reciben? Nunca serán respetados mientras no se hagan cargo de las nóminas de sus propios liberados, ¿qué es eso de que sean las empresas quienes sigan pagándolos si no producen? ¿Qué es eso de que Yolanda y los dos sindicatos más denostados socialmente decidan las subidas salariales sin contar con la patronal? No estaría de más que alguna vez pagaran ellos con el dinero público que reciben. Ellos invitan y el Estado paga con dinero público. ¡Cuánta indignidad y descontrol tienen y cuánta acumulan cada día! ¡Joder, qué tropa!, repetiría incesante don Álvaro de Figueroa y Torres, conde de Romanones.

Este modelo sindical ya no sirve, nadie cree en ellos, son la mofa y el hazmerreír permanente y, cuando salen en TV los líderes de esas formaciones izquierdosas y ultra-izquierdosas, lo primero que se escucha en los bares, restaurantes y mesones es «¡ladrones!» y, además, se enfatiza, repite y contagia a los asistentes. Incluso calificativos, o descalificativos, muchos más gruesos. Y es que han hecho méritos para ello, llevan siete años holgando y presenciando la corrupción de varios miembros del Gobierno y aledaños, incluso viendo y comprobando como huye el galgo de Paiporta o se esconde, a la vez que miente o entorpece la acción judicial, el avestruz de Adamuz o cómo la UCO saca los colores a la «fontanera», «la Paqui», Ábalos, Koldo, Cerdán y demás parroquia, a veces amparados por las hojas parroquiales de izquierdas: las misma que acusan al juez Peinado de tener dos DNI o a Julio Iglesias en falso.

Hoy, los trabajadores ven unos sindicatos fundidos, acomplejados, vendidos al poder, lamerones de lo ajeno, aprovechados y con menos credibilidad que la Fiscalía general del Estado, el Tribunal Constitucional, el Ministerio de Transportes o la presidencia de las Cortes, por no añadir a Felisín Bolaños, Yolanda «Tucán» o Isabelita Rodríguez, más parada que un baile agarrado de los años setenta.

El gran logro sindical español se alcanzará cuando los sindicatos paguen la nómica de sus propios liberados y los gastos de mantenimiento del propio sindicato. Ese día llegará, doy fe de que llegará y tendrá el apoyo de los organismos europeos y de los propios trabajadores. Precisamente será el momento del nacimiento de la modernidad sindical en España y sospecho que Juanma Moreno será quien dé el primer paso junto con Castilla y León, que ya tiene práctica de ello.

Tras las elecciones andaluzas, y el futuro nuevo gobierno de Moreno, ha anunciado que revisará y recortará drásticamente las subvenciones públicas que reciben CC.OO. u UGT cada año. Hablamos de decenas de millones de euros que reciben esas formaciones y cuyo control deja mucho que desear. Ni siquiera sabemos si actúa el Tribunal de Cuentas al respecto ni cómo actúa. Lo del patrimonio sindical lo dedicaremos artículo aparte y en exclusiva.

Los líderes sindicales ya han salido en tromba y planean movilizaciones para seguir mangoneando y chupando del bote, aunque saben que no tienen apoyo de los trabajadores y menos de la ciudadanía en general, pero tranquilos, que llega el día grande de las gambas, el 1º de mayo.

Está claro que lo que proyectan esos sindicatos es «¡un ataque a los trabajadores!» y una amenaza a la Administración para seguir mangoneando y desprestigiándose, aunque ya no pueden desprestigiarse más.

Yo, como trabajador, sigo luchando para acabar con esos privilegios de señoritos y abusadores. Ni creo en ellos ni he creído nunca y jamás me han reportado nada. De ello, doy fe.

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