Internacional
¡Gracias Argelia!: Argelia exportará gas a España directamente sin pasar por el territorio marroquí
El gasoducto por el cual el gas argelino debía transitar hacia Europa a través del territorio marroquí tenía como objetivo no solo satisfacer las necesidades energéticas del reino, sino también servir de base para una asociación, o incluso una alianza energética como antesala para una solución definitiva de los temas contenciosos entre Argelia y Marruecos. De este oleoducto incluso era posible que la Unión del Magreb Árabe pudiera desarrollarse a imagen de la Unión Africana. Ahora, sin embargo, este proyecto se acerca a su final.
¿Es el fin de la asociación Argel-Rabat irreversible?
Tras una reunión entre el ministro de Energía argelino, Mohamed Arkab, y el embajador de España en Argelia, Fernando Morán, un comunicado de prensa indica que Arkab subrayó la capacidad de su país para responder a la creciente demanda de gas en los mercados europeos, en particular la entrega de gas a España.
Estos acontecimientos se producen después de que Argelia anunciara el 24 de agosto que había roto relaciones diplomáticas con Marruecos por lo que llamó “actos hostiles de Rabat”.
Según medios españoles, debido a la crisis diplomática con Madrid por los inmigrantes ilegales, así como a las profundas diferencias sobre el Sáhara Occidental, Marruecos ha anunciado en los últimos meses que no renovaría el contrato de tránsito del gasoducto con Argelia.Pero Marruecos ha negado lo informado por los medios españoles. Amina Benkhadra, directora general de la Oficina Nacional de Hidrocarburos y Minerales de Marruecos (ONHYM), declaró: “La voluntad de Marruecos de preservar esta ruta de exportación ha sido aprobada clara y firmemente a todos los niveles durante más de tres años”.
El partido gobernante de Marruecos sufre una aplastante derrota ante los rivales liberales
Se esperaba que las nuevas reglas de votación hicieran más difícil que los partidos más grandes obtuvieran tantos escaños como antes, algo que los analistas dijeron que podría costarle al moderado PJD, que ha sido el partido más grande en los dos últimos parlamentos.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
