España
Gracias a Garzón, Europa se pitorrea de España
Sánchez trata de convertir a Yolanda Díaz en su segunda pero «miss Simpatía» prefiere auparse sobre Podemos y crear una alternativa.
Pedro Sanchez ha lanzado hoy viernes una soflama ante las fuerzas vivas de su partido, arremetiendo contra la oposición, que es muy maleducada, pero sin citar el nombre que está en todas las memes: el del titular de Consumo, Alberto Garzón.
Sánchez no aguanta al ministro de Consumo pero no puede cesarle sin romper el Frente Popular con comunistas y separatistas
Y es que, gracias a Garzón, Europa entera se pitorrea de Europa. Un ministro que arremete contra uno de los sectores clave de su propio país, es algo que sólo ocurre en esta España diferente y en Bruselas contemplan el espectáculo con singular regocijo.
Así que la ‘garzonada’ no podía llegar en peor momento. En un momento en el que Pedro Sánchez trata de convertir a Yolanda Díaz en su segunda, sí, en el PSOE, pero «miss Simpatía» considera que ya es vicepresidenta y ansía algo más. Por ejemplo, prefiere auparse sobre Podemos y crear una alternativa, que no sería ni podemita no comunista: sólo progresista.
Sánchez trata de convertir a Yolanda Dïaz en su segunda pero «miss Simpatía» prefiere auparse sobre Podemos y crear una alternativa
Ahora bien, lo importante no debe mezclarse con lo urgente. Lo urgente es echar a Alberto Garzón y romper el Gobierno de coalición que nació ahora ahora dos años, un 7 de enero de 2019. Dos meses después, como el código llegó el covid.
No sólo eso, Sánchez sólo ha conseguido ser presidente a costa de sumar a socialistas, comunistas y separatistas.
Sánchez no aguanta al ministro de Consumo pero no puede cesarle sin romper el Frente Popular con comunistas y separatistas.
Y si no hay acuerdo entre Sánchez y Yolanda y la economía sigue sin responder… elecciones anticipadas en mayo
Y si no hay acuerdo entre Sánchez y Yolanda y la economía sigue sin responder… elecciones anticipadas en mayo, entonces sin remisión, sin cooalición y con la encuestas dando vencedor al PP-Vox.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
