España
¿Tiempo de rojos? hambre y piojos: España destruye más de medio millón de empleos en solo dos semanas sin contar los ERTE
Más de 500.000 empleos se han perdido en España en tan solo dos semanas. Según la Encuesta de Población Activa (EPA) del Instituto Nacional de Estadística (INE) de España, la crisis provocada por la pandemia de coronavirus se ha llevado por delante 509.800 puestos de trabajo durante la segunda quincena de marzo.
La media del primer trimestre se traduce en 285.600 empleos menos, dejando la ocupación en el país en 19,6 millones de trabajadores. En el otro lado, el paro se incrementó en 121.000 personas, hasta alcanzar los 3,31 millones, que representa una tasa de desempleo del 14,41 %. La diferencia entre la destrucción de empleos y incremento del número de parados se debería a que muchos de los trabajadores que han perdido su puesto de trabajo habrían sido clasificados como inactivos. [SIGUE MÁS ABAJO]
El descenso de la ocupación no registra a aquellos trabajadores afectados por un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE), que se estima que son más de dos millones. Además, el INE señala que 562.000 personas han sido afectadas por un paro parcial de empleo.
La destrucción de empleo no ha afectado por igual al sector público que al privado. En el primero se han perdido 5.400 trabajos, mientras que en el segundo las personas afectadas han sido 280.300. [SIGUE MÁS ABAJO]
A pesar de estas cifras, que suponen la mayor caída del empleo desde 2013, en plena crisis económica, el saldo de los últimos 12 meses continúa siendo positivo. Así, el INE destaca que en el último año el empleo ha crecido en 210.000 personas, de las que más de 175.000 corresponderían al sector privado.
El sector servicios es el más afectado
Este primer trimestre de 2020 la ocupación ha disminuido principalmente en el sector servicios (275.900 empleos menos), seguido de la agricultura (9.100) y de la construcción (6.200). Esto se refleja en que las comunidades autónomas que más empleo han perdido sean las que dependen mayoritariamente del turismo. Así, las mayores bajadas se dan en las Islas Baleares (67.100), la Comunidad Valenciana (32.100) y Andalucía (28.900).
España es el tercer país más afectado del mundo por la pandemia de coronavirus, tan solo por detrás de EE.UU. e Italia. En total contabiliza ya más de 210.000 positivos confirmados por PCR y más de 23.000 fallecidos. Las buenas noticias llegan gracias a los datos de pacientes recuperados, que rebasan ya los 100.000, y cuyas cifra diaria supera ya desde el pasado viernes la de nuevos contagios.
Para hacer frente a esta crisis sanitaria el país declaró el estado de alarma el pasado 14 de marzo. Desde entonces la población ha permanecido confinada en sus domicilios y los comercios y negocios de apertura al público, como todos los de ocio, cultura o restauración, han permanecido cerrados. Además, durante diez días, del 30 de marzo al 9 de abril, se decretó el cierre del resto de actividades económicas no esenciales.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
